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viernes, 7 mayo, 2021

EMERGENCIA HUMANITARIA | Yusmeri Quaro: »Mientras se pelean allá arriba, la gente enferma que está abajo se muere»

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La muerte de la madre de Yusmeri no sólo representa el golpe más duro de su vida, sino también un terrible espejo de que la falta de tratamiento que llevó a  la mujer que la trajo al mundo, a fallecer, es una amenaza inminente de que ella puede tener la misma suerte.

Desde el 25 de mayo de 2017, cuando la falta de tratamiento y constantes irregularidades con la diálisis en el estado Yaracuy le robaron la vida a su mamá, es inevitable que Yusmeri Quaro viva sin miedo. Por eso le pide a Dios que la deficiencia renal que padece y la carencia de medicinas no se la lleven hasta que su hija de 11 años se pueda valer por sí misma.

“La única que me da aliento es mi hija. Me da mucho miedo dejarla sola, porque apenas es una señorita, yo le pido a Dios que me resuelva el tratamiento, que me ayude, que me permita dejarla más grande, verla graduarse. Le digo a Dios que me dé la oportunidad de ver a mi hija más grandecita”, es la petición de esta mujer que desde los 29 años de edad tiene deficiencia renal crónica.

Fue justo en 2008, al dar a luz a esa hija que hoy es su motivo que Yusmeri sufrió una preclamsia que derivó en una deficiencia renal crónica. Durante dos años se aplicó diálisis peritoneal y recuerda con añoranza como el tratamiento llegaba hasta la puerta de su casa en Cagua, estado Aragua.

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En 2010, una peritonitis la complicó y se vio obligada a acudir a la hemodiálisis, donde asegura que su padecimiento se convirtió en un calvario. “Siento que a raíz de la llegada de Nicolás Maduro disminuyeron las cosas. No nos llega el tratamiento, tenemos años que no nos ponen un medicamento que se llama Cempra, es muy importante porque es para no debilitarnos y eso no está llegando como es, el calcio, la vitamina, el hierro. Nada. Nosotros solo nos ponemos la diálisis, porque ni medicinas para la tensión”, relata esta paciente.

Yusmeri se recuerda “más repuesta”. Ella atribuye al tratamiento inconstante y a las dificultades para alimentarse el marcado deterioro actual de su cuerpo y su organismo. “Yo no era así como estoy ahorita, deteriorada, demacrada, flaquita. Me duelen los huesos. Me duele para caminar y es por el mal tratamiento y la mala alimentación porque no es la adecuada. Como granos, a veces un poquito de pollo, nada nutritivo”, explica.

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Es que la crisis de Venezuela que además del sector salud ha golpeado a la rama del transporte, del abastecimiento y de le economía la han obligado a caminar ida y vuelta desde su casa hasta la clínica donde se dializa por asignación del Seguro Social. Debe recorrer un trecho de más de una hora con el malestar que conlleva la extracción de su sangre para la expulsión de las toxinas y el líquido de su cuerpo.

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Cuenta que en algunas ocasiones se ha sentido tan mal que ha tenido que pedir ayuda o que la lleven a casa, pues la mala alimentación y la falta de vitaminas no la ayudan. Asegura que hay ocasiones en que no puede conectarse las cuatro horas a la maquina porque no hay tratamiento suficiente, o porque hay alguna falla o falta el agua en el centro de salud. Pero, sin duda el peor momento de su enfermedad lo vivió a mediados del mes de enero, cuando tuvo que pasar una semana sin dializarse porque el Instituto Venezolano de los Seguros Sociales no había mandado los insumos.

“Estaba desesperada de ver cómo me desvanecía y estaba desesperada. Protestamos, le declaramos llorando y suplicando ante los medios y funcionó porque aparecieron los insumos”, recordó Yusmari. Ella quisiera resolver este problema en su vida y ha aplicado para ser trasplantada, pero asegura que “ahorita no están trasplantando y las trasplantadas corren el riesgo de perder el riñón por la falta de medicamentos”.

Esta madre padece en carne viva la crisis de salud y desde su padecimiento envía un mensaje a los líderes del chavismo y a los de la oposición: “dejen su apatía y ayudennos a que entren esas medicinas. Que se pongan la mano en el corazón, que se pongan en nuestro lugar. Hay mucha gente que se ha muerto por medicinas, que dejen la pelea y busquen la solución porque mientras se pelean allá arriba, la gente enferma que está abajo se muere”.

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