OMS y OIT advierten: trabajar en exceso aumenta el riesgo de cardiopatías

La conclusión del estudio citado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT), presentado en mayo pasado, reveló que trabajar 55 horas o más a la semana aumenta en 35% el riesgo de presentar un accidente cerebrovascular

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El teletrabajo impulsado por la pandemia del COVID-19 ha potenciado los retos para reducir las jornadas laborales. Foto: pixabay.com

Caracas.- La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) alertaron el pasado 17 de mayo de que las jornadas de trabajo prolongadas son consideradas como un factor que aumenta las muertes por cardiopatía isquémica o por accidentes cerebrovasculares, según advirtieron ambos organismos en un comunicado de prensa conjunto.

De acuerdo con la advertencia de la OMS y la OIT, las jornadas laborales prolongadas provocaron 745.000 defunciones por accidente cerebrovascular y cardiopatía isquémica en 2016, una cifra 29% superior a la de 2000, de acuerdo con datos de la publicación especializada Environment International, citada por la OMS y la OIT.

«En 2016, 398.000 personas fallecieron a causa de un accidente cerebrovascular y 347.000 por cardiopatía isquémica como consecuencia de haber trabajado 55 horas a la semana o más», detalló entonces el comunicado conjunto de la OMS y la OIT.

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Entre 2000 y 2016, según lo detallado por la OMS y la OIT, el número de defunciones por cardiopatía isquémica por causa de las jornadas laborales prolongadas aumentó en 42%, mientras que el incremento en el caso de las muertes por accidente cerebrovascular fue de 19%.

72% de las personas fallecidas por causa de problema de salud de origen laboral eran varones, según precisó el informe conjunto de la OMS y la OIT. «La mayor parte de las defunciones registradas correspondieron a personas de entre 60 y 79 años que habían trabajado 55 horas o más a la semana entre los 45 y los 74 años».

La conclusión del estudio citado por ambos organismos revela que trabajar 55 horas o más a la semana aumenta en 35% el riesgo de presentar un accidente cerebrovascular y en 17% el peligro de fallecer por causa de una cardiopatía isquémica con respecto a una jornada laboral de 35 a 40 horas a la semana.

«9% de la población mundial trabaja muchas horas al día. Cada vez son más los trabajadores cuya jornada laborales excesivamente prolongada, una tendencia que da lugar a un incremento en el número de personas que corren riesgo de sufrir discapacidades o fallecer por motivos ocupacionales», se lee en el comunicado conjunto.

Un nuevo esquema

Uno de los retos potenciado por la pandemia del COVID-19 es el que está vinculado con un nuevo esquema de trabajo en el que se laboraría cuatro días a la semana, un plan cuyo establecimiento sería evaluado, entre otros actores internacionales, por el gobierno español, según lo anunciado por el presidente Pedro Sánchez a principios de este año.

La interrogante sobre la viabilidad de un nuevo esquema laboral con jornadas de trabajo semanales reducidas, de cinco a cuatro días, es ahora parte de una discusión que parece cobrará más fuerza con el paso del tiempo. De acuerdo con el medio argentino Redacción, este tipo de cambios se ha aplicado más a escala de empresas que como políticas de gobierno.

«Más allá de que esta decisión sea o no impulsada por los Estados, la discusión por una semana laboral de cuatro días ya está movilizando a algunas empresas a cuestionar su modelo productivo», recalca el medio argentino en un reciente trabajo.

Algunas de las empresas que, según Redacción, ya han aplicado un cambio en sus esquemas de jornadas de trabajo son Microsoft, Unilever y Telefónica España, que prometió que va a probar la semana laboral de 32 horas en el último trimestre de 2021. En Nueva Zelanda, la multinacional Unilever optó por adoptarla durante todo el año y si logra buenos resultados, prevé extenderla a su esquema a escala mundial.

«Microsoft Japón, por otra parte, ya puso en práctica el modelo y logró, en paralelo, un aumento de la productividad del 40% y una reducción del consumo eléctrico de un 23%», detalló el medio argentino.

El nuevo paradigma que planeta una reducción de las jornadas semanales de trabajo contrasta con la noción que relaciona la productividad con las horas de trabajo, sobre todo tras la advertencia hecha por la OMS y la OIT

«El trabajo pasó a estar más relacionado con la idea de cumplir con ciertas tareas u objetivos, y eso es independiente de las horas que uno le dedique. Es más, lograr un objetivo en menos tiempo es señal de eficiencia. Ahora lo que se busca es evaluar a la gente por los logros y no por el tiempo que pasa en su silla», dijo a Redacción Paula Molinari, presidenta y fundadora de Grupo Whalecom, una empresa de consultoría en procesos de cambio organizacional.

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Destinar más tiempo a actividades recreativas es otra de los elementos clave relacionados con los beneficios de un cambio en las jornadas laborales semanales. Sin embargo, el éxito de este tipo de reformas depende también, en buena parte, de la cultura de trabajo y de la fortaleza económica de cada país, según advirtió al medio argentino Redacción, el especialista profesor universitario, Darío Judzik. «En países con una institucionalidad más débil, el relajamiento de la normativa puede disminuir los incentivos al esfuerzo o al trabajo».

Con información del medio argentino Redacción y la OMS.

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