Pasajeros y conductores aseguran que a diario son víctimas del hampa

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«Hace media hora acaban de robar aquí. Es el pan de cada día. O se meten en la unidad o atracan a los pasajeros antes de que se monten. Nadie hace nada», comenta Francisco Tamayo, el fiscal del turno de la mañana de la línea Magallanes – Chacaíto, que tiene su parada en la avenida Solano, Caracas.

Un día antes, la mañana del martes 6 de agosto, ocurrió otro robo, pero este terminó en tragedia: un pasajero armado mató de un tiro en la cabeza a un hombre que intentaba robar al resto de los ocupantes en una camioneta de la línea Cementerio – Carmelitas, que en ese momento se desplazaba por la avenida Andrés Bello.

El incidente ocurrió a una cuadra del Mercado Guaicaipuro. Pasajeros que esperan en la parada de la vía comentaron a El Pitazo que la zona diariamente es sometida por hombres armados que se desplazan en motos. Arelis Rojas, habitante del sector, dice que hace un año unos desconocidos la despojaron de su celular luego de amenazarla con una pistola. «Yo prefiero dar todo. Eso es así. Lo que molesta es que los policías saben que la zona es peligrosa, que huyen por Sarria o suben por la Cota Mil y aún así no hacen vigilancia permanente».


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Paola Martínez, otra pasajera que frecuenta la línea Cementerio – Carmelitas, relata que los hechos de este 6 de agosto ocurrieron en una de las unidades que califica de «más seguras». La joven dice que la parada de estas unidades queda en el Ministerio de Educación, donde los colectores cobran al subir y se detienen solo en paradas autorizadas.

De acuerdo con conductores de las líneas Magallanes – Chacaito y Chacaito – El Cafetal, sus unidades, aunque sea una vez al día, son víctimas del hampa. Explican que la mayoría de los atracadores son jóvenes que no pasan de 30 años, pero no pueden reservarse el derecho de admisión, porque es difícil identificarlos, al ser justamente el rango de edad que más hace uso del transporte público.

Roberto Hernández, quien labora como colector, confiesa que está cansado de ser robado y ver cómo roban a sus pasajeros. Pide mayor vigilancia policial en las paradas de la línea y que en horas pico los funcionarios ingresen a las camionetas.

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