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martes, 20 abril, 2021

La tarde que faltó el oxígeno en el hospital de Ocumare

Un familiar de dos enfermos habló con El Pitazo sobre la angustia que vivieron por cuatro horas cuando se acabó el oxígeno en el centro centinela. “Fue desesperante ver al personal médico de la sala de COVID-19 corriendo por los pasillos”

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Ocumare.- La mamá de Teresa* tiene 84 años de edad, es discapacitada, se moviliza en silla de ruedas y, desde el viernes 19 de marzo, se encuentra hospitalizada por tener síntomas asociados al COVID-19, aunque sus dos pruebas, la rápida y la PCR, dieron negativo.

La adulta mayor fue uno de los pacientes que el miércoles 24 de marzo sufrió las consecuencias de la falta de oxígeno en el Hospital General Simón Bolívar de los Valles del Tuy. Para Teresa, se trató de una amarga experiencia que por poco le cuesta la vida a su progenitora.

Teresa conversó con El Pitazo, el jueves 25 de marzo. Solicitó utilizar otro nombre por temor a represalias. Al igual que su mamá, su hermana está hospitalizada con coronavirus, aun cuando sus dos pruebas también dieron negativo. “No quiero perjudicarlas, porque ellas necesitan seguir recluidas en los centros de salud del Estado. No tenemos recursos para pagar una clínica”, comentó.

“Todos boca abajo”

A las tres de la tarde del 24 de marzo se acabó el oxígeno en el Hospital General de los Valles del Tuy, declarado centinela desde el comienzo de la pandemia. La situación puso en riesgo la vida de los enfermos con COVID-19 que presentaban dificultad para respirar. No hay versión oficial sobre el número de afectados, pero, según una nota de prensa de la Alcaldía de Lander, un día antes se contabilizaban 108 pacientes en estas instalaciones.

“Vivimos cuatro horas de angustia. Fue desesperante ver al personal médico de la sala de COVID-19 corriendo por los pasillos y oírlos gritar: ‘Pacientes boca abajo’, de tal manera que no se saturaran, pero no todos respondieron a esta práctica y muchos se estaban asfixiando”, recuerda Teresa.

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La mamá de Teresa es una paciente de alto riesgo por su edad y ese día fue necesario trasladarla al Victorino Santaella de Los Teques en una de las cinco ambulancias que llegaron al hospital de Ocumare, según contabilizó la declarante.

“El sonido de las sirenas retumban en mi mente. Los pacientes más graves fueron movilizados en ambulancias y el resto en un autobús de Transmiranda hacia el CDI Mamá Pancha en Charallave. Los médicos nunca nos dieron información de lo que ocurría. En realidad, el pánico era colectivo”.

Aunque sobre el número de traslados tampoco hubo información oficial, El Pitazo conoció, a través de una fuente del hospital de Ocumare del Tuy que, en total, fueron 27 personas.

“Ahora muchas cosas nos agobian: ¿Cómo le llevamos comida a mi mamá -desayuno, almuerzo y cena- hasta Los Teques, viviendo nosotros en Ocumare? A esto se suma que mi mamá está en un hospital y mi hermana en otro, porque a ella no hubo necesidad de trasladarla. Es una situación que trastoca nuestras vidas por completo”, señaló Teresa.

“Hubo negligencia”

La llegada de una gandola con oxígeno a las 7:00 pm del miércoles 24 de marzo y otra a las 3:00 am del día siguiente calmó un poco la angustia de los familiares de pacientes con COVID-19 que, horas antes, lloraban desesperados.

“Aquí hubo negligencia. Algo así no debió pasar y menos en un hospital centinela colapsado. En la sala donde estaba mi mamá había 32 pacientes y muchos más en el piso donde permanece mi hermana. Esta irregularidad no debe repetirse y es necesario que las autoridades reflexionen”.

Cuando Teresa conversó con El Pitazo, en horas del mediodía del jueves 25, aún desconocía el estado de salud de su mamá. “A todos los pacientes se los llevaron del hospital de Ocumare sin referencia ni información para que las tomaran en cuenta en el lugar donde serían recibidos. A mi mamá, por ejemplo, algunos medicamentos le dan reacción”, acotó.

Teresa confía en que este trago amargo pasará rápido. Aspira a que su mamá y su hermana estén pronto de vuelta a casa. Asegura que, por momentos, el miedo y la incertidumbre le desordenan las ideas, pero la esperanza se abre camino para imponerse en medio de una pandemia que nunca olvidará.

*La identidad de la declarante está bajo protección.

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