AUDIO | El Día de la Madre no existe para los familiares de presos políticos

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En Táchira han protestado por las condiciones inhumanas en las que se encuentran sus hijos y familiares | Foto: Lorena Bornacelly

San Cristóbal.- «Es imposible celebrar este día. Mi hijo está preso, pero es como si estuviera muerto, porque no puedo verlo, tocarlo o escucharlo. El Día de la Madre no existe«, fueron las palabras, acompañadas de lágrimas, de Pausolina Rolón, madre del joven tachirense Jhosman Paredes.

Vivir la detención de su hijo no ha sido fácil para ella. Cada Navidad, cumpleaños, Día de la Madre y fecha especial es un recordatorio de que su hijo menor está en la cárcel, de que su pequeño ha estado tras las rejas desde hace dos años y ocho meses sin tener, al menos, su primera audiencia preliminar, pese a que ella ha realizado huelgas de hambre y se ha encadenado en los organismos de defensa para pedir la mediación por su Jhosman.

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La juventud de Paredes ha transcurrido con él preso en la sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin) del Helicoide, en Caracas. A los 22 años, en 2014, fue detenido y acusado de agavillamiento, asociación para delinquir y alteración del orden público.
Con lágrimas, afirmó que el Día de la Madre es una fecha en la que ni siquiera quiere pensar, porque «es una tortura» saber que estará sin Jhosman en la mesa para celebrarlo. «Yo le pido al Gobierno nacional que tenga piedad de las madres venezolanas, que sufrimos con nuestros hogares incompletos. El mejor regalo que podría tener en el Día de la Madre sería la libertad de Jhosman, que está secuestrado injustamente desde hace tanto tiempo», dijo Pausolina Rolón.
Ella y su hijo Orlando Paredes se han dedicado a la venta de cualquier tipo de producto o rubro para poder tener recursos que les permitan viajar a ver a Jhosman Paredes. Rosarios, pasteles, frutas, verduras y mondongo son algunos de los artículos que venden eventualmente para poder trasladarse desde San Cristóbal hasta el Helicoide. Anteriormente, veían al joven cada 15 días, pero por la situación del país y el gasto que representa para ellos, viajan una vez al mes a visitarlo.

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El joven tiene permitidas las visitas únicamente los miércoles y sábados, por lo que cualquier esfuerzo para viajar en el Día de la Madre y pasar al menos un rato con su hijo será en vano, porque ese día no podrá verlo.
Jhosman Paredes, joven tachirense de 24 años, era estudiante del quinto semestre de Diseño Gráfico en el Instituto Universitario Antonio José de Sucre de San Cristóbal.

Tristeza por los hijos de todos

«Yo no soy la mamá biológica de Gregory Sanabria. Lo quiero y adoro porque lo conozco desde hace ocho años. Lo he criado y cuidado desde entonces, pero su detención me duele como la de todos nuestros muchachos: Daniel Ceballos, José Vicente García, Renzo Prieto, Juan Giraldo, Jhosman Paredes y todos los presos políticos del Táchira».
«El Día de la Madre iré a misa a pedir por los muchachos. No hay nada que celebrar; debo pedir por los presos, por todos los que se han ido del país y por los que se han ido físicamente. Es difícil celebrar el Día de la Madre porque nuestros hijos no están y quienes están viven en un riesgo permanente», dijo Alida Zambrano, madre adoptiva de Gregory Sanabria.
Además de las razones anteriormente expuestas, considera que celebrar el Día de la Madre se vuelve aún más complicado para las familias, porque la situación económica del país no permite las grandes comidas y agasajos que anteriormente podían permitirse.
Gregory Sanabria, joven tachirense de 23 años, cursaba el cuarto semestre de Ingeniería Informática de la Universidad Nacional Experimental del Táchira y era miembro y facilitador de cursos del circo de la referida casa de estudios. Esa actividad extra, según sus compañeros de clase, era «una distracción en su vida y mostraba lo humano que es y las ganas de formar jóvenes cultores y amantes del arte». Su alias es «Colombia», porque su tono de voz y sus palabras son como los de los habitantes del vecino país. A Sanabria lo acusaron de conspiración para la rebelión.

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Pero las habilidades y la diversión de payaso del circo de la Unet fueron desapareciendo de este joven que está detenido desde octubre de 2014. Su madre, con tristeza en la voz, dijo que «él era un echador de broma, travieso y muy alegre, pero ahorita es un viejito prematuro. Ya es muy raro cuando sonríe o cuando se ríe por algún chiste que intentamos contarle. Desde que está en el Helicoide no es un niño, sino un adulto y solo tiene 23 años».
Viajar desde San Cristóbal al Helicoide para celebrar un rato el Día de la Madre con Gregory Sanabria no es posible, pues sus visitas son únicamente los días jueves y sábados.

Sin justicia en el Día de la Madre

Celebrar el Día de la Madre es más difícil aún para Carmen González, porque no tiene esperanza alguna de visitar en una cárcel a su hijo. Jimmy Vargas murió en San Cristóbal en 2014, al caer desde el techo de una casa donde grababa la protesta que se registraba en Las Pilas y se resguardaba de las lacrimógenas y perdigones que disparaba la Guardia Nacional.
En una misa que se desarrolló el pasado 6 de mayo en la Basílica de Táriba, la mamá de Jimmy Vargas lloró al decir que «las madres venezolanas son quienes más sufren», porque sus hijos están presos, fuera de Venezuela o han sido asesinados.
No se rinde. La tristeza se traduce en ganas de marchar, de rezar, de sonar su silbato y de gritar consignas en las actividades. «Cada vez que puedo, protesto, alzo mi voz y estoy en actividades pidiendo un cambio y justicia para mi amada Venezuela. Yo soy la madre de Jimmy Vargas y aquí estoy y estaré por mi hijo y los hijos de todos en Venezuela», confiesa González.
Jimmy Vargas murió el 24 de febrero de 2014 en la ciudad de San Cristóbal. Tenía 34 años. Trabajaba en una charcutería muy cerca de su residencia, sitio donde murió. No hubo investigación ni culpables de su muerte, que fue catalogada de accidental.

«Ni pienso en el Día de la Madre»

Aunque no es madre de un preso político, su esposo está detenido. Pensar en el Día de la Madre es difícil y doloroso para ella. María Alejandra Rivera, esposa del concejal tachirense, José Vicente García, espera la liberación de su cónyuge, a quien le emitieron boleta de excarcelación el pasado 21 de diciembre de 2016, pero aún se encuentra en el Helicoide.
«En siete meses han pasado cumpleaños, una Navidad, fechas y momentos importantes en la vida de nuestro hijo. Y ni pienso en el Día de la Madre, porque representa lo mismo que las festividades anteriores: tristeza y explicaciones para nuestro hijo», sostuvo Rivera.
Piensa ir a visitarlo, junto con su hijo, el Día de la Madre para celebrar, al menos, un rato con José Vicente, “la dicha de ser mamá de nuestro pequeño”. «No es fácil que una familia deba ser separada injustamente y no es justo que mi hijo deba vivir lejos de su padre por los caprichos de Vielma Mora y de este Gobierno», indicó la esposa del edil de San Cristóbal.
José Vicente García fue estudiante de la Unet. Fue detenido en la ciudad de San Cristóbal y trasladado hasta el Helicoide. Se le acusa de terrorismo y tenencia de armas de fuego y objetos explosivos.

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