Hay que tener responsabilidad al publicar fotos o videos de niños en las redes

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Caracas. «No está mal que se denuncien los delitos, pero cada vez que haya un niño en el cuadro hay que pensar en qué ayuda publicar la imagen, el rostro de un niño. Hay que tener la responsabilidad de saber qué se quiere lograr con la imagen sin caer en la revictimización del infante», así dice la periodista especializada en cobertura de violencia con perspectiva de derechos humanos, Ronna Rísquez, en un foro realizado por la ONG Cecodap.

Tras la proliferación de imágenes de infantes en las redes sociales y medios de comunicación, la organización no gubernamental, que se ha propuesto defender los derechos humanos de los niños y adolescentes, organizó un debate a través de la plataforma Instagram sobre qué debe tener en cuenta un ciudadano, periodista o medio de comunicación al momento de difundir este tipo de contenidos.


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Fernando Pereira, fundador y coordinador del programa Creciendo en Red explica que, según la Convención de Derechos de los Niños, Niñas y Adolescentes, los menores de 18 años tienen derecho a dar su opinión y no deberían ser censurados. Sin embargo, la periodista Ronna Rísquez detalla que hay que hacer la salvedad con las imágenes y preguntarse a sí mismo lo qué se quiere lograr con ellas, y más cuando los infantes se encuentran en ambientes de violencia, armas o droga.

El pasado 29 de julio se difundió a través de las redes un vídeo de un niño de unos tres años manipulando un arma de fuego, una pistola calibre 9 milímetros. En el audiovisual se muestra cuando un adulto le pregunta al pequeño ¿cómo le va a meter al FAES? y el niño apuntando con el arma responde, paj, paj (lo que sería el sonido del disparo) el hombre le dice: «¿Cómo le vas a meter a esos malditos diablos?» y el niño dice «paj paj». Durante un minuto y 12 segundos sucede lo mismo y al final el hombre -de quien se desconoce la identidad- le entrega el cargador del arma y le pregunta cómo se coloca, el niño, mostrando pericia, voltea la pistola y lo introduce.

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«Este vídeo se hizo viral, la mayoría de usuarios lo criticaron y lo criminalizaron, pero no se dieron cuenta que ahí se criminalizó al menor. No se reflexionó sobre como se exponía el rostro del pequeño, como se brindó la información donde vive. Ese vídeo va a permanecer en internet y ese niño en unos años crecerá y lo verá y va a recordar el momento. Ese hecho es un ejemplo de la responsabilidad que hay que tener al difundir ese tipo de imágenes», analiza Rísquez.

La periodista detalla que no se puede prohibir la publicación de estos contenidos, indica que con la llegada de las redes es casi imposible que se difundan, pero estará en la ética en el profesionalismo de cada persona y del medio de comunicación de determinar lo que se quiere lograr, si es para llamar la atención, para buscar justicia o ayuda.

Dice que todos son admisibles, pero hay que tener parámetros a la hora de la difusión. Uno de los principales es que las imágenes estén acompañadas de textos que expliquen la situación y dejen claro que el infante, por su condición de menor, está inserto en una realidad vulnerable y no es un delincuente. Otros detalles son conservar la identidad y el rostro del niño, a menos que los padres lo autoricen. «Hay padres que quieren que se denuncie, hay padres que quieren que los casos de sus hijos se sepan. Pero es cuestión de ellos», agrega.

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