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jueves, 16 julio, 2020

Academia de Ciencias prevé mil casos diarios de COVID-19 a partir de junio

La Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales de Venezuela divulgó un estudio en el que advierte que la pandemia podría alcanzar una dimensión mayor de contagio en el siguiente trimestre. Los investigadores atribuyen el alza, entre otros factores, a la sensación de seguridad derivada del bajo nivel de propagación reportado, hasta ahora, de forma oficial

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Por: Armando Altuve y Jesús Barreto

Caracas.- Los próximos tres meses serán decisivos en cuanto a la evolución de la pandemia del nuevo coronavirus en Venezuela. De acuerdo con una proyección de la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales, el país podría alcanzar un pico de 1.000 a 4.000 contagios entre junio y septiembre. En contraste con los menos de 10 casos que, en promedio, reportaron autoridades en los primeros dos meses de propagación.

El incremento descontrolado de casos de COVID-19 podría ocurrir, entre otros factores, debido a la sensación de seguridad y aumento de la movilidad que ha ocasionado la baja incidencia admitida, hasta ahora, por el gobierno de Nicolás Maduro. Los investigadores aseguran, en un documento publicado en la página web de la institución, que el comportamiento del virus en Venezuela no se ajusta a ningún modelo epidemiológico en el mundo.

“Inclusive, en un escenario con un subregistro bajo (poco probable) el número de nuevos casos que se esperan cada día está por encima del millar. En otros escenarios menos conservadores este número podría ascender alrededor de 4.000 casos. Ello sugiere que el país debe prepararse para el impacto que representa un número entre 1.000-4.000 casos nuevos diariamente durante el pico de la epidemia, que podría producirse entre junio y septiembre de este año”, sostienen los académicos.

En el modelo matemático utilizado para llegar a esa conclusión se atribuye el bajo nivel de propagación a las condiciones previas de aislamiento por escasez de vuelos internacionales. Esta situación, sumado a la cuarentena decretada a oportunamente, incidió en la controlada transmisión al principio.

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Invisibles

Los investigadores criticaron el subregistro, relacionado con la baja cantidad de pruebas de laboratorio procesadas. Asimismo, cuestionaron la exclusión de los casos asintomáticos. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la incidencia asintomática representa el 80 % de la tasa de infectados en los 185 países donde la pandemia está activa.

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Desde el inicio de la pandemia en territorio venezolano, el pasado 13 de marzo, hasta el 10 de mayo la gestión de Nicolás Maduro había admitido un ritmo de contagio promedio de siete casos positivos diarios. Con estas cifras han sustentado la versión de “curva aplanada” desde la primera semana. Los picos más altos de contagio se han registrado en circunstancias que demuestran las fallas en el control epidemiológico.

“En Venezuela, el desarrollo de la epidemia ha experimentado un retardo como consecuencia del confinamiento de su población durante las fases iniciales de contagio. Sin embargo, no parece factible que la epidemia detenga su curso, mucho menos, si las tasas de contagio crecen, como sugieren algunos indicadores de la movilidad que ha ocurrido. El escenario de una curva aplanada y un control total de la epidemia que se ha venido difundiendo es improbable a la luz de las proyecciones de los modelos epidemiológicos”, alertaron.

La evolución acelerada de la epidemia estaría ocasionada por las fallas en el cerco epidemiológico. De acuerdo con el informe, en algunas zonas del país el número de test realizados solo cubre 5 % de la población que tuvo contacto con el virus. Por esto se desconoce el potencial real de propagación. Desde el inicio de la epidemia, sociedades científicas, como la Academia Nacional de Medicina denunciaron las consecuencias de la escasa detección de casos.

desinfeccion coronavirus
Los controles para contener la propagación del coronavirus se cumplen de forma irregular | Foto: Andrés Rodríguez

Hambre confinada

Pese a lo reiterado por funcionarios de la gestión de Nicolás Maduro, la cuarentena no se cumple de forma estricta. Aspectos como el bajo poder adquisitivo o la ausencia de empleo formal impiden que millones de venezolanos puedan respetar el aislamiento. El potencial mortal del virus es desafiado por el hambre en la población más vulnerable.

El Pitazo ha corroborado en constantes recorridos, niveles altos de movilidad en mercados y centros de comercio. Jaime Lorenzo, director de la ONG Médicos Unidos de Venezuela, señaló que sin un conocimiento real del alcance de la propagación del virus, no se pueden implementar controles más efectivos. La escasez de agua es otra de las variables que impiden un apego estricto a las medidas de prevención. A esto se sumó en medio de la cuarentena, las fallas en el suministro de gasolina.

