Unos 250 pacientes renales están en peligro de muerte por falta de luz

El jueves se quemó una planta eléctrica que surtía a la Unidad de Diálisis Juan Pablo II, en la avenida Nueva Granada, en el centro de Caracas. Pacientes deben dializarse cada dos días, en promedio

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pacientes renales caracas
Desde hace cinco días los pacientes no pueden acceder a las diálisis que requieren mínimo una vez cada dos días | Foto: Cortesía pacientes renales

Caracas.- Para una persona con fallas en el funcionamiento de sus riñones la diálisis representa un tratamiento de vida o muerte. Este martes, 28 de julio, alrededor de 250 pacientes renales de la Unidad de Diálisis Juan Pablo II cumplieron cinco días sin poder acceder a la terapia de sustitución renal. La interrupción se originó luego de que se quemó una planta eléctrica que abastecía al edificio, ubicado en la urbanización Prados de María, en la avenida Nueva Granada.

Hasta la fecha, la suspensión del servicio de diálisis es indefinida, pues la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec) ni siquiera ha enviado personal para evaluar el daño. La avería afecta toda la manzana que rodea al centro de diálisis, que opera la contratista Dialysis Carr de Venezuela C.A. La empresa, con sede en Valencia, estado Carabobo, tampoco ha atendido el reclamo de los afectados, denunció Alejandra Marín, familiar de un paciente con diagnóstico de glomeronefritis.

Marín contó a El Pitazo que a su pariente, de 34 años, le indicaron tratamiento sustitutivo renal hace dos años. Desde entonces se atiende en el mismo lugar. Todos los dializados se asignan a unidades de diálisis por el Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (Ivss). Es por esto que Marín exigió al organismo que implemente un plan de contingencia que les permita a los pacientes reanudar las terapias.

“Esta es una situación preocupante. Ya son muchos días sin poder hacerse tratamiento. Lo peor es que no hay ningún tipo de solución. Nadie ni la administración de la unidad, ni la encargada de sala situacional del Ivss. La planta está reportada dañada desde el día jueves sin electricidad y nadie se apersona. Ni siquiera hay en Caracas un representante de la contratista que nos dé la cara”, acusó.

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Fallas letales

Las deficiencias en los servicios públicos se han vuelto recurrentes para el funcionamiento de los centros de diálisis en todo el país. Hace un mes en la Unidad de Diálisis Juan Pablo II una prolongada escasez de agua obligó al cierre temporal de la edificación. La alarmante situación ha sido expuesta por los pacientes ante representantes del Ivss, sin una solución definitiva. Las restricciones impuestas para contener la expansión del coronavirus se atenuaron con rutas gratuitas que aseguran el traslado a centros de atención que pueden durar hasta 21 días cerrados.

“La unidad tiene tres turnos. Cuando suspenden el servicio todo se retrasa. Si nos distribuyeran a otros centros al menos se descongestionaría esta sala. De nada nos sirve que un autobús nos lleve y nos traiga gratis, si cuando llegamos estan cerradas. Se gastan esos recursos y se nos expone al virus. Vivimos con el riesgo de agravarnos y morir por desidia”, manifestó Irma Centeno, con diagnóstico de enfermedad renal crónica (ERC).

En promedio, los pacientes renales deben someterse a tratamiento dos veces por semana. De no hacerlo, sus diagnósticos iniciales se complican. Entre las afecciones más comunes relacionadas con la falta de diálisis están la hipertensión arterial e infecciones en las vías urinarias. En casos más severos, la falla deviene en dificultades para respirar, disminución del apetito, fatiga, anemia. En una situación extrema por la deficiencia constante del tratamiento estas afecciones pueden ocasionar la muerte.

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