CLAVES | Iglesia Católica blinda a sus fieles ante llegada del coronavirus a Venezuela

La Conferencia Episcopal Venezolana publicó una serie de medidas de prevención que deberán seguir tanto devotos como sacerdotes durante los actos litúrgicos

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Foto: Edwin Urdaneta

Después de la confirmación por parte del gobierno este viernes 13 de marzo de los dos primeros casos conocidos de coronavirus en Venezuela, la Conferencia Episcopal Venezolana publicó una carta en la que insta a sus feligreses a protegerse de la pandemia.

El texto, firmado por el presidente del CEV y arzobispo de Maracaibo, José Luis Azuaje Ayala, junto al obispo de San Cristóbal, Mario Moronta; el obispo de La Guaira, Raúl Biord Castillo y el obispo auxiliar de Caracas, José Trinidad Fernández, enumera una serie de medidas para prevenir la propagación del virus dentro de las iglesias.

Estas son algunas de las recomendaciones y medidas que la Iglesia Católica venezolana tomará en contingencia al COVID-19:

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1.- Ni la paz, ni agua bendita. El CEV ruega a los párrocos en cuyas iglesias haya recipientes públicos de agua bendita a evitar llenarlos mientras dure la contingencia, al igual que queda temporalmente suspendido el rito de la paz durante la misa, el cual buscará ser sustituido por un gesto que no implique el contacto físico.

2.- Prohibido tocar. Igualmente, insta a los responsables de las iglesias a que avisen a sus feligreses que por el momento no se podrán tocar las imágenes sagradas, puesto que pueden convertirse en un potencial foco de infección. Al momento de la Eucaristía, la hostia se entregará únicamente en la mano, así como se evitará la distribución de la comunión en dos especies.

3.- De lejitos. Aunque la CEV aclara que por el momento no se ha suspendido la celebración de la Eucaristía, sí invita a los creyentes a limitar sus actividades religiosas a la intimidad del hogar, aprovechando el tiempo de Cuaresma para realizar la oración dentro de la Iglesia doméstica (la familia). En el caso de personas que presenten síntomas de gripe o resfriado, o sean de avanzada edad, la invitación es a quedarse en casa y evitar ir a la iglesia por precaución. «Es un acto de caridad el que no asistan a las celebraciones litúrgicas, así sea el domingo o los actos de la Semana Santa. Pueden unirse a ellos, a través de los medios de comunicación social», expresaron.

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4.- La seguridad es primero. Además de la feligresía, la CEV también ofrece una serie de medidas para que sus sacerdotes también se cuiden del COVID-19. En primer lugar, les insta a extremar las medidas de higiene en la iglesia, lavándose las manos antes y después de cada misa. También deberán usar tapabocas cuando ejerzan el ejercicio del Perdón (la confesión) o den la comunión a los enfermos. «No debe entenderse esto como un desprecio a las personas, sino como prevención de contagio mutuo entre el confesor y penitente», aclaran. De igual modo, todos aquellos ministros que presenten cualquier afección gripal o respiratoria no deben participar en las actividades de confesión ni Eucaristía.

5.- Educar y esperar. La CEV se mantiene monitoreando la evolución de la pandemia en el país, a fin de ajustarse a las medidas de prevención y contención que decida el Ejecutivo Nacional. Ante la reciente prohibición de concentraciones masivas y eventos culturales, invitan a los párrocos a reprogramar sus actividades pastorales, especialmente las catequesis, y seguir las indicaciones de las autoridades sobre cómo proceder ante estas situaciones. Igualmente, si bien los colegios católicos acatarán la suspensión de clases emanada por el Ministerio de Educación, consideran que «es propicio también instruir sobre las normas preventivas a seguir en nuestras instituciones educativas y en nuestros seminarios».

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