Si quieren que la sociedad respete las medidas preventivas de COVID-19 tienen que liberar la información real de su casuística. La población se ha creado una falsa sensación de seguridad y ha perdido el miedo al virus. Son más los que le temen al hambre, la represión y la inseguridad. Es necesario sincerar las cifras de casos y muertes por COVID-19 en el país antes de aplicar más medidas coercitivas de control”, adujo.

Lorenzo recordó que hasta que no haya una vacuna, la OMS recomendó que el método más efectivo de control es la realización de pruebas. Para esto se debe mejorar la capacidad sanitaria, pues se requiere de más personal y espacios. Justo las dos condiciones que han marcado el deterioro del sistema de salud venezolano en la última década.

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Subregistro

Todos los países presentan un subregistro de personas infectadas, pero esa brecha disminuye por la capacidad diagnóstica de los sistemas sanitarios. En el caso de Venezuela, ese número de contagios sin registrar puede ser significativo sobre el número de casos confirmados reportados. Esto debido al débil procesamiento de pruebas de laboratorio.

Preocupados por esta inquietud, los académicos se plantearon aproximarse al número potencial de casos de COVID-19. Para esto se basaron en los primeros tres fallecidos por la enfermedad notificados oficialmente. Así como también determinar el porcentaje de pacientes asintimáticos.

El estudio, con el empleo de dos modelos epidemiológicos, concluye que las curvas estimadas están por encima del registro oficial. En el escenario más conservador, resaltan los investigadores, el país tendría 289 casos infectados de COVID-19. Esto respecto de los 135 notificados por el gobierno para el 30 de marzo. «El inicio de la epidemia de COVID-19 en el país puede trazarse a los primeros días de marzo de 2020, es decir, dos semanas antes del primer reporte oficial de casos», afincan.

En el escenario menos conservador, el país reportaría 883 casos sobre el registro oficial. Se calcula entonces que el subregistro en el mejor escenario sería 63 % y el peor 95 % de los casos con síntomas hasta el 23 de abril, resalta el documento. «Es fundamental considerar este subregistro para tomar decisiones acertadas para el manejo de la epidemia», advierten.

Por otro lado, indican que Venezuela expresaría entre 5 % y 37 % de los pacientes sin síntomas del virus en un escenario conservador. «Esto implica, que si para la fecha mencionada se han registrado oficialmente 298 casos sintomáticos pudiera existir un estimado de 507 casos sintomáticos de la COVID-19 sin registrar (…). Este subregistro podría ser aún mayor, de acuerdo con el escenario menos conservador», destacan.

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Baja capacidad diagnóstica

La investigación también profundizó en la cobertura que tiene el país para procesar muestras de pacientes con posibles síntomas de coronavirus a través de pruebas de laboratorio. El análisis para confirmar el virus debe realizarse con el examen de PCR-RT (reacción en cadena a la polimerasa con transcriptasa inversa que detecta el ARN del virus SARS-Cov-2 y determinar la infección, incluso en personas que estén asintomáticas en tiempo real. Es la única autorizada para diagnosticar casos por la OMS.

El 19 de abril, la Comisión Presidencial para el Control, Seguimiento y Prevención detalló que el país había realizado apenas 5.969 pruebas de PCR-RT, procesadas en el único laboratorio autorizado para el procesamiento de muestras ubicado en el Instituto Nacional de Higiene Rafael Rangel, ubicado en Caracas. Eso significa un promedio de 160 estudios diarios.

La capacidad es ínfima si se compara con otros países de América Latina, refleja el documento. Venezuela, con 298 casos confirmados al momento de la culminación de la investigación, ha realizado 150 estudios moleculares por 100.000 habitantes. Precisa que este promedio de pruebas diagnósticas del país es cinco veces menor que la de Colombia (2.473), Ecuador (936) o Perú (7.713).

A estos resultados, el gobierno insiste en asegurar que es el país que más pruebas realiza por millón de habitantes. Sin embargo, hasta el 19 de abril, de total de 336.196 pruebas, 330.200 eran test serológicos de detección rápida que identifican anticuerpos,que son traídos desde China. Estas pruebas, que son empleadas para el despistaje masivo, no son recomendadas por la OMS para descartar ni diagnosticar casos de COVID-19, debido a su baja sensibilidad y especificidad.

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