Desnutrición infantil: 29 víctimas en cuatro meses en Monagas

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Maturín.- La desnutrición infantil ha cobrado la vida de 29 pacientes pediátricos en cuatro meses en el estado Monagas. Entre ellos, se cuenta el caso de un niño warao, de seis años, quien además tenía tuberculosis; Eliécer Plaza falleció cuando era sometido a una intervención quirúrgica por una obstrucción intestinal.

Los decesos se han registrado en el Hospital Universitario Dr. Manuel Núñez Tovar, donde ingresaron con cuadros severos de diarrea y deshidratación. Estadísticas internas del centro asistencial indican que 80% de los fallecidos, es decir 23, residían en Maturín. El resto de los infantes venían de los municipios Bolívar y Caripe.

En la emergencia pediátrica 10 de cada 10 lactantes presentan problemas de malnutrición, que además presentan diarrea y afecciones respiratorias. En todos los casos, los bebés son alimentados con agua de avena, arroz o maicena en lugar de leche materna.


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Esta semana, murieron dos bebés: una tenía un año y la otra dos. La primera residía en la población indígena de San José de Buja, al sur de Maturín, de donde también era oriundo Eliécer. La bebé falleció el pasado dos de abril con un peso de 6,900 kilogramos.

La otra defunción se registró el jueves cuatro de abril. Antes del deceso, sus padres la habían llevado el pasado 31 de marzo con diarrea, pero decidieron sacarla del hospital en contra de la voluntad de los médicos de guardia. El jueves, cuando vieron que su condición empeoró, la volvieron a llevar pero murió una hora después de su ingreso.

Actualmente, una niña de cuatro años permanece recluida en la emergencia pediátrica. Tiene vómito y diarrea, además de Pelagra, una afección como consecuencia de la desnutrición. Cumplió tres días hospitalizada y requiere 22 cc. de albúmina humana; sus padres no han podido comprarla porque no tienen dinero y los médicos no se la han colocado porque en no hay en el hospital.

En el Manuel Núñez Tovar solo le han suministrado antibióticos y vitaminas, porque sus padres consiguieron los insumos a través de la ayuda de la Fundación Juana Ramírez. La niña proviene de la comunidad indígena de Mosú, ubicada al sur de Maturín.

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