Fue hallada muerta la venezolana desaparecida en México

La joven Corina Vargas, oriunda del estado Táchira, estaba reportada por su hermana como desaparecida desde el pasado 26 de mayo en México. Se había mudado a ese país hace dos años

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| Foto cortesía familia Vargas

Táchira.- Desde la noche del 26 de mayo estaba desaparecida la joven venezolana Corina Vargas, quien trabajaba como conductora de la compañía Uber. “Cori” como le decían sus amigos y familiares, emigró desde el estado Táchira hasta Quintana Roo, en México, hace dos años.

Según el medio de comunicación mexicano El Quintana Roo MX personas alertaron a las autoridades policiales sobre la presencia de dos bolsas negras con presuntos restos humanos en la Región 217 de Cancún. Además de ello había un cartel con mensajes de amenazas contra el secretario de seguridad pública y contra funcionarios del alto mando policial.

La hermana de la venezolana Corina Vargas también se encuentra en México y fue quien realizó las denuncias formales sobre la desaparición de la joven. Tras cuatro días de búsqueda, los funcionarios de Seguridad Pública la llamaron para avisarle que habían encontrado partes del cuerpo de una mujer, con ojos oscuros y cabello negro rizado, que coincidía con la descripción de Corina. La hermana, junto a una amiga, asistieron al centro forense y confirmaron que en efecto, la mujer era la tachirense que estaba desaparecida.

Corina Vargas nació en el estado Táchira. Estudió criminalistica, fue miembro del Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas (Cicpc), fue atleta y emigró para tener mejor calidad de vida y ayudar a su familia en Venezuela.

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Atleta y buena gente

Corina Vargas fue parte del equipo de rugby Táchira Titanes. La noticia de su muerte tomó por sorpresa a todos quienes jugaron con ella por años; físicamente era una mujer imponente, de 1,73 mts de estatura, y la describen como cariñosa, amable y muy buena persona.

Corina Vargas (cuarta de izquierda a derecha) con sus compañeras del rugby en Táchira | Foto cortesía familia Vargas

Cindy Zambrano, compañera de Corina en el equipo femenino de rubgy, lamentó lo sucedido con su amiga, especialmente porque en la actualidad está residenciada en Colombia, sin tener la posibilidad de rendirle homenaje.

“Ella era una linda persona, de un gran corazón, con buenos sentimientos, una gran hermana, hija, amiga, una de las mejores personas que teníamos en el club. Era muy servicial y noble. Una deportista aplicada, entrenó lucha olímpica, fue pesista de potencia, jugó rugby con Titanes, practicó artes marciales, boxeo, en México estaba boxeando”, contó Zambrano a El Pitazo.

Los recuerdos de lo vivido es lo que más entristece a Cindy Zambrano. Su amiga “máquina del mal” como le decían por cariño e ironía pues era muy buena persona, siempre estaba allí para ella y todas las jugadoras del equipo femenino de rugby.

“En su primer partido en Mérida jugó a mi lado los 80 minutos y a cada rato me preguntaba cosas (tenía poco tiempo entrenando) y en un momento dejó escapar a su marca, cuando le pregunté por qué no había tackleado me respondió ‘es que me da miedo lastimarla’. Después, con el tiempo, se volvió una gran jugadora, rompía la defensa con mucha potencia, le encantaban los valores del rugby como trabajo en equipo, solidaridad, humildad, amistad, hermandad, de hecho ella era todos esos bellos valores, en especial una gran hermana dentro y fuera del campo”, recordó.

De igual manera, los jugadores del equipo masculino lamentaron la pérdida de una hermana de juego. “Cori era de las que en un partido podía tumbar a alguien y miraba con pena o hasta pedía disculpas porque era muy buena gente. Emigró buscando una mejor calidad de vida y la asesinaron de manera cruel. Estamos consternados y muy afectados, el equipo femenino prácticamente está por todo el mundo por la migración y ni un último adiós podremos darle. Es muy triste y doloroso” dijo Óscar Duque, entrenador del equipo de rugby.

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La tristeza es inevitable en sus amigos, aquellos que jugaron con ella y a quien esperaban ven nuevamente en algún reencuentro. “Para nosotras estos momentos son súper fuertes, nunca nos imaginamos pasar por un momento tan amargo de dolor, pero ella era tan alegre que de alguna forma nos volvió a unir como equipo a pesar de las fronteras y las distancias. Revivir todas esas buenas experiencias no recuerdan cómo era nuestra máquina, nos fortaleció más como familia y nos demostró con quiénes contamos en los peores momento” indicó.

Prosiguió: “Hoy estoy destruida al igual que todas las del equipo, sabemos que perdimos una gran pilar y segunda línea. Pero estoy agradecida con la vida por que colocó ese ser súper humano y noble en mi vida, que me enseñó muchas cosas tan lindas, se fue de una forma que nunca me imaginé, me duele se que dolerá por mucho, pero son tantas cosas positivas que me dan un suspiro y me sacan una sonrisa con sus bellos recuerdos” dijo Zambrano.

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