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miércoles, 6 julio, 2022

Directora venezolana realizó cortometraje sobre celdas del Sebin

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Esta es la primera escena de "La Tumba", cortometraje de Maru Morón | Foto: Captura de Pantalla
Esta es la primera escena de «La Tumba», cortometraje de Maru Morón | Foto: Captura de Pantalla

Por Valerie Araujo
Celdas de dos por tres metros, sin baños ni ventanas por donde entren los rayos del Sol. Paredes totalmente blancas, donde rebota la luz artificial incandescente que permanece encendida durante las 24 horas del día. Los encarcelados están abstraídos de la realidad. Ellos intentan conciliar el sueño sin tener la certeza de si es de día o si ya cayó la noche. Las bajas temperaturas les hielan los huesos.

La descripción corresponde al relato dado por los estudiantes y lo presos por razones políticas que han estado en las celdas ubicadas cinco pisos bajo tierra en el edificio del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), en Plaza Venezuela, Caracas. Esa experiencia es la trama central del cortometraje “La Tumba”, dirigido por la venezolana María Eugenia Morón Iglesias y estrenado el pasado sábado.
Recién llegada a México, en una casa desprovista de muebles y bajo la nostalgia que queda por dejar la tierra natal, la joven Maru Morón tomó su computadora y accedió a su Facebook. Se encontró con que varios de sus amigos compartían un enlace. Hizo clic y este la llevó a la crónica Cinco sótanos contra el sol de Leonardo Padrón, donde el escritor relata el testimonio del padre de Gerardo Carrero, joven encarcelado en “la tumba” por liderar el campamento que se apostó frente al Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud) , para exigir la liberación de los presos por razones políticas en el año 2014.
“Me tocó un nervio que no recordaba que tenía”, contó Morón. Asimismo expresó que su indignación era tan grande que sintió la necesidad de hacer algo, pero no sabía qué. Hasta que un momento tuvo la idea de hacer un cortometraje basado en la crónica de Padrón. “En ese mismo momento me senté a escribir y en unas tres horas ya tenía un guion de trece páginas”, dijo la cineasta. Este guion se lo hizo llegar a su amigo Sebastián Torres, quien es guionista y además es el protagonista de la producción, junto al reconocido actor venezolano Franklin Virgüez.
Luego de la aprobación de Torres, Maru Morón decidió arriesgarse y se lo envió a Leonardo Padrón. El escritor quedó encantado con el proyecto, tanto así que decidió ayudar a Morón en la recaudación de fondos para la realización cinematográfica. Sin embargo, solo se logró recaudar la mitad del presupuesto necesario. No obstante, la directora resaltó que llevó su proyecto a muchas personas, tanto venezolanos como mexicanos, y éstos mostraron su apoyo, haciendo posible el cortometraje.
Retratando la situación política
La cineasta tiene 25 años y estudió en la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Centra de Venezuela. De allí su trabajo en varios proyectos en apoyo al Movimiento Estudiantil venezolano, entre ellos el documental Mensaje de los estudiantes a la nación.
No solo se ha limitado a los estudiantes; también realizó mensajes para la organización Voluntad Popular y ganó dos premios del Festival Caracas Filminuto con cortometrajes sobre la situación política del país.
El impacto de su trabajo la ha llevado a ser merecedora de un reconocimiento en la premiación de los Victory Awards, en la cual se reconoce el éxito de productos comunicacionales vinculados al ámbito de la política.
En el más reciente trabajo de Morón, a pesar de tener su génesis en la crónica de Padrón, tiene también fundamentos testimoniales recabados gracias a una ardua investigación. Morón siempre se mantuvo en contacto con los familiares de los prisioneros y recogió sus testimonios, con el fin de llenar de realismo su ficción.
“Cuando uno de los chicos llegó a este sitio (“la tumba”), vio que uno de los prisioneros tenía una barbar muy larga y notó que desde hace mucho tiempo estaba solo en ese espacio. Cuando este chico vio esto, lo primero que pensó fue que lo estaban llevando a un manicomio”, cuenta Morón, que este fue uno de los testimonios que quedó grabado en su mente.
El cortometraje tiene como propósito la denuncia de la violación de los derechos humanos. “Que sea un punto de reflexión para la gente que tiene el poder de cerrar esta cárcel. Nadie tiene que ser sometido a tortura blanca por parte del Gobierno”, resaltó Morón. Asimismo, expresó que busca hacer un llamado a las personas a que vean que todos pueden aportar algo para luchar en contra de las injusticias. Por ahora, la producción está siendo difundida por las redes sociales; sin embargo, su directora anhela que sea conocida en toda Venezuela y vean que en “La Tumba” las torturas no se manifiestan como moretones ni rastros de sangre, sino en heridas en la psique de los prisioneros.

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