Venta callejera de medicinas toma la frontera entre Venezuela y Colombia

En el Puente Internacional Simón Bolívar vendedores informales comercializan medicinas que pueden estar vencidas, dañadas o ser un placebo. El diario La Opinión, de Cúcuta, señala que los principales compradores vienen de Venezuela y advierte que hay mafias dedicadas a falsificar medicinas que pueden comprometer su salud

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Indican que la hiperinflación y la escasez empujan a venezolanos a comprar estas medicinas de dudosa calidad. Foto AFP tomada de La Opinión

Cúcuta. Giovanni Plaza huyó a Colombia para vencer al VIH que lo estaba matando en Venezuela. Tuvo suerte y le regalaron los medicamentos, pero la necesidad obliga a sus compatriotas a comprar medicinas a vendedores informales en el Puente Internacional Simón Bolívar, que une a ambos países, reseñó La Opinión, de Cúcuta, este lunes 11 de febrero.

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El trabajo del diario colombiano indica que los medicamentos pueden estar vencidos, dañados o ser un placebo. Pero la escasez y la hiperinflación en su tierra empujan a muchos a adquirir cualquier opción que esté al alcance de sus posibilidades. Incluso un fármaco a un precio sospechoso promocionado por un desconocido en este paso fronterizo. 

Vencidos o dañados

En el viejo puente Simón Bolívar, una mujer de gorra roja vende 30 pastillas de acetaminofén (analgésicos) a 60 centavos de dólar. Veinte tabletas de la misma medicina cuestan unos 3,8 dólares en cualquier farmacia de Bogotá. 

Muy cerca le compite José Álvarez, un venezolano radicado hace dos meses en Cúcuta que tiene menos medicinas para vender en su muestrario que oficios desempeñados en su natal ciudad de Valencia, en el norte de Venezuela. 

Buzo profesional, diseñador gráfico, instructor de defensa personal y vigilante, este hombre menudo de 39 años comercializa acetaminofén, ibuprofeno y potencializadores sexuales que dice comprar a vendedores mayoristas, describe La Opinión. 

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“Es lo que se está vendiendo ahorita y con mayor facilidad”, señala Álvarez, quien se dedicó a esta actividad cerca del puente, por donde pasan a diario unas 35.000 personas.  

Los principales compradores vienen del país petrolero. “Hay muchas personas necesitadas que estaban pariendo para comprar una medicina”, sostuvo.

Una de ellas es María Acevedo. Madre de tres hijos, esta ama de casa de 26 años recorre con frecuencia los 70 kilómetros que separan a Táchira de Cúcuta para comprar bienes básicos.  

Daño a la salud

“Allá no se consigue ni en las farmacias, y si se consigue el costo es mayor”, dijo.

Pero el remedio puede resultar más costoso que la enfermedad, advierte el diario colombiano. Medicamentos falsos o adulterados pueden causar ataques al corazón, lesiones hepáticas, fallas renales, embolismos pulmonares e incluso la muerte, según el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos de Colombia. 

“Hay mafias básicamente que se dedican a falsificar medicamentos, dijo Alejandro Gaviria, exministro de Salud (2012-18) de Colombia. “Está viniendo mucha gente y no hay control de calidad”, apuntó.

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