Presunto ladrón murió de «una gusanera» al no recibir auxilio en la Zona 7

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Caracas. Un presunto ladrón falleció la madrugada de este 4 de abril en el Hospital de Lídice. El joven recibió una golpiza en una calle de Antímano luego de atacar a una mujer, y de ahí fue trasladado al Pérez Carreño donde no lo atendieron por falta de insumos. Efectivos de la policía lo llevaron a la Zona 7 de Boleíta, pero una infección en una herida hizo de las suyas.

La última vez que los familiares de Marlon Jesús Maiz, de 20 años, lo vieron fue el 3 de abril cuando en compañía de dos funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana fue llevado al Hospital General Dr. Jesús Yerena de Lídice. El motivo: el joven tenía una herida en la cabeza a la que le habían caído gusanos y no aguantaba el olor ni el dolor. Tampoco podía caminar ni agacharse, pues los hematomas que le causó la golpiza por presuntamente robar a una joven lo dejaron grave.


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El 1 de abril, Marlon caminaba por el sector Los Bomberos de Antímano e intentó robarle el teléfono celular a una joven. El suceso fue visto por un funcionario policial que se encontraba vestido de civil. El funcionario intentó parar el robo y golpeó a Marlon, a él se sumaron vecinos del sector. Lo dejaron en el suelo.

Familiares intentaron auxiliarlo

Familiares cuentan que se enteraron de lo que sucedía y lo fueron a buscar. Al ver lo mal que estaba lo llevaron al Centro de Diagnóstico Integral de Antímano. Ahí «medio lo curaron» y lo trasladaron al Hospital Miguel Pérez Carreño, en La Yaguara, pero «no lo atendieron, porque era malandro y porque no tenían insumos», refirieron. Al centro de salud llegó una comisión de la PNB, que de acuerdo a la hermana de la víctima, Orismar Maiz, ordenaron su detención «porque no tenía nada y debía pagar«.

Orismar agrega que ella se impuso ante los uniformados, porque su hermano estaba grave. «Le dieron con un tubo, o un bate. Él tenía madre raja en esa cabeza», apuntó. Los efectivos hicieron caso omiso y, en cambio, se la llevaron detenida y la encerraron en una patrulla. El joven apareció el 2 de abril en el comando de la Zona 7 de la PNB.

Deudos detallan que ese día fueron a ver a Marlon a llevarle comida y medicinas para curarlo, pero no los dejaron. «Los policías nos pedían 200 dólares, a nosotras que tenemos una pinta de ‘pata en el suelo’. Esa gente no tiene corazón», explicaron.

Demasiado tarde

Al ver el estado de Marlon, los funcionarios aceptaron llevarlo el miércoles 3 de abril al hospital de Lídice. Su hermana y su madre lo acompañaron. Falleció la madrugada del jueves.

La familia puso la denuncia del hecho en la sede del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc), en la avenida Urdaneta.

Marlon dejó tres hijos, un varón de ocho meses y dos niños de un año, de diferentes parejas. El joven vendía pan en Catia y residía junto a una de sus cinco hermanas en un edificio de la Misión Vivienda de la parroquia Antímano.

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