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sábado, 27 febrero, 2021

AUDIO Y FOTOS | El hampa se llevó hasta los bombillos de la Escuela Vargas de Medicina

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| Foto Andreína Aponte

Caracas.- A la Escuela de Medicina José María Vargas, de la Universidad Central de Venezuela (UCV) le faltan 300 bombillos, 21 computadoras portátiles, 21 proyectores, 40 computadoras de mesa, 16 impresoras y materiales de laboratorio, desaparecidos por los 27 robos que han ocurrido en su sede durante 2018.

Debido a los escasos recursos económicos y presupuesto con los que cuenta la escuela, la esperanza de recuperar los bienes se fue con los ladrones. «Se llama robo con escalamiento», afirma el director de la institución, Jesús Rodríguez.
Desde que asumió la Dirección de la escuela en 2016, Rodríguez ha visto un incremento de la frecuencia de robos. Los últimos 15 robos, ocurridos entre agosto y septiembre de este año, superan por tres al total de los ocurridos durante todo 2017.
| Foto Andreína Aponte

De las 28 cátedras que se dictan en el centro educativo, solo 7 cuentan con computadoras portátiles y proyectores asignados para apoyar las clases. Recientemente, el director de la escuela autorizó a los estudiantes a llevar linternas de sus casas para presentar los exámenes en los auditorios, que están a oscuras por falta de bombillos.
Vecinos y personal de la escuela creen que los robos son efectuados por menores de edad, de entre 8 y 12 años, pues hay indicios de que los ductos del aire acondicionado han sido usados para entrar al edificio, y estos son bastante estrechos, por lo que es casi imposible que un adulto pueda pasar por allí. «Lo que no se pueden llevar, lo destrozan», afirmó Rodríguez. «En ocasiones son más los destrozos que lo que se roban», agregó. «Antes solo robaban de noche. Ahora se meten de día, a toda hora», comentó Rodríguez. «Si hay dos clases simultáneamente, no hay cómo darlas», dice.
| Foto Andreína Aponte

 
Los robos no son el único problema que enfrentan en la escuela. Los insumos que han recibido como institución pública son insignificantes cuando se calculan las necesidades operativas. Desde 2016 solo han recibido 10 resmas de papel de la Universidad Central de Venezuela, aunque necesitan 850 resmas anuales para los 1.100 estudiantes, aproximadamente, que hacen vida en el edificio. Según el director, han logrado subsistir gracias a donaciones de padres y representantes de los alumnos, que han contratado hasta un equipo de limpieza que se ocupe de los baños de la escuela.
 
| Foto Andreína Aponte

La mañana de este miércoles 25 de septiembre, el jefe de la comisaría de la policía del municipio Libertador en la parroquia El Recreo se reunió con el director de la Escuela Vargas y vecinos que invadieron un edificio de consultorios del complejo universitario. Estos, tras atender el planteamiento policial, pusieron trabas a la propuesta de abandonar el edificio.
El agua es otro problema recurrente en la Escuela Vargas. Se va diariamente y en lo que va de año el suministro no ha alcanzado para llenar los tanques que surten al hospital en caso de escasez.
En el edificio más afectado por los robos están los despachos de las cátedras. Algunas puertas de los ductos están soldadas para evitar que los ladrones se metan y todo está cerrado con llave. Hasta las oficinas y salones tienen rejas.
| Foto Andreína Aponte

En la zona vandalizada, algunas ventanas que tienen rejas quedaron sin vidrios. En una cornisa quedó varada una silla que, se presume, fue usada para pasar por el techo de un edificio a otro.
| Foto Andreína Aponte

«En las oficinas de las cátedras de Anatomía, de Salud Pública, de Urología, de Cirugía y laboratorios se metieron los delincuentes el pasado fin de semana», contó la coordinadora académica de la escuela, Ingrist Alemán. «Nos sentimos desprotegidos», agregó.
 

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