Fallece actor portador de VIH en medio de denuncias de discriminación

El actor Luis Enrique Peñaranda pasó más de 12 horas en el Hospital Central Universitario Dr. Antonio María Pineda de Barquisimeto a la espera de atención adecuada. Defensores de derechos humanos denunciaron que el servicio le fue negado por su condición de portador del VIH

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Caracas.- Luis Enrique Peñaranda, de 50 años de edad, falleció en la noche de este sábado, 7 de diciembre, producto de complicaciones relacionadas con la diabetes tipo I que padecía. De acuerdo con allegados, por su condición de paciente seropositivo, desde el pasado 5 diciembre el actor pasó más de 12 horas a la espera de atención en el Hospital Central Universitario Dr. Antonio María Pineda (Hamp), que se localiza al noreste de Barquisimeto, estado Lara.

«Hasta esta hora 8:00 pm desde las 11:00 am al ciudadano Luis Peñaranda se le tomó la vía para ser ingresado. No se le prestó ningún tipo de atención médica y fue denigrado por ser seropositivo por el personal médico del Hamp», escribió el jueves en Twitter Henderson Maldonado, abogado e integrante de la ONG Movimiento Vinotinto, cuando la espera de atención superaba las seis horas.

Ante la mala atención, lo trasladaron al Hospital Dr. Pastor Oropeza Riera, en el oeste de la capital larense. Maldonado recalcó que desde momento del ingreso, en el segundo centro de salud que visitó en menos de dos días, Peñaranda fue atendido sin discriminación. No obstante, 28 horas después, murió.

El abogado, quien acompañó hasta el final al paciente, aclaró que el artista fonomimico falleció porque «no soportó su cuadro clínico». Sin embargo, reafirmó la discriminación de la que fue víctima en las primeras horas, cuando necesitaba atención de emergencia, debido a su bajo peso, que lo predisponían a una deshidratación y a las alteraciones cardíacas que presentó.

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Discriminación

Activistas de la comunidad Lgbti (siglas con las que se agrupa al colectivo Lesbico, gay, bisexual, transgénero e intersexual), se unieron a la denuncia, por medio de sus redes sociales. La ONG Acción Ciudadana Contra el SIDA conminó a Raúl Leonett, jefe del Programa Nacional de Sida, a iniciar una investigación que permita esclarecer el presunto acto de marginación.

Edgar Baptista, defensor de los derechos de la comunidad Lgbti, repudió que al actor le negaran el servicio por ser portador del VIH (acrónimo de Virus de Inmunodeficiencia Humana), que a Peñaranda se le detectó hace más de 10 años.

«Luis Peñaranda también es conocido por su personaje Drag «Kike», con muchos años de trayectoria. Hoy es víctima de limitaciones graves en el acceso a la salud por vivir con VIH. Es inaceptable que los profesionales de la salud mantengan esos prejuicios que ponen vidas en riesgo», objetó, cuando Peñaranda cumplía seis horas a la espera de atención en el Hamp.

Baptista subrayó que el VIH es una condición completamente controlable si se tiene acceso fluido y oportuno a medicación, por lo que señaló que el deterioro en la atención de la enfermedad en Venezuela se asemeja a los del inicio de la epidemia global, en la década de 1980.

«Falleció por causas prevenibles en el ruinoso sistema público de salud venezolano, no debió morir. En Venezuela las personas con VIH se están muriendo como en los años 80», lamentó.

El actor pidió donativos a través de una página web para poder realizarse una segunda operación que requería con urgencia | Foto: Captura de pantalla de Instagram

Incomprensible

Nacido el 29 de septiembre de 1969, Peñaranda alcanzó la fama como actor gracias a su participación en el programa de humor «Bienvenidos», transmitido por Venevisión en la década de 1990. Luego de la cancelación de la emisión humorística, a comienzos del 2000, el artista se dedicó al teatro y a la presentación en lugares de ambiente, circuito de discotecas, bares y teatros en los que era muy conocido por sus actuaciones como travesti o por personificar a mujeres.

El reconocimiento en ese ámbito lo llevó a animar por 13 años consecutivos la denominada marcha del Orgullo Gay en Caracas, desde la primera de estas actividades realizada a partir del año 2001. Entonces, su destino parecía ser el aplauso y la aprobación.

A principios de junio pasado a Peñaranda le fueron indicadas una serie de intervenciones quirúrgicas urgentes, esto para detener el avance del pie diabético que le afectaba la pierna y que comprometió gravemente su movilidad.

La evolución del padecimiento y la imposibilidad de realizar la operación en el tiempo previsto, por la falta de insumos en la red hospitalaria, lo obligó a pedir, por medio de su perfil en Instagram, la donación de muletas o una silla de ruedas.

Peñaranda fue un actor reconocido en el ambiente gay por sus presentaciones unipersonales como «Drag Queen» | Foto: Captura de pantalla de Instagram

Baja el telón

El 29 de junio, finalmente entró a quirófano. La intervención culminó con éxito, lo que mejoró el pronóstico respecto de las operaciones restantes. Después de permanecer cuatro días en observación, se le dio de alta el 4 de julio.

Terminó su recuperación en casa, pero los problemas que implica el pie diabético y las dificultades para conseguir insulina, continuaron. A pesar de esto, en agosto volvió a los escenarios, su único medio de ingreso.

Para completar el resto de las operaciones que requería, el humorista creó una cuenta en la página web Gofundme. Necesitaba 1.000 dólares para adquirir los suministros de la segunda intervención. Al cierre de este trabajo había reunido la suma de 794 dólares.

Tan cerca de la meta que le aseguraría la posibilidad de caminar sin ayuda y recibir de pie las ovaciones a las que se acostumbró a lo largo de su trayectoria. Ni su voluntad pudo con el deterioro del sistema de salud venezolano, que le preparó el escenario de un final para el que no ensayó.

En octubre el gobierno reportó a la Organización de Naciones Unidas, que en los primeros diez meses de 2019, se registraron en Venezuela 415 muertes por causas relacionadas con la última etapa del VIH.

De confirmarse la deficiencia de la atención de este caso, se demostraría que Peñaranda padeció la discriminación gubernamental hasta el último momento de su vida. Lejos del escenario, el actor no tuvo derecho a un «Deus Ex Machina» que cambiara su final.

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