Traslado de los PM condenados por el 11A mantiene en zozobra a familiares

La falta de agua potable, baños, alimentos en buenas condiciones, aseo en las celdas de la cárcel Fénix, donde muchos reclusos deben dormir en el piso, atentan contra la salud de Erasmo Bolívar, Héctor Rovaín y Luis Molina, quienes tras 18 años y 6 meses de prisión han visto desmejorar su salud progresivamente

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Los policías metropolitanos continúan privados de libertad en la cárcel de Ramo Verde. No se les da explicación de por qué no los dejan salir.

Las deplorables condiciones de la cárcel Fénix, en el estado Lara, lugar al que fueron trasladados los tres policías metropolitanos sentenciados por los sucesos del 11 de abril de 2002, mantienen en zozobra a los familiares de los funcionarios, llevados a ese centro de reclusión desde la cárcel de Ramo Verde, en Los Teques, donde permanecieron por más de 14 años.


Erasmo Bolívar, Héctor Rovaín y Luis Molina, debido a los años de reclusión padecen una serie de enfermedades que requieren una atención permanente de parte de sus familiares, quienes les llevaban desde alimentos hasta medicinas a la cárcel de Los Teques. Hoy esa posibilidad es muy remota, pues ellos residen en La Guaira y en el estado Miranda.


Erasmo Bolívar padece de gastritis severa, desprendimiento de retina y daños en los ligamentos posteriores de la rodilla, por lo cual fue operado. A su vez, Luis Enrique Molina es hipertenso, con frecuentes episodios que han requerido su traslado a centros asistenciales. Héctor Rovaín, por su parte, también sufre de la tensión y de problemas gástricos.

La falta de agua potable, baños, alimentos en buenas condiciones, aseo en las celdas de la cárcel Fénix, donde muchos reclusos deben dormir en el piso, atentan contra la salud de los funcionarios, quienes tras 18 años y 6 meses de prisión han visto desmejorar su salud progresivamente.

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Laura Pérez, exesposa de Luis Enrique Molina, exigió una vez más que a los tres funcionarios se les otorguen las medidas alternativas al cumplimiento de la pena. “Ellos fueron condenados a 30 años de cárcel y ya tienen 18 años y 6 meses en prisión”, afirmó Pérez.

El juez que ejecutó en el año 2010 la sentencia por el caso del 11 de abril, estableció las fechas en las cuales a los funcionarios se les podrían otorgar las fórmulas alternativas al cumplimiento de la pena con base en lo dispuesto en el Código Orgánico Procesal Penal. Desde que cumplieron un cuarto de la pena, es decir, 10 años de cárcel, los policías comenzaron a ser beneficiarios de las medidas alternativas al cumplimiento de la pena que les otorga el mencionado código.


Adicionalmente, los policías metropolitanos están amparados por la Ley de Redención Judicial de la pena, que conmuta un día en prisión por cada dos días estudiados o trabajados. Si la jueza Ada Marina Armas aceptara realizar el recómputo por redención, que por ley les corresponde, Molina, Rovaín y Bolívar ya podrían recibir el derecho a la libertad condicional, explicó Pérez.


Hoy, cuando los policías metropolitanos ya suman 18 años y 6 meses en prisión, aún no han recibido ningún beneficio. Otorgárselos podría contribuir con la intención de la comisión especial para la Reforma del Sistema Judicial de descongestionar los penales.

En simultáneo permitiría hacer justicia en un caso en el que nueve inocentes fueron condenados a penas de entre 16 y 30 años de cárcel por delitos no cometidos. “Esto es demasiado ensañamiento contra tres seres humanos que ese día lo que hicieron fue cumplir con su labor, que era la de resguardar la seguridad de quienes decidieron salir a la calle a manifestar”, indicó la exesposa de Luis Enrique Molina.


Laura Pérez aún espera que se haga justicia, pero ahora con más ansias, pues a raíz del traslado de Luis Molina, Héctor Rovaín y Erasmo Bolívar a la cárcel Fénix, Barquisimeto, teme que la situación de salud de los tres empeore. “Lo más triste es que no podremos asistirlos porque viajar a Barquisimeto es muy difícil para quienes vivimos en Miranda y en La Guaira. No tenemos recursos para pagar pasajes, llevarles la comida y las medicinas que en esa cárcel no les dan”, declaró Pérez.

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