AUDIO | Están en riesgo la arepa, las hortalizas y las verduras

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En Venezuela los productores adquieren la semilla de hortalizas en dólares, en el mercado paralelo | Foto: El Universal

Guanare.- Se aproximan las lluvias en Venezuela y con estas el desarrollo del primer ciclo de cultivo del año 2017, el de invierno, que comprende desde el mes de enero hasta el mes de mayo.
Lejos de sentirse alegría en los campos nacionales, se observa incertidumbre y pesar. Los productores no tienen semillas para sembrar. Diversos rubros estarían en riesgo por los mermados acopios, lo que a su vez pone en peligro la adquisición de hortalizas, verduras y hasta de la harina precocida de maíz.

A 45 días del inicio de la siembra, la situación es crítica. El Gobierno ha dejado por fuera el requerimiento de 20.0000.000 de kilogramos de semilla de maíz, 300.000 kilogramos de semilla de hortalizas y 2.000.000 de kilogramos de semilla de pasto, de acuerdo con las cifras que manejan Ramón Bolotín y Osman Quero, directivos de la Asociación de Productores Agrícolas Independientes (PAI) de Turén, en el estado Portuguesa.
A esto se une el retraso en el despacho de fertilizantes y otros insumos para la siembra. Se requieren al menos 500 toneladas de fertilizantes para la cosecha de un millón de hectáreas de maíz y la recolección de 5.000.000 de toneladas del grano, necesarias para cubrir el consumo interno. Los productores reciben, por parte de la estatal Agropatria, solo un 10% de esos insumos. 90% restante debe ser adquirido a precios especulativos en el mercado informal.

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Trámites retrasados y deudas

El Gobierno aún no ha contratado con los proveedores la adquisición de los 20.000.000 de kilogramos de semillas de maíz. El trámite para la negociación y contratación se estima en 70 días, lo cual conspira contra el plan nacional de siembra, que prevé el inicio del ciclo entre el 15 y el 20 de abril, comenta la diputada María Beatriz Martínez, de la sub comisión de Agricultura de la Asamblea Nacional (AN).
Advierte que la semilla se trae de México o de Brasil y que a la fecha no hay conocimiento oficial del cierre de la negociación o de algún compromiso con los proveedores internacionales. “Este año estamos peor que en 2016, cuando también la semilla llegó tarde. La agricultura depende del ciclo biológico y del climático. Al iniciarse tarde se pierden las primeras lluvias, por tanto los rendimientos se reducen. La consecuencia es la escasez y esta se traduce en hambre”, señala.
Por su parte, el diputado Luis Silva, de la subcomisión de Industria y Comercio de la AN, recuerda que en 2016, al no llegar la semilla de maíz a tiempo, el rendimiento fue el más bajo de los últimos 35 años. “Entrado marzo de 2017, no es solo que no se ha contratado la semilla, sino que, además, se le debe a los proveedores internacionales 50% de lo contratado en el año 2016. Sí aún no les han pagado, es muy difícil que los proveedores estén dispuestos a hacer un nuevo despacho”, sentenció.
Los parlamentarios coincidieron en que no hay en estos momentos ningún tipo de semilla de arroz en el país. Aseguraron que los productores de Guárico y Portuguesa están utilizando semilla proveniente de sus propios cultivos, con el riesgo de reducir el rendimiento y propagar las plagas. «Se conoce de un grave ataque de ácaros en los arrozales de Acarigua y no hay agroquímicos para controlarlos».
La escasez de semillas de hortalizas es también alarmante, refieren los diputados. “De los 300.000 kilogramos requeridos, no hay 3.000 en el país, con el agravante de que lo poco que hay es ofrecido en dólares”, denuncian.
Con respecto a la falta de semillas de pastos, Silva y Martínez precisaron que hay registros que indican que en los últimos tres años se han perdido medio millón de hectáreas de pasto, necesarias para la producción de carne y leche. “De allí que se requieran 2.000.000 de semillas de pasto, pero en el país no hay ni una”.

Hortalizas amenazadas

Desde el año 2015, la dirección de hortalizas de la Federación de Asociaciones de Productores Agropecuarios de Venezuela (Fedeagro) viene advirtiendo que si al sector no se le soluciona en forma definitiva la escasez de semillas, a mediados de este año el gobierno estaría importando cantidades de hortalizas, coles y cereales, de los cuales años atrás Venezuela era autosuficiente.
Las asociaciones de productores tienen capacidad instalada para producir 70% de los cereales que se consumen en el país, 50% de las hortalizas y 70% de las coles. Sin embargo, desde 2015 no reciben ningún tipo de semillas, refiere Fedeagro.
El inventario nacional de semillas de hortalizas se estimaba para 2016 en 7%. Hoy esta cifra está en números negativos. La producción de tomate, cebolla, pimentón, papa, zanahoria y coles, ubicados entre los diez principales rubros de consumo nacional, estaría seriamente amenazada, según el gremio de agricultores.

Papa cara y escasa

El productor de papa no recibió la totalidad de las semillas en el año 2015. Esta, según informe del productor Emmanuel Escalona, fue entregada a consejos comunales y comunas, lo que generó la práctica perversa de la “reventa”. En ese año solo se cultivaron cerca de 115 mil toneladas de papa.
Durante el año 2016, la semilla no le llegó en su totalidad a los productores de los Andes. Sólo se distribuyó 30%, de las 9.000 toneladas requeridas entre los paperos de Guárico, Lara y Carabobo. Por falta de semilla se dejaron de producir aproximadamente 80.000 toneladas de papa.
Todos estos rezagos, aunados a la falta de semilla de 2017, son los causantes de la escasez y del aumento de precios en el mercado de la papa, A esto se suma que los productores “siembran con su propio bolsillo y a dólar libre”. Sin estos agravantes, los consumidores pudieran adquirir el rubro a un precio estimado de Bs. 250 por Kg y no a Bs. 3.000 como se vende en los mercados de alimentos del país.

Sin semillas no hay comida

El acopio de semillas de tomate y cebolla está por debajo del 10% de los requerimientos del país. El de zanahoria y el de pimentón no llega a 5%, advierte Escalona en sus informes.
En 2015 se produjeron en Venezuela cerca de 220.000 toneladas de zanahoria, pero durante el último ciclo de siembra de 2016, la carencia de semillas, agroquímicos y fertilizantes generó una caída de 70 mil toneladas. Igual estimación se cumplió para el pimentón, que pasó de 200.000 toneladas a menos de 12.000 aproximadamente.
La producción de cebolla, en cambio, estuvo muy cerca, en 2015, de autoabastecer el mercado nacional, con 300 mil toneladas del rubro. No obstante, en 2016 la cosecha no llegó a 120 mil toneladas; experimentó una caída superior al 50%. En 2017, la suerte aún se desconoce, precisa Escalona.

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