La casa número tres millones correspondiente a la Misión Vivienda Venezuela –según el gobierno de Maduro– se levantó al Este del estado Vargas en un área que aún no se recupera de los deslaves registrados en 1999. De hecho, donde se construyó la vivienda fue declarada zona inhabitable por el potencial peligro de desbordamiento del río San Julián

En la urbanización Los Corales de Caraballeda, en el estado Vargas, aún se observan las consecuencias del deslave sufrido en 1999. A pesar de algunos esfuerzos puntuales, la mayoría protagonizado por los propios vecinos, la zona todavía padece por el desastre que dejó las lluvias excepcionales de hace 20 años.

Fallas en el suministro de agua potable, calles aún sin asfaltar, carencia de drenajes de aguas servidas y nula electrificación de los espacios públicos, así como eternas invasiones e inseguridad, son algunos de los problemas que enfrentan quienes residen en la zona que era considerada el urbanismo modelo del litoral central antes de la llamada tragedia de Vargas.

En medio de esta situación, el gobierno de Nicolás Maduro, a través de la Misión Vivienda Venezuela, inauguró el último urbanismo en diciembre del año 2019. La importancia de este desarrollo habitacional, compuesto por pequeñas casas tipo tetra familiares, radica en el “hito” de la entrega de la vivienda número tres millones, cifra que asegura la vocería oficial se han construido en los últimos ocho años.

Sin embargo, un detalle de interés ha sido obviado por el gobierno: la aplaudida vivienda tres millones fue construida en una de las áreas más afectadas durante el deslave de Vargas en 1999. Los expertos en riesgo la llaman cono de deyección del río San Julián, por lo cual fue declarada como una zona inhabitable, destinada a la construcción de estructuras recreativas, pero no de viviendas.

Riesgo anunciado

“Si analizamos la urbanización Los Corales, vemos que la zona más afectada fue el Este–Centro, es decir, desde la zona ubicada entre las calles 8 y 14, hasta el espacio que colinda con el río San Julián, cercana a la Iglesia Espíritu Santo de Los Corales. Allí se registró el mayor daño de estructuras y pérdidas de vidas humanas. Por ello, cuando la Autoridad Única de Área y Corpovargas realizó los estudios, indicó que no se debían volver a urbanizar estas zonas, a diferencia del área Oeste. Lo que ha hecho la Gran Misión Vivienda Venezuela, obviando estas recomendaciones, es altamente irresponsable”, explica Gonzalo Rojas, especialista en Gestión de Riesgos Naturales.

Rojas explica que todos estos parámetros están establecidos en el Plan de Recuperación y Desarrollo del estado Vargas, documento redactado entre 2001 y 2004, donde se define a Los Corales como “un área de actuación especial, donde estos terrenos debían ser desarrolladas como zonas de protección, útiles para espacios públicos como plazas y parques de baja densidad poblacional”.

Lo dicho por Rojas es respaldado por otros especialistas, como lo indica el estudio elaborado por la Universidad Metropolitana de Caracas en colaboración con la Universidad de Harvard, donde se ofreció una propuesta de rehabilitación para zonas del litoral central en el año 2001. Allí, el espacio donde hoy se levantan viviendas y además permanecen invadidos edificios destruidos y quintas, era ideal para el levantamiento del Parque Los Corales, que conjuga desarrollo paisajístico y recreacional, teniendo como eje central la iglesia con zonas de juego, canchas y caminerías.


Lamentablemente se están reproduciendo las condiciones de vulnerabilidad, ya que su ubicación en el cono de deyección del río San Julián y adicionalmente en la zona de protección de la canalización, implica un aumento exponencial al riesgo de sufrir pérdidas materiales y humanas, si sucede un desbordamiento del río por lluvias extraordinarias

Mariela Gómez, Ingeniera Geólogo

Otro aporte que indica Rojas, está estipulado en el Plan de Ordenamiento Territorial del estado Vargas (Potev), aprobado durante el año 2005 y vigente a la fecha: “Allí se establece que la zona de protección de las cuencas deben contar con un área exenta de construcción, entre 15 a 35 metros contados a partir del borde de la canalización”.

Ninguna de estas observaciones fue tomada en cuenta por los constructores del urbanismo Los Corales II, como fue bautizado el desarrollo de la Misión Vivienda.

De área verde a misión habitacional

Construida en 1970, la urbanización Los Corales llegó a su concentración máxima de densidad poblacional en la década de los 90, cuando se otorgaron permisos para casas prefabricadas, que fueron prácticamente arrasadas por el alud torrencial registrado en diciembre de 1999.

“En ese momento no se tenía la conciencia del riesgo. Los Corales es parte de lo que los especialistas llaman la llanura de inundación del río San Julián”, explica la ingeniera geólogo Mariela Gómez, quien como investigadora de la Universidad Central de Venezuela publicó en noviembre de 2019, en el marco del vigésimo aniversario de la tragedia de Vargas, el estudio “Contextos vulnerables en las áreas urbanas del río Camurí Chico, río San Julián y quebrada La Chara, parroquia Caraballeda, estado Vargas; de 1999 a 2019”.


La Autoridad Única de Área y Corpovargas realizaron los estudios e indicaron que no se debía volver a urbanizar esta zona de Los Corales, a diferencia del área oeste, es decir de las calles 8 a la 2, donde muchos vecinos recibieron vistos bueno y levantaron sus casas. Lo que ha hecho la Gran Misión Vivienda Venezuela, obviando estas recomendaciones, es altamente irresponsable

Gonzalo Rojas, especialista en Gestión de Riesgos Naturales.

Gómez explica que el terreno donde se levantó la vivienda tres millones era conocido como “El Socavón”, un área verde en la intersección entre la avenida principal de Los Corales y la calle 9-A. “Antes de 1999, quienes vivían en Los Corales, indicaban que los urbanistas habían dispuesto ese espacio como zona recreativa por su cercanía con el río San Julián”.

La visión de los proyectistas, de hecho, evitó mayores desgracias durante el deslave, pues “El Socavón” sirvió de receptáculo de escombros, troncos de árboles y bloque de rocas, producto del flujo torrencial del río San Julián. La especialista agrega que por la ubicación de este terreno, donde convergen tres pendientes, se concentró gran parte de la carga sólida que trajo el alud.

Sobre el desarrollo habitacional de Misión Vivienda, Gómez es contundente. “Este urbanismo de Misión Vivienda fue construido en el sector colindante con el río San Julián. Lamentablemente se están reproduciendo las condiciones de vulnerabilidad, ya que su ubicación en el cono de deyección del río San Julián y adicionalmente en la zona de protección de la canalización, implica un aumento exponencial al riesgo de sufrir pérdidas materiales y humanas, si sucede un desbordamiento del río por lluvias extraordinarias”.

El Pitazo solicitó la posición del Instituto Regional de Vivienda de Vargas (Ivivar), organismo que presentó el terreno a la coordinación de la Gran Misión Vivienda Venezuela, para la construcción del urbanismo Los Corales II. Sin embargo, no se nos permitió acceso a la información solicitada.

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