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domingo, 20 septiembre, 2020

Familia señala que Misión Negra Hipólita dejó morir de hambre a un abuelo

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Caracas.- De desnutrición calórico-proteica, aunada a un edema cerebral severo, falleció Gregorio Rafael Palacios, un hombre de 77 años que fue internado a comienzos del mes de septiembre en una de las sedes que la Misión Negra Hipólita tiene en la Gran Caracas. Su familia asegura que en el recinto gubernamental «lo mataron de hambre».


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Gregorio Rafael se convirtió en un ser al que ni su esposa ni sus hijos podían cuidar. Padecía de alzheimer y ataques de ira, que en varias oportunidades lo llevaron a amenazar a los suyos con quitarse la vida y también a agredirlos con golpes y empujones. Su realidad médica hizo que su pareja tomara la decisión de llevarlo a una de las sedes de la Misión Negra Hipólita, pues no cuenta con los recursos suficientes para pagarle una residencia geriátrica.

El jueves 12 de septiembre la mujer sacó a Gregorio de su casa, ubicada en el barrio El Nazareno, en Casalta II, a la sede de la Misión en Quinta Crespo. Para el hombre no era novedad visitar estas instalaciones, hace más de un año, según lo que comenta su hija Iraini Palacios, se perdió en la calle y fue recogido por trabajadores de esta institución gubernamental.

Una semana después de estar al cuidado de Negra Hipólita, sus familiares lo visitaron. Su hija Iraini dijo que su padre antes de irse le comentó: «Hija, sácame de aquí. Por lo que más quieras, sácame de aquí». El hombre tenía un golpe en la frente y rastros de rasguños en sus mejillas.

Tres días pasaron y los familiares de Gregorio nuevamente fueron hasta Quinta Crespo para visitarlo, solo que para el sábado 21 de septiembre ya no estaba vivo. «Junto a mi esposo fuimos a llevarle comida y ropa limpia, pero la enfermera de guardia me dijo que mi papá estaba muerto, que le había dado un infarto, pero otros internos me dijeron que tenían cuatro días sin haberle dado a probar ni una cucharada de comida», dijo Iriani desde la medicatura forense, cuando hacía los trámites para retirar su cuerpo y cremarlo en el Cementerio del Este.

Gregorio Rafael deja cuatro hijos y más de una veintena de nietos. Antes de sufrir de pérdida de la memoria se ganaba la vida como albañil.

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