En su 454 aniversario, Caracas es celebrada y odiada por la gente que la habita: estudiantes, trabajadores, necesitados, jóvenes, desplazados, vulnerables, funcionarios, escritores y artistas que se dejan mirar por esta ciudad abrumadora y llena de contrastes

Por: Equipo de la Región Capital

Quienes viven en Caracas y tratan de sobrellevar la crisis sienten que la ciudad los trata con amabilidad, aún en las peores circunstancias y cuando la crisis se muestra en la ropa de colores lavados por el sol, en los rostros ojerosos de quienes tienen dos empleos para sostener su hogar.

Vendedores ambulantes, personas en situación de vulnerabilidad, trabajadores, transportistas y escritores, todos conviven en la capital de Venezuela, una ciudad donde todo se encuentra, todo converge y todo es posible. Caracas es un lugar para avanzar y muchos venezolanos lo saben.

“Con Caracas tengo una relación honesta en la que yo trato de no perder la perplejidad y la curiosidad en la mirada y ella me deja encontrarla en esos rincones inadvertidos donde, aunque agotadas y maltrechas, la ternura y la esperanza no dejan de insistir. Y siempre sabe reservar momentos de serenidad cuando parece que ya todo está perdido”, dice Héctor Torres, el escritor de Caracas Muerde.

Como él, todos los caraqueños, desde sus roles, dialogan con esta ciudad que a veces quieren y a veces odian. En este especial para celebrar el 454 aniversario de Caracas te contamos cómo la urbe ve y trata a quienes la viven y la luchan a diario.

A los vulnerables…

Daniel José:
“Caracas tiene ojos amables para los necesitados”

“Estar en Caracas es mejor porque hay demasiada amabilidad. La gente pasa, te da algo de comida preparada o paquetes de algo del mercado y uno se resuelve, entonces el hambre no es tanta, por eso creo que la ciudad tiene ojos más amables para los necesitados”, dice Daniel José, un joven de 19 años que, junto a su familia, pasa los días y noches en las jardineras de la estación del metro de Miranda desde hace más de dos años.

Ellos, que vienen de los Valles del Tuy, sienten que Caracas les muestra el rostro más piadoso que tiene en cada uno de sus ciudadanos. “Aquí la gente ayuda y nosotros llamamos bendiciones a los que llegan con algo para ayudar. Les decimos: Gracias, Caracas”, cuenta Daniel.

Al transportista…

José Bueno:
“Vivir Caracas es querer progresar”

José Bueno vive en El Junquito, tiene más de 30 años como conductor de una camioneta de pasajeros. Actualmente labora en la línea Ruiz Pineda – Propatria. Recorre parte de esta ciudad todos los días, la describe como convulsiva, indescifrable, con noches mágicas y frías. Le duele que esté abandonada. Le agradece a Caracas por haber cobijado a sus padres oriundos de los Andes; esto les permitió darle estudios profesionales a sus hijos y nietos.

“Los pasajeros tampoco tienen idea por la que nos toca pasar: desde usuarios que no pagan, robos, matraca de policías por el tema de la pandemia y, finalmente, quedar accidentado en una zona roja de la Caracas que todos decimos que queremos, pero no cuidamos”, reflexiona Bueno.

Para José, Caracas se merece hasta un servicio de transporte turístico que le muestre a las nuevas generaciones, visitantes y a los turistas esa historia que pocos conocen. “Mi trabajo me ha enseñado mucho, conozco más gente y, por suerte, la mayoría son gente buena de Caracas”, dice.

A una vendedora ambulante…

Paulet Bowen:
Lejos de las calles de Caracas no sería yo

Para Paula, una vendedora de café, cigarrillos y caramelos, las calles de Caracas son el único jefe que tiene. Luego de más de cinco años trabajando en La California, está convencida de que vivir en la capital y sentir a diario el ritmo furioso de la ciudad a orillas de la avenida Francisco de Miranda es de las cosas que no cambiaría por nada.

“He vivido y trabajado siempre aquí, en las calles de esta ciudad y junto a mi venta mis hijas aprendieron a caminar. La gente es amable, tengo amigos por todos lados, porque en Caracas todos somos amigos y eso nos ayuda a sobrellevar todo lo demás”, dice.

Paula está convencida de que Caracas “se deja querer” y permite que todo el que llegue crezca y renazca, siempre con trabajo.

A una víctima de la violencia

Enrique Soto Pérez:
“Caracas es la vagabundería que vivimos ahora”

Enrique Soto Pérez se gana la vida como “todero” en el sector de Pérez Bonalde. A sus 67 años limpia carros, repara tapicerías y hace uno que otro mandado. Eso de “hacer de todo un poco” lo ha convertido en popular y querido en toda Catia, desde donde es testigo de los cambios que ha sufrido la ciudad.

Oriundo de Puerto Cabello, estado Carabobo, también vivió en La Guaira y se vino a Caracas cuando tenía 16 años, edad en la que se dedicó al boxeo. Sus comienzos los tuvo en La Vega. “Ese era un barrio muy sano, no esa vagabundería que vivimos actualmente. Uno podía salir de noche. Yo terminaba de entrenar y salía tarde de allí, y lo hacía tranquilo. No es lo que vivimos hoy en día”.

