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sábado, 25 junio, 2022

AUDIO | Hasta 300 dólares gastan los pacientes en Maturín por un kit de quimioterapia

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Miguel Bonafina espera por una grapadora para someterse a una operación de sus vías digestivas | Foto: Jesymar Añez

Maturín.- Miguel Bonafina se considera un paciente afortunado porque desde hace un año ha podido cumplir con todos los ciclos de quimioterapia para tratar su cáncer de colon, algo que le agradece a una sobrina que está en el exterior y no al Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (Ivss), que ya cumplió dos años sin entregar el tratamiento oncológico completo y de forma regular en el estado Monagas.

El último tratamiento de Miguel costó 200 dólares, que calculado a tasa no oficial serían 45 millones 580.200 bolívares. Su sobrina envía desde Estados Unidos la medicación y Miguel acude al hospital Manuel Núñez Tovar para aplicársela. «Aquí me han tratado muy bien; incluso cuando me ha faltado algo las enfermeras lo buscan con fundaciones o con otros pacientes. Si dependiera del Seguro Social mi historia fuera otra», contó.

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La mañana de este 5 de febrero, 11 pacientes dejaron de asistir a su cita médica en el servicio de oncología del hospital de Maturín. La falta de tratamiento ha hecho que las personas se alejen, afirma la coordinadora del servicio, Lisbeth López.
«La crisis de medicamentos se agudizó hace seis meses porque en el Seguro Social no hay nada. Lo único que están entregando son medicinas para los efectos de la quimioterapia y no son todos, pues a veces solo entregan para las náuseas», explica.
Se trata de un hecho que condena a los enfermos a la muerte, pues no tienen opciones para curarse o alargar su tiempo de vida. En Maturín la situación es más compleja, pues en el único hospital tipo cuatro ya no se hacen cirugías oncológicas, tampoco se procesan biopsias y mucho menos se realizan radioterapias.
Los enfermos deben acudir a las consultas privadas para atenderse, pero no todos tienen los recursos para pagarlas de forma periódica y tampoco para costear el tratamiento. También están obligados a viajar tres horas (desde Maturín) hasta Anzoátegui, pues es el único estado del Oriente venezolano donde se hacen las radioterapias.
López afirma que los equipos que estaban disponibles en los estados Sucre, Bolívar y Nueva Esparta se dañaron y por eso los pacientes oncológicos de cuatro estados orientales deben viajar para cumplir con este tratamiento. «Imagínate cómo debe estar de abarrotado ese servicio, puesto que es el único que hay en el sistema de salud pública del Oriente del país», reflexiona la especialista.
Con estas carencias el riesgo de muerte es del 100 %. López refirió que solo en diciembre murieron cinco pacientes en el hospital de Maturín por no recibir su tratamiento. Sobre las estadísticas de decesos, la especialista indicó que no son precisas porque la inasistencia de los enfermos a las consultas les impiden monitorearlas.
Pero no solo esto deben enfrentar los pacientes. El alto costo de los exámenes médicos y la dieta también los afecta psicológicamente. Miguel también ha tenido que trabajar para poder realizar algunos gastos, entre ellos la alimentación, exámenes médicos e insumos que debe llevar al servicio.
Usa cuatro paquetes de pañales y guantes para su colostomía, porque no se consigue la base para la bolsa. La familia explica que buscan una grapadora para una operación que deben hacerle después de la quimioterapia. «Nuestra preocupación ahora es por conseguir ese aparato porque aquí no lo hay», expresa una hermana, quien prefirió omitir su nombre para evitar algún tipo de represalia.
En Monagas, los tipos de cáncer más frecuentes son el de mama y cuello uterino en la mujer, mientras que en el hombre son el de próstata, pulmón y vías digestivas. El personal  médico y de enfermería ha optado por incrementar las charlas preventivas para concienciar a las personas sobre estas enfermedades y así disminuir los riesgos de aparición.

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