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viernes, 1 julio, 2022

AUDIO | Escolares mirandinos abandonan los salones de clase para trabajar o pedir limosna

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Entre 9 o 10 alumnos por cada escuela mirandina desertaron del sistema escolar / Imagen referencial | Foto: Archivo

Por: Pola Del Giudice | Rosanna Battistelli
Los Teques.- A Juan Ramón el jean le luce corto para su estatura. A leguas se nota que no es de su talla, aunque de cintura y cadera se le ve desahogado. Sus zapatos deportivos están desgastados, pero tiene 13 años. Su cabello luce descuidado, seco y maltratado y su mirada denota tristeza cuando se acerca a los conductores que circulan con sus vehículos por la taquilla exprés de una conocida cadena de comida rápida en Santa Teresa del Tuy.

En un primer momento, Juan Ramón luce tímido. Solo muestra un cepillo y un pote de agua, con los cuales hace señas para preguntar “¿Le limpio los vidrios de su carro?” Cuando recibe un “sí” como respuesta, sonríe, y cuando va en busca de la propina, se muestra dispuesto a conversar.

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Aunque se gana la vida en Santa Teresa, Juan Ramón vive en el barrio La Flor de la Canela, en Ocumare del Tuy. “Vengo a este lugar todos los días, porque consigo más dinero”, confiesa.
Los conductores del transporte público ya lo conocen, así que no le cobran el pasaje. Tampoco a su hermanita Esther, de 10 años, quien lo acompaña a diario.
Ninguno de los dos va a la escuela, aunque Juan Ramón dice extrañar los pupitres, el lápiz y los creyones que usaba hace dos años. La falta de recursos económicos los obligó a despedirse de las aulas de clases en busca de dinero para comer, aunque sea una vez al día.
Dubraska Isabel también ayuda a su mamá con el sustento del hogar. Tiene apenas 11 años, pero no ejerce ningún oficio. Solo pide dinero a las afueras de las panaderías de Ocumare del Tuy. A veces, corre con suerte y le regalan algo de comer. Este año escolar cursará quinto grado. Confiesa que los primeros días de clase no asiste, porque no hay comida en el plantel y prefiere caminar por las calles en busca de dinero. “También ayudo a mi mamá a cuidar a mi hermanito de 5 años y a la más pequeña de 3”.

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Las condiciones de pobreza que rodean a Juan Ramón y a Dubraska Isabel marcan la vida de otros niños del estado Miranda que han abandonado los salones de clases para trabajar.
Para la docente Ángela Chacín, maestra de la Unidad Educativa Ana María Delgado de Ocumare del Tuy, esta situación es preocupante y ha sido tema de debate en la escuela donde labora. “La deserción escolar es notoria. Muchos niños acuden al colegio solo cuando el programa de alimentación está garantizado, del resto no vienen a clases. Hemos conversado con sus representantes, pero es poca la atención que nos prestan”.
Chacín reveló que la mayoría de los escolares llegan a clases con el estómago vacío, lo que incide en su rendimiento, y pasan toda la jornada sin comer cuando no se cumple el Programa de Alimentación Escolar (Mi-PAE). “Un niño con hambre no demuestra interés por estudiar; su aprendizaje es lento y se nota triste”, indicó la docente, quien ha visto a estudiantes desmayándose de hambre en plena formación.
“10 mil alumnos abandonaron escuelas mirandinas”
9 de cada 100 alumnos de las escuelas mirandinas han dejado de entrar a las aulas para este año escolar que recién comienza para abultar la alarmante cifra de unos 10 mil que ya habrían salido del sistema escolar.
La afirmación corresponde a Juan Maragall, Secretario de Educación Miranda, quien señaló que se hace importante e impostergable flexibilizar las exigencias para no aumentar la deserción escolar, que este año sobrepasaría los 750 mil estudiantes a nivel nacional. “Tenemos que adaptar el sistema educativo para que los alumnos se queden en la escuela; desde la escuela rural del Tuy hasta el gran colegio de Caracas”, dijo.
Para Maragall es importante recordar la cifra nacional de niños que abandonaron los estudios el pasado año escolar. “Este es el principal problema de fondo en el país, porque recordemos que la escuela es la gran niveladora social: tu vas a la escuela para encontrar en ella lo que no encuentras en tu casa”.
Explicó que hay dos grupos marcados y que prevalecen en las cifras de deserción escolar: los menores de 6 años y los mayores de 12. En el primer grupo la deserción se da porque los papás deciden no llevarlos y esperar el primer grado. Esto deriva en “una precaria formación“. En el caso de los mayores de 12 años es porque tienen una edad en la que pueden llevar algo a la casa. Es decir, salen a trabajar.
“Si abandonas (los estudios) no necesariamente es sinónimo de caer en la delincuencia, pero con poca formación es más fácil caer en esa situación. Tampoco es correcto decir que pobreza es igual a delincuencia, eso no está ni cerca de ser cierto, pero quien no tiene posibilidades es más fácil de influenciar”, enfatiza el jefe de educación mirandino, al destacar que la deserción es más marcada en la adolescencia.
“La migración grave no es de niños que pasan de educación privada a pública, la más grave es la de los niños que van de la escuela a la calle; esa es la migración de la que pocos están hablando. Los problemas de fondo que tenemos en Miranda es la deserción escolar y la crisis salarial de los maestros”, dijo.
Explica como otro problema de relevancia las exigencias para los estudiantes, en un país sumido en una crisis económica y alta inflación donde pocos tienen para costear los altos precios de uniformes, listas y alimentos. “Muchas veces se ponen barreras como el uniforme o la lista escolar; hay madres a las que les da pena mandar al niño porque no tiene uniforme, bueno esas barreras hay que derribarlas y hablar con los padres. Una maestra me dijo algo que me impactó: ` Prefiero un alumno descalzo en la escuela que con zapatos en la calles. Tenemos que flexibilizar”, destacó.
Maragall destaca que cuando se analiza la cifra pareciera ser poca porque son entre 9 o 10 por escuela: “Nueve alumnos menos por escuela, en una población de 100, es gravísimo”.
Dice que no puede ser una decisión unilateral dejar de llevar al niño a la escuela. “Una madre o un padre no puede decidir no llevarlo más a la escuela; debe plantearle al docente las razones y entre Estado, docente y padre buscar solución, pero nunca puede ser la solución el dejarlo fuera del sistema escolar.
Cuatro años con marcada deserción
Por su parte, el gobernador del estado Miranda, Henrique Capriles, ha sido reiterativo en asegurar que unos 708.334 estudiantes han abandonado las aulas de clase en los últimos cuatro años producto de la crisis que enfrenta el país.
Catalogó dicha situación de muy lamentable: “En los últimos 12 años más de un millón de estudiantes abandonaron la escuela. Solo este año 251.180 niños no se inscribieron. Las mentiras hay que combatirlas con la verdad”, dijo.

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