Asegura que el cambio, tanto en la zona de Catia como en la ciudad que conoció durante su juventud y adultez, ha sido drástico. De hecho, asegura que fue secuestrado “después de viejo”. La Policía Nacional hizo un operativo en la calle Colombia y se lo llevaron pensando que era un indigente. “Fui a parar a un refugio en Barlovento donde estuve tres meses, conviviendo hasta con malandros. Nos querían poner a sembrar en un terreno como si fuéramos esclavos. Un vecino fue quien me rescató. Después me enteré que esa era la bendita Misión Negra Hipólita”, relata.

No hay fanfarrias solemnes
Conviene recordar a veces
Que se trata de un valle y de unas gentes
Y de un lugar de paso
Que nadie vino a quedarse demasiado
Porque todos los carteles que medían la distancia
Hablaban de exilio y mientras tanto
Que las casas se entendían en los planos
Con esa facilidad de los cuadrados
Que no hubo un ser con imaginación de triángulo
Que fue un lugar de obstinados terremotos
Que Catedral fue un por decir y no una torre
Que eran hombres de prisa
Y que cualquier constancia partió de una derrota
Conviene recordar que fue ciudad de locos
Al norte de una empresa
Que entrar en ella era bajar de la montaña
Y que todo iba a ser mejor mañana
Que una cosa antes de ser, se parecía
Así la gente, así la música
Así esta historia
Siempre al norte, mientras tanto y por si acaso”

– José Ignacio Cabrujas –

A los adultos mayores…

Gloria Sarabia:
“Extraño la ciudad que conocí cuando llegué”

Gloria Sarabia, deltana de nacimiento y caraqueña de corazón, llegó a la capital cuando tenía 20 años para continuar con sus estudios y mejorar sus condiciones de vida. Vive en Caracas desde hace 58 años.

“Viví con mi esposo y mis tres hijos en la avenida Internacional de Los Magallanes de Catia, en una casa pequeñita que aún existe. Cuando crecieron, me mudé a La Candelaria”, relata con ojos soñadores, como si aún pudiera ver a sus hijos (que hoy son mayores) a través de la ventana mientras juegan en la calle, con la seguridad de que no les pasará nada malo.

Casi seis décadas después, Gloria siente que la ciudad la trata con aspereza. “Yo extraño mucho la Caracas que conocí cuando llegué. Extraño caminar por Sabana Grande, por el centro”, confiesa.

A los artistas…

Dagor:
“Caracas es la ciudad que besa y muerde”

Hoy es muy difícil conseguir un rincón de la capital que no haya sido intervenido por Fabián Solymar o “Dagor”, su nombre artístico. Sus murales engalanan la ciudad desde Petare, pasando por Los Palos Grandes, Altamira, Las Mercedes y varios puntos más.

Combina su faceta como artista urbano con la fotografía. Su profesión le ha permitido viajar y conocer varias metrópolis del mundo, pero no ha percibido de ninguna ese “clic” que tiene con Caracas. “Es una relación que muchos podrían definir como de amor-odio, pero, en mi caso, gana el amor”, comenta Dagor, quien describe la capital como “la ciudad que besa y muerde”.

“Para mí, Caracas tiene un montón de secretos que a veces uno no se espera. Hace poco descubrí un edificio que tiene en su interior un mural de Alexander Calder. Es una ciudad que tiene una tradición de arte muy fuerte”, explica.

A los policías…

Hugo López:
pasión por la ciudad y respeto al semejante

Pasión. Esa fue la palabra que usó el comisionado agregado de Polichacao, Hugo López, para describir su sentimiento hacia la ciudad que lo vio nacer.

“Por Caracas siento pasión. Aquí he vivido mis 46 años y he servido prácticamente más de la mitad de mi vida en este municipio. Recorro sus calles, vivo experiencias, aquí me tomo el café por la mañana. Saludo al vecino, el vecino me devuelve el saludo. Me conocen, esa interacción es lo más bonito y lo más preciado que podemos tener”, detalló el funcionario sobre su día a día en la labor de resguardar a habitantes y visitantes del concurrido municipio Chacao.

“De Caracas quiero recibir mi vejez, poderme sentar en cualquier lugar y tener la satisfacción de que mis hijos y mis nietos puedan estar en esta extraordinaria ciudad”, dijo.

A los trabajadores de salud…

Betty Acosta:
“Caracas es lo más hermoso que existe sobre la faz de la tierra”

Betty Acosta es una enfermera profesional con 30 años de trayectoria. Caraqueña de pura cepa, nacida en la parroquia San Juan, lugar donde aún vive y donde sus seis hijos también observan los contrastes de una ciudad como Caracas.

Sobre su ciudad natal expresa orgullosa a vívida voz: “Caracas es lo más bello que existe sobre la faz de la tierra. Es como una obra artística enmarcada entre el hermoso cerro El Ávila, las casas antiguas coloniales que aún existen en varios sectores y el bullicio de la modernidad y los edificios altos”.

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