El Loco Leo: desde niño fue un rebelde en el barrio El 70

Desde el 2016, Leonardo José Polanco Angulo era el mandamás de una organización criminal que tenía su base de operaciones en el barrio El 70 de El Valle. Vecinos de la zona lo describen como el niño rebelde que se convirtió en pran, pero para el Cicpc es un bandido que debían capturar de inmediato

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| Foto: Ccortesía Cicpc

Hombres conocidos como “el Gerson”, “el Papelón” y después “Lucifer” fueron los líderes de la organización criminal que tiene su base de operaciones en el barrio El 70, ubicado en la parroquia El Valle, Caracas. Oswaldo Oropeza, mejor conocido como “el Lucifer”, fue ultimado en mayo de 2016 a sus 31 años, en un operativo que realizaron grupos militares y policiales. Luego de su muerte, la banda cambió de mando y las riendas las tomó Leonardo José Polanco Angulo, también conocido como el “Loco Leo”.

La noche La noche de este miércoles, 4 de agosto, el «Loco Leo», murió a manos de funcionarios de las Fuerzas de Acciones Especiales (Faes). Se efectuó enseguida que la Dirección General de Policía Internacional (Interpol) publicara los afiches de los 10 delincuentes más buscados y con notificación roja donde figuraba él, junto a «Koki», «Vampi» y «Garbis», entre otros. Fue encontrado en un apartamento de Parque Caiza, luego de que un vecino lo comunicara a las autoridades.

Polanco Angulo, de 28 años, nació en el barrio El 70 y nunca se había mudado de la zona, a menos que fuera para esconderse de funcionarios de seguridad del Estado. Según vecinos de Los Jardines del Valle, que pidieron la reserva de su nombre, Angulo, desde niño, mostró problemas de conducta. “Desde que él era un chamito, su madre no lo ha podido controlar. Era rebelde, les quitaba cosas a los vecinos y luego lo veíamos en la avenida robando a personas que no conocía”, dice un morador que lo conoce desde que iba a la escuela.

Angulo creció y pasó de hurtar pertenencias a vecinos de su sector a cometer más delitos. Cuando Oswaldo Oropeza Guariguan, el Lucifer, era quien presidía la banda que mantenía en zozobra a los vecinos de Los Jardines del Valle, El Valle, Coche, El Cementerio y hasta la Cota 905, Polanco Angulo trabajaba con él. Hay moradores que dicen que comenzó “de abajo”, luego formó parte de su círculo de seguridad y después se convirtió en sus ojos en la parte alta de la parroquia El Valle.

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El 27 de mayo de 2016, Oropeza Guariguán murió en un operativo conjunto en el que participaron comisiones del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim) y la Unidad de Operaciones Tácticas Especiales (Uote). Era solicitado por los delitos de secuestro, extorsión, robo, homicidio, distribución de drogas y tráfico de armas fue localizado en el hotel Colonial, ubicado en el kilómetro 9 de la carretera Panamericana, estado Miranda.

Después de su muerte, los rostros cambiaron, pero los tratos continuaron: Polanco Angulo se quedó con El Valle y Carlos Luis Revete, “Koki”, con La Cota 905, pero ambas organizaciones criminales tienen tentáculos en El Cementerio y Coche. Ambos siguen el legado de Jesús Alberto Ramos Caldero, el “Chavo”, el anterior pran de la Cota 905, quien en 2014 propuso unir a las pandillas de Caracas contra la policía. Esta iniciativa contribuyó al surgimiento de una nueva estructura criminal en Venezuela: las megabandas, que permitió la fusión de bandas de la Cota 905, El Cementerio y El Valle. Ramos Caldero murió en enero de 2015 a manos de funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc).

Según información policial, luego de tomar el mando de la banda, Polanco Angulo se centró en el secuestro exprés para conseguir dinero rápido. Buscando capturar víctimas, les pagaba a mujeres para seducir a hombres con el perfil de adinerados en locales nocturnos de Las Mercedes, municipio Baruta. También se valía de la extorsión local. Vecinos del barrio El 70 aseguraron a El Pitazo que el Consejo Comunal del sector cada mes le daba a su organización entre 50 y 70 cajas Clap para tener el permiso de seguir dándole comida a la comunidad. Los comerciantes, dependiendo del establecimiento y las ventas que tenían, también le pagaban una vacuna al Loco Leo.

