Hasta agosto de 2020 se había registrado 48 casos de abuso sexual infantil a niños, niñas y adolescentes, según las cifras extraoficiales de la Comisión para los Derechos Humanos y la Ciudadanía (Codehciu), pero desde que inició la cuarentena por COVID-19 la cifra ha ido en aumento

Carlota (nombre ficticio para proteger la identidad de la niña) veía comiquitas en su habitación cuando su padrastro entró, pero esta vez fue diferente a las anteriores, tenía una mirada e intención distinta. Vestía el uniforme de la Policía del estado Bolívar y su arma de reglamento. La niña pensaba que su madre quería algo, pero el hombre la encerró en su cuarto y le mostró la pistola, con la que la amenazó.

—Si le dices algo a tu mamá, la mato a ella, a tu hermanita y a ti.

Así inició la pesadilla para Carlota, una niña de 10 años que durante dos meses soportó el abuso sexual que le hizo su padrastro todas las mañanas, mientras su mamá estaba en una habitación trabajando, ajena a lo que sucedía.

Este es uno de los 48 casos de violencia sexual a niñas y adolescentes ocurridos entre febrero y agosto de 2020 en el estado Bolívar, según cifras extraoficiales de la Comisión para los Derechos y la Ciudadanía (Codehciu). Situación que empeoró con el confinamiento por la pandemia del COVID-19, que inició en marzo.


LA COMISIÓN PARA LOS DERECHOS HUMANOS Y LA CIUDADANÍA (CODEHCIU) REGISTRÓ 48 VÍCTIMAS DE VIOLENCIA SEXUAL ENTRE FEBRERO Y AGOSTO EN EL ESTADO BOLÍVAR


Carlota visitó a su tío un día y no quiso regresar a casa, lloró tanto y confesó lo que le hacía su padrastro mientras su madre trabajaba. Su tío y su hermana mayor lograron protegerla y contarle a la madre para que denunciara al hombre, quien fue detenido por cuerpos policiales de la entidad.

La cuarentena ha puesto en peligro a mujeres, pero también a niñas y adolescentes que conviven con los agresores y están más expuestas a ser víctimas de violencia sexual. El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) explica que estas violencias ocurren con mayor frecuencia en el hogar y en la familia, producto de las relaciones desiguales de poder en las familias.

“El confinamiento ha generado que afloren situaciones abusivas que tenían larga data de gestación. Han aflorado debido a que, tristemente, los agresores sexuales son miembros del núcleo familiar o conocidos cercanos, por lo cual al estar gran parte del tiempo confinados ocasionó que niños, niñas y adolescentes cohabitarán gran parte del tiempo con su agresor, lo que generó mayor exposición de acoso sexual”, explicó a El Pitazo la psicóloga Carolina Rodríguez.

Estado sin cifras oficiales

Esto se evidencia en el monitoreo de violencia basada en género que realiza Codehciu, organización que lleva registro de casos de violencia sexual a niñas, adolescentes y mujeres. Así como en las notas publicadas por El Pitazo, se detalló que en todos los casos los victimarios eran padrastros, abuelos, vecinos, tíos, amigos de la familia.

“Desde Codehciu alertamos con preocupación cómo entre julio y agosto de este año, la mayoría de las víctimas de violencia sexual fueron niñas y adolescentes entre 4 y 17 años”, alertó la organización en su último informe publicado en agosto.

Ante el aumento de estas cifras no ha habido pronunciamiento oficial por parte de las autoridades nacionales y regionales. Para la realización de este trabajo, El Pitazo intentó establecer comunicación con la Fiscalía especializada en Violencia contra Niños, Niñas y Adolescentes del estado Bolívar, pero los funcionarios aseguraron no estar autorizados para dar esas cifras.

Durante el confinamiento, el mes en el que más hubo víctimas de abuso sexual infantil fue en junio, cuando se registraron nueve niñas y adolescentes entre 0 y 16 años, hubo sobrevivientes de actos lascivos y violencia sexual.


Desde Codehciu alertamos con preocupación cómo entre julio y agosto de este año, la mayoría de las víctimas de violencia sexual fueron niñas y adolescentes entre 4 y 17 años

Carolina Rodríguez, psicóloga

De acuerdo con las notas publicadas por El Pitazo, los agresores sexuales eran hombres entre 14 y 62 años los que fueron procesados y detenidos por los delitos de abuso sexual a niños, niñas y adolescentes.

No todos los casos se denuncian por temor y por la cultura de normalización de la violación y la pedofilia, pero también por falta de respuesta por parte de los organismos receptores de las denuncias.

