Joven que asesinó a sus abuelos y tío fue fotografiado en Colombia

Félix Manuel Peralta González (19 años) mató a apuñaladas a sus familiares en su vivienda ubicada en La Vega. Su plan era simular un robo y luego adueñarse de las propiedades. Una tía, a quien apuñaló varias veces en el cuello, quedó viva y fue quien lo delató

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Félix Peralta fue captado en una fotografía mientras conversaba con otros jóvenes en una ciudad de Colombia | Foto cortesía

Félix Manuel Peralta González, de 19 años y evadido de la justicia venezolana por cometer un triple homicidio, burló los cercos policiales y cruzó la frontera hacia Colombia, donde lleva la vida común de un migrante. Allegados afirman que el joven se vale de una identidad falsa con la que hace trámites para mudarse a Chile. El 18 de enero de este año, Peralta González asesinó a puñaladas a sus dos abuelos y un tío mientras dormían en una vivienda ubicada en la parroquia La Vega.

Lleva el cabello un poco más claro; de resto, su apariencia sigue siendo la misma de los últimos tiempos, según destacan personas que lo conocen. Sin embargo, recientemente fue detectado por allegados a su familia, quienes lo fotografiaron en una parada de motorizados que realizan delivery en el vecino país. El Pitazo conversó con estas personas, que solicitaron que no se revelara su identidad.

Usaba su celular y compartía con otro joven que también tenía el suyo en la mano. Quien tomó la fotografía no precisó si solo acompañaba a alguno de los repartidores o si también era miembro del equipo que transporta comida hasta la puerta de la casa. El hecho es que el hombre que aparece en la fotografía, quien sube estados a su WhatsApp mostrando su nuevo look, mató a sangre fría a William Florencio Tovar (60 años), Fortuna Peralta (64 años), que eran sus abuelos maternos, y a su tío Félix Peralta (55 años).

La madrugada del 18 de enero, el agresor ingresó a su vivienda junto a dos amigos. Según lo detallaron en ese entonces fuentes policiales, su intención fue simular un robo y asesinar a los presentes. Luego pretendía heredar los bienes de sus familiares. Se aprovechó de la oscuridad y del sueño pesado de sus parientes para matarlos. Pero no esperó que su tía María Esther, a quien apuñaló varias veces en el cuello, quedara viva y fuera quien lo delatara.

La mujer quedó inconsciente y el joven Peralta junto a sus dos compinches -al creer que todos estaban muertos- robaron aparatos electrónicos, dólares y otros objetos de valor que tenía la familia en su casa, situada en el sector 7 de Las Casitas. Se trataba de una familia próspera de la zona: su abuelo tenía una tienda de repuestos de moto y su abuela, una mercería. Fue el nieto que criaron debido a que su madre murió de cáncer cuando Peralta era un niño. Después de cometer este triple homicidio se mudó de Los Valles del Tuy a Caracas para estar con sus abuelos.

Entrando a la adolescencia mostró actitudes violentas y arranques de ira que preocuparon a sus abuelos y demás familiares. En los últimos dos años comenzó a juntarse con delincuentes de la zona y adoptó una conducta violenta. Después de repetidos regaños y llamados de atención de parte de sus abuelos, estos no tuvieron más remedio que expulsarlo de la casa. Durante las semanas de ausencia, el muchacho ideó este plan para adueñarse de las propiedades.

Una sobreviviente lo delató

A pocos minutos de ocurrido el hecho sangriento, la tía del agresor entró en conciencia y se vio bañada en sangre. Como pensó que se iba a morir escribió con su propia sangre en la pared: «Fue Manuel«. Esperaba que los investigadores siguieran esa pista y determinaran que su sobrino fue quien ocasionó la matanza.

Tiempo después, al recobrar un poco de fuerzas, la mujer se levantó y caminó hasta el ambulatorio. Allí fue atendida y enseguida llegó la policía. Como el plan salió mal, el responsable del triple homicidio se refugió en los Valles del Tuy. Allí fue visto incontables veces por su familia y antiguos amigos.

A Peralta le dio tiempo de decirles a algunas personas que tenía pensado matar a más gente. En ese momento, El Pitazo entrevistó a una de sus vecinas, quien aseguró que el muchacho «siempre tuvo cara de psicópata».

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