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A pesar de estas prácticas, Polanco Angulo era visto como el Robin Hood de su barrio, así como Medellín veía al narcotraficante Pablo Escobar: el que les quita a los ricos y les da a los pobres. Las cajas Clap que le quitaba al Consejo Comunal se las daba a los miembros de su banda, pero también a los más pobres del sector. Organizaba fiestas para los niños en Navidad y no dejaba pasar por alto el Día de la Madre, el Día del Padre y el Día del Niño.

El más buscado por el Cicpc

El hombre que se hacia llamar el «Loco Leo», era uno de los hombres más buscados por las autoridades y desde hace varios años su cartel con un «se busca» en amarillo colgaba en comisarías con los delitos por los que era solicitado: homicidio, secuestro, extorsión, robo de vehículos y motos. Sin embargo, desde la noche del pasado viernes 10 de abril ese ranking se incrementó tras la ejecución pública del detective Davis Quintero.

El «Loco Leo», de 28 años de edad, figuraba como uno de los 10 más buscados en el territorio nacional.

Es de recordar que ese día, varios hombres que forman parte de la organización que dirigía Polanco Angulo sacaron al detective Davis Quintero de la vivienda de su madre, ubicada en la calle 2 de El Valle. Luego lo llevaron hasta el sector Vuelta del Beso, lo ataron a una baranda y, posteriormente, lo acribillaron y difundieron la foto en las redes sociales. Desde esa fecha, efectivos del Cicpc se han desplegado en el sur del municipio Libertador para dar con la captura de miembros de esta banda.

Un comisario de la policía científica notificó a El Pitazo que a comienzos de abril la banda de Polanco Angulo no llegaba a 70 personas, la mayoría de sus integrantes no pasaban de los 30 años y estaban desplegados por El Valle, los barrios El 70, La Rampla, Los Cardones, Las Marías, 1 de Mayo y El Cementerio. Sin embargo, vecinos de la parte alta de El Valle informaron a El Pitazo , en el mes de julio, que estos números barajaron. “Funcionarios del Cicpc han matado a más de un chamo, sobre todos los que tenían cargo de ‘gariteros’ (custodios de territorio)”, describe un morador de la zona que pidió mantener su nombre en anonimato.

Información vecinal detallaron que en las últimas semanas del mes de junio se generaron enfrentamientos en la calle 2 de El Valle, en los sectores Vuelta del Beso, La Pedrera y los Carbones con el fin de capturar a los cabecillas de la banda de Polanco Angulo: Octavio González Piñango (Gordo Octavio), Edgar Antonio Pino Velásquez (Edgar), Royner Gabriel Albornoz Espinoza (Cachorro), Víctor Alfonso Sierra Vivas (Hurry), Dimas Alexander Pérez Suárez (Dimas), Edwin Antonio Cordero Méndez (Nerón) y Jesús Javier Hernández Román (Chinchorro).

También las autoridades han intentado detener a cuatro mujeres que, según funcionarios del Cicpc, pertenecen a la banda: Leomary Katiuska Polanco Angulo, Betty Polanco Guerrero (detenida la tarde del 27 de abril), María Angulo y Jonailin Daniela Moreno González. Tres de ellas comparten apellido con quien se hace llamar «el Loco Leo».

En la búsqueda de estos solicitados, habitantes del barrio El 70 afirmaron a El Pitazo que funcionarios policiales han derribado a mandarria unas cuantas casas. Una de las más destacables pertenece a la madre de Polanco Angulo, a quien, según afirman, le rompieron nevera, cocina y lavadora a martillazos. Luego le lanzaron unas granadas.

Los funcionarios están tan decididos a acabar con la banda de Polanco Angulo que establecieron un módulo en la parte alta del barrio El 70. Los vecinos, que no estaban acostumbrados a operativos, han visto como drones salen del puesto policial a sobrevolar el barrio con el fin de cazar algún rostro de los perseguidos. Los efectivos también han guindado pancartas con la frase: “Los malandros no volverán”.

Este trabajo fue publicado originalmente el pasado 22 de abril de 2020.

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