Tras un descenso de 84% de los casos entre 2015 y 2017, el dengue registró un incremento para 2018; en los últimos cuatro meses de 2019, la tendencia al aumento continúa. Los datos que el Ministerio de Salud ha enviado a la Organización Panamericana de la Salud (OPS) apuntan que en las primeras 17 semanas de este año la incidencia subió en 144,9%

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Desde hace dos años, el Ministerio de Salud no reporta datos epidemiológicos y, en medio de la restricción de la información, el dengue comenzó a repuntar en todo el territorio venezolano. Luego de registrarse un descenso de casos de 84% entre 2015 y 2017, la enfermedad volvió a aumentar en 2018. La tendencia al alza parece no detenerse: en las primeras 17 semanas de 2019 aún incrementa el número de enfermos con el virus. 

Los datos actualizados que registra la Plataforma de Información en Salud para las Américas de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) —que se alimenta con estadísticas epidemiológicas de los Ministerios de Salud de los 35 países de América— indican que Venezuela reportó 3.636 casos sospechosos acumulados de dengue entre el 1 de enero y el 27 de abril de 2019.

En la semana 17 de 2019, el país registró 436 nuevos casos, lo que representa un aumento de 144,9% en la incidencia durante los primeros cuatro meses del año, en comparación con la cifra de enfermos notificada durante la primera semana del año (178 casos).

De los casos sospechosos acumulados, 288 recibieron confirmación por laboratorio y 24 se diagnosticaron con dengue grave. Con respecto a las muertes, el Ministerio de Salud ha reconocido ocho fallecimientos por la enfermedad, lo que implica para el médico infectólogo Jaime Torres, del Instituto de Medicina Tropical de la Universidad Central de Venezuela (UCV), que la tasa de mortalidad con respecto a la población enferma con el virus es de 0,2%, un porcentaje esperado y que está por debajo del rango calculado en la región americana (0,3%).

La OPS indicó en su último boletín epidemiológico sobre dengue en las Américas, publicado el pasado 22 de febrero, señaló que en Venezuela se registró un primer aumento de casos en mayo de 2018, el cual comenzó a ser sostenido. Solo entre agosto y octubre del año pasado se notificaban, en promedio, unos 620 casos semanales en el país. 

Los datos disponibles en la Plisa indican que la enfermedad registró, incluso, un aumento interanual de 10,08% con respecto a la semana epidemiológica 17 de 2018, cuando el Ministerio de Salud notificó 3.263 casos de dengue en el país. 

Riesgo de epidemia 

El dengue es una enfermedad causada por la picadura de los mosquitos Aedes aegypti y el Aedes albopictus que produce fiebre alta, erupción cutánea y dolores musculares y articulares; incluso, en una fase grave, origina hemorragias y disminución de la presión arterial que puede llevar a la muerte al paciente. En América se ha convertido en un problema de salud y en 2019 se han contabilizado 695.100 casos sospechosos, de los cuales 290.507 fueron confirmados con la enfermedad. De todos los casos, 4.335 enfermaron con dengue grave y 255 murieron. 

Torres pronostica que la cifra de incidencia al cierre de 2019 podría ser mayor a la reportada en 2018 (19.118 casos), y agrega, incluso, que sería más alta que la reportada en 2015 cuando se reportaron 54.152 casos. El especialista asoma que este aumento se debe que más serotipos del virus circulan en el territorio venezolano.

La Organización Mundial de Salud apunta que se han identificado cuatro serotipos del virus del dengue que se denominan DENV 1, 2, 3 y 4. La infección por un serotipo produce inmunidad e impide una nueva infección por ese serotipo. Pero la trasmisión sucesiva de dos serotipos significa un factor de riesgo para enfermar con dengue grave. “En Venezuela, el serotipo que circula con frecuencia es el DENV-2 que, incluso, es uno de los más graves”, sostiene Torres. 

Pero en Venezuela han circulado los cuatro serotipos del virus desde 2015. La OPS informó el año pasado que en 2017 se detectó la presencia del serotipo DENV-1; pero en 2018 más venezolanos contrajeron los tipos DENV 1, 2 y 3. La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que cuando todos los serotipos de virus del dengue circulan en un país se eleva el riesgo de una epidemia.

Una campaña sin impacto 

Tras el incremento de dengue, el Ministerio de Salud informó el pasado 24 de enero emprendió una campaña comunicacional sobre el dengue cuyo eslogan reza “todos contra el dengue”. Pero Torres percibe poco impacto de esta estrategia que, a su juicio, no ha alcanzado a todas las comunidades. 

“No hay una campaña de prevención y control centrada en comunicar adecuada y oportunamente a la población de que debe eliminarse los criaderos de los mosquitos. La participación de la comunidad será vital para lograrlo porque las fumigaciones son medidas de poco impacto. Hoy, por ejemplo, por los problemas en el acceso regular al agua, en más hogares se almacena agua en recipientes y tobos para tener durante los días sin suministro, pero no se tapan bien”, sostuvo Torres, quien resalta que la temporada de lluvias incrementara la presencia del mosquito transmisor de la enfermedad. 

Según los registros de la OPS, Venezuela es el octavo país de América que más casos de dengue ha reportado en 2019. Brasil es nación que más casos ha notificado, incluso en 2018. La instancia, además de recomendar la incorporación de la comunidad en las estrategias de prevención, insta a los Estados fortalecer la vigilancia epidemiológicas y acciones de control de vectores, así como a la revisión de sus planes de emergencia. 

Aunque la enfermedad sigue siendo una amenaza en América, incluso en el mundo, el pasado mes de mayo se abrió una compuerta que garantizará la reducción de los casos en el futuro. La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) informó en mayo sobre aprobación de la primera vacuna contra el dengue, denominada Dengvaxia, y que previene de los cuatro serotipos del virus. La dosis pretende aplicarse a personas de 9 a 16 años que tengan confirmación del virus por laboratorio y se pretende incorporar en países de aplicarse en zonas donde la enfermedad tenga comportamiento endémico. 

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