«Los pacientes para este régimen no valen nada»: testimonio desde un hospital en penumbras

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Barquisimeto.- El servicio de cirugía de mujeres del Hospital General Luis Gómez López de Barquisimeto, estado Lara, pasó cerca de 40 horas sin electricidad entre el 25 y 27 de marzo.

Más de 15 pacientes hospitalizados fueron devueltos a sus casas, pese a las contraindicaciones médicas, por la ausencia de servicios básicos. Ahora esperan que llegue el 31 de marzo para volver a la sala de hospitalización con la esperanza de ser intervenidos para aliviar sus padecimientos.

Estaban a las puertas del quirófano o con sondas, drenajes, heridas e infecciones no curadas. 

Durante tres noches los atendieron en penumbras. Médicos y enfermeras encendían linternas de teléfonos y velas para examinarlos y administrar los tratamientos. Familiares debían subir tres pisos con tobos de agua y botellones para asear a los pacientes. El centro asistencial redujo las porciones de comida a unas pocas cucharadas de granos.

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«Me hacen el favor y me disculpan, cada familiar tiene que traer agua para bajar la poceta. Las moscas verdes ya están llegando a la basura. Agua de su casa, aquí no hay», estas son las palabras de una trabajadora de limpieza del centro asistencial que advertía los riesgos de contaminación en el servicio de cirugía de mujeres antes de ser desalojado el miércoles 27 de marzo. Minutos después, la directora, Inmaculada D’Amelio, repitió el mismo mensaje.

El agua debía ser llevada por los familiares de pacientes. Lo mismo ocurría con bolsas de basura e insumos. Foto cortesía: Pacientes del Hospital General Luis Gómez López

«La doctora tan indolente nos dijo: «Este cuerpecito no aguanta y está cansado de tanto buscar soluciones, tienen que tener paciencia. Ayuden a mantener los baños limpios. La planta eléctrica solo sirve para quirófanos y la unidad de cuidados coronarios». Cuando le reclamaban por la falta de insumos solo respondía: «No te preocupes, hiciste una excelente inversión por su salud». Cuánta desidia», relató una sobreviviente de cáncer de mama que prefiere mantenerse en el anonimato.

Ella ingresó una semana antes del apagón masivo por una infección urinaria y da cuenta del sufrimiento puertas adentro que se extendió por más de 60 horas. 

«Cuando llegué al hospital estaba la gobernadora Carmen Meléndez y su equipo tomando fotos desde lejos para simular que todo está en orden después del primer apagón. Gritábamos: «pasen para que vean cómo estamos» y no se acercaron a las habitaciones, puro a los pasillos. Fue solo un show en la noche, cuando había poca gente. Se repitió el apagón y quedó demostrado que nada estaba bien, andábamos en tinieblas, sin seguridad, con escasos insumos y como ya es usual todos los exámenes deben realizarse por fuera», señaló.

Vidas penden de un hilo

«Los pacientes para este régimen no valen nada. Lamentablemente tuve que salir del hospital sin cumplir el tratamiento. Nos sacaron a todos y la situación se tornó bastante crítica», agregó la paciente que amerita una cirugía para extraerle un prolapso en la vejiga, no sin antes atacar la infección que le impide hasta caminar.

Se fue agotada, llorando y a la expectativa. Desconoce a qué centro asistencial acudir para ponerle fin a sus dolencias.

«Quedé demasiado deprimida, no por mí sino por la muchacha de 21 años con un tumor en el ovario que tenía al lado, la señora con una fístula en el colon que ha sido operada siete veces, la que subió por las escaleras luego de que le amputaron un dedo porque el ascensor se dañó días antes del apagón. Estamos muy agradecidos por el trato que nos dieron los médicos y enfermeros, pero estaban de manos atadas. ¿Cómo es posible que las vidas de seres humanos pendieran de un hilo porque el hospital no tuvo luz ni una planta eléctrica en en el área?», contó.

Esta paciente grabó y fotografió las precarias condiciones a la que se enfrentaron los hospitalizados y el personal de salud.

En uno de los videos muestra el estado de los baños: los lavamanos están inhabilitados desde antes del apagón, la regadera clausurada y el centro asistencial. Botellones de agua están apilados en los pasillos. Todo el hospital, agregó, parecía un lugar en ruinas.

De alta y sin tratamiento

«Tengo más de 24 horas buscando el antibiótico y ha sido imposible conseguirlo. ¡Por favor! Alguien tiene que tomar el control en esto, no puede ser que sigan muriendo tantos inocentes», agregó la ciudadana que siente vulnerados todos sus derechos. En su casa inició el racionamiento de energía eléctrica, tienen semanas sin agua por tuberías y a los problemas diarios se le suma la falta de medicamentos y que tardó en obtener los resultados del urocultivo para saber a cuáles antibióticos es resistente la bacteria, porque el laboratorio no tenía fluido eléctrico para imprimir el examen.

Su caso no es el único. En los servicios de oncología, medicina interna y neumonología despacharon a pacientes por la contingencia. 

«Es inhumano lo que estamos pasando los venezolanos, por eso tiene que salir a la luz pública», insistió la sobreviviente de cáncer de mama que sigue a la deriva y sin un cupo garantizado en un centro asistencial para las próximas 48 horas.

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