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jueves, 22 octubre, 2020

Cúpira | No poder pagar un pasaje le costó la vida a la maestra Liliana Ortega

Sus allegados señalaron que su sueldo de docente no le alcanzaba para costear el pasaje. La habían llamado para que se incorporara a trabajar en la escuela el 16 de septiembre y, en caso de no asistir, podría ser sancionada

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Cúpira.- Pedir la cola por no poder costear un pasaje de Guatire a Cúpira (ambas localidades en el estado Miranda) fue la opción a la que recurrió la maestra Liliana Ortega Rangel, para cumplir con su trabajo docente.

Los funcionarios de Poligual que se encontraban en el Circuito Judicial de Guarenas la conocían, como todo el pueblo ubicado en Barlovento, y no dudaron en llevarla, pero nadie se imaginó la tragedia que ocurriría después de partir.

Funcionarios de Poligual habían detenido a un joven el domingo 13 de septiembre a quien debían presentar en tribunales el martes 15. Llegaron al Circuito Judicial Penal del estado Miranda Extensión Barlovento, ubicado en Guarenas, a eso de las 10:00 am, para la audiencia de presentación. Pero el sistema judicial los mantuvo esperando todo el día.

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Cuando comenzó a caer la tarde y llegaba la oscuridad fue realizada la audiencia de presentación del procesado, quien fue imputado por los delitos de robo agravado y agavillamiento, y le dictaron privativa de libertad.

Ya de noche salió la patrulla de la Policía Municipal de Pedro Gual de Guarenas, rumbo a Cúpira. En ella viajaban dos funcionarios policiales, el privado de libertad y la maestra Liliana. 

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Ella había optado por pedir una cola porque ese martes recibió una llamada de sus superiores quienes le advirtieron que era obligatorio que se incorporara a su trabajo en la Escuela Estadal Rural San Antonio, en Cúpira, poblado donde ella vivía con su familia. En caso de no hacerlo podría ser sancionada.

La maestra Liliana llevaba poco menos de una semana en Guatire, hospedada en casa de familiares, mientras realizaba diligencias médicas y personales. Sus allegados indicaron a El Pitazo que, aunque no estaba de acuerdo con incorporarse debido a los bajos sueldos, prefirió evitar problemas y presentarse en su colegio al día siguiente.

La emboscada

Eran las 9:20 pm del martes 15 de septiembre cuando la patrulla de PoliGual, identificada con las placas AB219EU, transitaba por la Troncal 12 de Barlovento, la Autopista Gran Mariscal de Ayacucho, entre los distribuidores Las Lapas y Los Velásquez.

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A la altura del caserío Mazapa, el conductor vio una barricada con ramas, objetos de metal y piedras en todo el ancho de la vía. Eso lo obligó a reducir la velocidad y, aunque no se detuvo por completo, al tocar los obstáculos, de ambos lados de la vía salieron unos 15 hombres, con armas largas, cortas y hasta machetes, para robar el carro y a sus ocupantes.

Ese es el modus operandi de las bandas delictivas en esa zona. Pero para sorpresa de los delincuentes no era un carro cualquiera, se trataba de una patrulla policial. Al percatarse de eso accionaron sus armas y atacaron a tiros la unidad.

En el hecho resultaron heridos los dos funcionarios policiales, uno con heridas en el glúteo y abdomen, y el otro en el brazo. El privado de libertad también fue herido en el cuello y parte del rostro. 

Pero la maestra Liliana no contó con la misma suerte. Dos heridas por arma de fuego a la altura del cráneo segaron la vida de la profesional de la educación, en el lugar del suceso.

Lo ocurrido mantiene consternada a la población de Cúpira, que pide justicia por este hecho que enlutó a una familia, a una escuela y a un poblado entero. Dos hijos quedan huérfanos y cientos de niños y adolescentes sienten el dolor de haber perdido a su maestra.

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Este jueves 17 de septiembre, se esperan los actos velatorios de la maestra en su casa ubicada en el sector Las Tres Gracias. El gremio docente en esta escuela regional y la comunidad de padres y representantes piden justicia por este hecho.

«Su sueldo no le daba para pagar un pasaje, por eso tuvo que pedir la cola a la patrulla. Ella era muy conocida y muy querida, por eso los oficiales le dieron la cola con todo gusto. Ellos llegaron en la mañana al Circuito Judicial y los tuvieron esperando todo el día. Ella estuvo allí también todo el día. Si hubiesen hecho la audiencia temprano, ellos se habrían regresado de día y nada de esto hubiese pasado», denunciaron dirigentes vecinales y trabajadores de la Gobernación de Miranda, quienes prefirieron ocultar sus identidades, por temor a represalias.

Agregaron: «si la policía hiciera su trabajo habría menos bandas y no más. Aquí en Barlovento tenemos tres delegaciones del Cicpc y la criminalidad en esta región va en aumento y cada día es peor. Si la justicia legal venezolana no hace nada pedimos a Dios justicia divina».

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