“Hay casos en los que las madres de las niñas van a denunciar y en Fiscalía no les toman la denuncia. O les dicen a las niñas que por qué le van a hacer eso a su padre, que no lo denuncien. Las niñas, niños y adolescentes pasan de víctimas a victimarios”, explicó la abogada Yamileth Carvajal.

Según la especialista en derecho, esto no permite romper con el ciclo de silencio en torno a los casos de abuso, pues son cuestionadas por los funcionarios que no están sensibilizados en materia de violencia basada en género.


LOS ABUSADORES UTILIZAN DIFERENTES MÉTODOS DE COACCIÓN PARA COMETER EL DELITO Y NO TODOS LOS NIÑOS Y NIÑAS REACCIONAN IGUAL


“Niñas, niños, adolescentes y mujeres tienen limitadas posibilidades de acceder a ayuda, incluso con fuentes de apoyo informal en escuelas, amigos y familiares, resultado de la situación de distanciamiento social”, menciona Unicef, por lo que denunciar se complica en muchos de los casos.

Afectaciones por el abuso a NNA

Los abusos sexuales a temprana edad tienen una carga psicológica negativa para quienes lo sufren. La psicóloga Carolina Rodríguez señaló que pueden presentarse algunas afectaciones como pérdida de confianza, problemas de autoestima y autoconcepto, así como establecer relaciones sentimentales sanas.

“Dentro de los trastornos psicológicos puede desarrollar trastornos de estrés postraumático o trastornos de ansiedad. Es importante que los niños, niñas y adolescentes tengan apoyo psicológico en caso de abuso sexual”, indicó Rodríguez.

Unicef indica que las niñas y niños que viven en hogares afectados por la violencia hacia las mujeres tienen mayor probabilidad de sufrir castigo físico que otros de su edad. Esto se evidenció en el caso de Carlota, quien convivía en un hogar lleno de violencia de género.


Hay casos en los que las madres de las niñas van a denunciar y en Fiscalía no les toman la denuncia. O les dicen a las niñas que por qué le van a hacer eso a su padre, que no lo denuncien. Las niñas, niños y adolescentes pasan de víctimas a victimarios

Yamileth Carvajal, abogada

“Mi mamá sufría de violencia de género por parte de su esposo durante un tiempo, pero no lograba salir de la relación porque él amenazaba que las iba a matar a ella y a mis hermanitas, por eso me fui de mi casa”, contó a El Pitazo la hermana mayor de Carlota.

A esto se añade lo que indicado por Carvajal, las víctimas y sobrevivientes generan un temor de ser revictimizadas por las instituciones del Estado encargadas de brindarles el apoyo en materia legal.

¿Cómo detectar la violencia sexual infantil?

Observación y comunicación. Son las recomendaciones principales de Rodríguez. Al crear canales de comunicación asertivos y oportunos, así como de confianza, los infantes abusados podrán decirles a sus padres lo que sucede.

“Lo más importante es que los padres o cuidadores deben observar de manera detenida los cambios sin motivo aparente de actitudes, conducta y estados emocionales. En muchas ocasiones se pasa desapercibida por la misma dinámica y actividades de la vida adulta, pero las señales pueden que estén presente y no sean percibidas por el cuidador”, detalló la psicóloga.


Es importante que los padres siempre le crean a sus hijos, ellos no van a inventar que alguien les hizo algo tan delicado. Una niña jamás va a seducir a un hombre, es un pensamiento machista y que normaliza la violación

Yamileth Carvajal, abogada

Los abusadores utilizan diferentes métodos de coacción para cometer el delito y no todos los niños y niñas reaccionan igual. Estos se pueden aprovechar del vínculo afectivo, edad de la víctima, recursos emocionales y frecuencia del abuso.

“Es importante que los padres siempre le crean a sus hijos, ellos no van a inventar que alguien les hizo algo tan delicado. Una niña jamás va a seducir a un hombre, es un pensamiento machista y que normaliza la violación”, acotó Carvajal.

Las especialistas recomiendan que padres y cuidadores de niñas, niños y adolescentes enseñen la protección autocuidado y explicar las situaciones en las que pueden estar en peligro. No hablar con tabúes, tener una educación sexual integral de acuerdo con cada etapa de desarrollo.

Mientras que la abogada hace un llamado al Estado a tener funcionarios e instituciones sensibilizadas que permitan que las víctimas y sobrevivientes denuncien sin temor, así como a evitar vicios y corrupción en los casos en donde los abusadores obtienen la libertad, poniendo en riesgo a nuevas posibles víctimas.

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