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jueves, 13 agosto, 2020

Imágenes de Óscar Pérez coinciden con la hipótesis de que fue ejecutado

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Caracas.- Óscar Pérez. Nuevamente el nombre del expiloto del
Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) volvió a estar en boca de los venezolanos y del mundo. Este 15 de marzo la fiscal de la República, Luisa Ortega Díaz, publicó dos fotos en las cuales se visualiza que el cadáver de Pérez fue alcanzado por al menos 12 disparos. El más imponente: un proyectil que le dio en la nuca.

El 15 de enero de 2018 se llevó a cabo un procedimiento organizado por funcionarios de la Guardia Nacional, la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim), el Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin) y las Fuerzas de Acciones Especiales (Faes) de la Policía Nacional Bolivariana para rodear un chalet ubicado en el sector El Cujicito, en el Kilómetro 16 de El Junquito. La vivienda servía de escondite a siete personas: Óscar Pérez y seis acompañantes, entre ellos una mujer.

El operativo policial y militar fue nombrado por el ministro de Interior, Justicia y Paz, Néstor Reverol, como «Operación Gedeón», el cual tuvo una duración de siete horas aproximadamente (de 5:00 a. m. a 12 m.) y dejó siete víctimas: Óscar Alberto Pérez, Daniel Soto Torres, Abraham Lugo Ramos (funcionario sublevado de la GNB), Jairo Lugo Ramos (funcionario sublevado de la GN), Abraham Israel Agostini, José Díaz Pimentel (funcionario sublevado de la Dgcim) y Lisbeth Andreína Ramírez Montilla.

Además fallecieron dos funcionarios de las Faes: el supervisor Andrew Ugarte -quien tenía doble identidad y recibía el nombre de Heyker Vásquez, líder del colectivo Tres Raíces- y el oficial agregado Nelson Chirinos.


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Pasaron cuatro días (19 de enero) para que los médicos forenses emitieran las actas de defunción de los siete caídos en el operativo militar. En las de Pérez, Lisbeth Ramírez, Abraham Lugo y Jairo Lugo se especifica que murieron por un tiro de gracia, lo que se define en el lenguaje médico como traumatismo craneoencefálico severo por arma de fuego, recibido en la cabeza. Por su parte, José Díaz Pimentel falleció por traumatismo craneoencefálico severo, fractura de cráneo polifragmentada por proyectil único en la cabeza; y Daniel Soto murió por causa de una herida en el cuello.


Luego del hecho, la Asamblea Nacional, específicamente la Comisión de Política Interior, el 15 de marzo de 2018 hizo público un informe en el cual se anunció a la colectividad que los siete integrantes del «Movimiento Equilibrio» recibieron disparos a la cabeza, que en el operativo hubo órdenes de preservarles la vida y contraórdenes para matarlos, que se violaron leyes y disposiciones constitucionales relativas al resguardo del sitio del suceso y de los cuerpos (el chalet fue destruido por el Estado y en el área solo quedaron escombros). También se informó que los familiares y conocidos de las víctimas fueron objeto de violación de derechos humanos, persecución, detenciones arbitrarias y torturas días antes y después del suceso.

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Bellingcat y Forensic Architecture también hicieron lo propio: el equipo conjunto de investigación aseguró haber reunido alrededor de 60 pruebas que estaban en el interior y los alrededores de la casa el 15 de enero, incluyendo tuits, videos y fotografías tomadas por ciudadanos, fuerzas de seguridad y el mismo Pérez, así como un audio filtrado de las comunicaciones de radio de la policía. Las pruebas fueron subidas en una plataforma espacio-temporal de El Junquito, cuyo resultado fue identificar que el expiloto del Cicpc y sus acompañantes fueron víctimas de una ejecución extrajudicial.

Sin embargo, los investigadores reseñaron que «existen puntos ciegos. Por este motivo es necesario recaudar más evidencia», y pidieron a la colectividad su contribución para «construir una imagen más completa de lo que pasó con Óscar Pérez y sus compañeros».

Las gráficas mostradas por Ortega Díaz

Este 15 de marzo, un año y dos meses después de la masacre de El Junquito, la fiscal Luisa Ortega Díaz hizo público, a través de su cuenta de Twitter, dos gráficas: en la primera se muestra a Óscar Pérez de perfil, y en la segunda se muestra su brazo izquierdo. De acuerdo con Ortega Díaz, las imágenes «no dejan ninguna duda de que lo ocurrido con Óscar Pérez y su grupo es un crimen de lesa humanidad». La fiscal aseguró que en los próximos días llevará 300 imágenes del caso a la Corte Penal Internacional.

Ortega también señaló: «Tenemos pruebas contundentes de que las dos personas de colectivos (Heyker Vásquez y Nelson Chirinos) que murieron durante el hecho fueron asesinadas por sus compañeros de las Faes tras una orden de Nicolás Maduro».

Antonieta de Dominicis, especialista en armas de fuego, indicó que por ahora no se puede hablar a ciencia cierta sobre qué armamento fue utilizado por quienes participaron en el operativo del 15 de enero de 2018. «Lo que puede determinar una foto es la distancia del impacto, pero no el arma y su calibre», afirmó.

Comenta que las marcas pequeñas que se ven en el cuerpo de Pérez pudieron ser generadas por un calibre 38 milímetros o uno de 9 milímetros. Con respecto al uso de escopetas o fusil, dice que la marca dejada por el proyectil puede ser grande, «pero si es de cerca, un impacto de tal magnitud puede destrozar una cabeza, un brazo, o una pierna».

Otros especialistas en el tema aseguraron a El Pitazo que en las gráficas se identifican heridas causadas por disparos de contacto, pues refieren que en al menos dos de las que se alcanzan a ver hay aro de quemadura alrededor de todo el orificio de entrada, lo que se puede interpretar como que «alguien le pegó el cañón al cuerpo de la víctima».

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