A causa de la expansión global del COVID-19, en todo el mundo se aplican acciones sanitarias y económicas excepcionales para minimizar el riesgo de quiebra de la empresas, mantener el mayor número de empleos y evitar el colapso de las sociedades. Según los expertos consultados por El Pitazo, Nicolás Maduro intenta emular las medidas de otros países con un elevado gasto público, pero que tendrá serias consecuencias a mediano y largo plazo debido a la debilidad de la economía venezolana

Cada día que pasa más países cierran sus fronteras y declaran la cuarentena para evitar la propagación del coronavirus. La actividad económica cae, aerolíneas, hoteles y restaurantes saben que pueden llegar a la quiebra. Muchos trabajadores pierden sus empleos y las bolsas de valores siguen en caída libre.

Venezuela no escapa a esta realidad. Cualquier escenario que proyectaban los economistas para nuestro país cambió en cuestión de dos semanas. La crisis generada por la llegada del coronavirus sumada al desplome del precio del petróleo, las sanciones y las deudas configuran una realidad que puede desencadenar en un estancamiento de nuestra economía, según la opinión de los expertos consultados por El Pitazo.

La crisis provocada por el COVID-19, que hasta el 26 de marzo sumaba 106 casos en nuestro país, según la cifra dada por el gobierno de Nicolás Maduro, representa nuevos riesgos para la economía venezolana –reducida a la mitad desde 2013–, especialmente para los sectores que han mostrado un leve crecimiento en el transcurso del último año gracias a la flexibilización de los controles, el creciente uso de divisas y a la mayor oferta de productos por la liberación de importaciones.


VENEZUELA APLICA MEDIDAS ECONÓMICAS SIMILARES A OTROS PAÍSES DE AMÉRICA LATINA Y EUROPA, PERO EN UN FUTURO TENDRÁN RESULTADOS NEGATIVOS


El domingo 22 de marzo, Maduro decretó una serie de medidas con la que pretende reducir el impacto económico por la cuarentena colectiva que mantiene paralizado al país. Entre los anuncios para tratar de combatir la expansión del COVID-19, el mandatario indicó que se suspende el pago por seis meses en la moratoria de créditos bancarios en el país, a la par de la suspensión en el pago de alquileres a los comercios, así como el de vivienda principal, iniciando desde marzo.

“Para proteger a los trabajadores ratifico el decreto de inamovilidad laboral hasta el 31 de diciembre de 2020. Establecimos que el pago de la nómina de la pequeña y mediana industria así como del sector privado se realizará por el sistema Patria por un lapso de seis meses como se acordó con estos sectores”, dijo en cadena nacional.

Además, exhortó al presidente de Conatel a que gestione con las empresas operadoras la ampliación de los servicios de telefonía, cable e internet y por consiguiente también decretó la suspensión por espacio de seis meses del corte de los mismos.

Los expertos consideran que Venezuela no puede llevar a cabo medidas económicas con un elevado gasto público porque, ahorita pueden producir el dinero, pero no tienen la capacidad de recuperarlo en un futuro, a diferencia de otros países de América Latina o Europa con unas economías emergentes y de avanzada.

Como no se sabe por cuánto tiempo se puede extender la pandemia, es difícil para las autoridades mundiales calcular cuánto dinero pueden inyectar en las economías y qué medidas de emergencia pueden poner en práctica para mitigar los efectos más inmediatos en los ingresos de las personas.

Medidas económicas en Venezuela

El 24 de marzo, el vicepresidente del Área Económica de Venezuela, Tareck El Aissami, especificó las medidas que tomarán para enfrentar “la catástrofe económica que ha arrastrado a todos los sistemas financieros globales”.

Según el economista Daniel Lahoud, en Venezuela no existen los fondos para impulsar una recuperación de la manera como estamos acostumbrados, “con un gobierno inyectando recursos que el petróleo le permitía y, además, endeudándose de una manera irresponsable y desordenada”.

A su juicio, existen tres alternativas que pueden derivar en tres escenarios. La primera y que considera más probable que ocurra, es que el Gobierno nacional utilice recursos a través de los bonos, haciendo que la gente gaste y, con empresarios cercanos a su gestión, recoger toda esa emisión de dinero. Cree que eso no llevaría al país a una estabilidad económica, sino más bien generaría que los precios se incrementen de forma abrupta.

La segunda opción es que el gobierno siga insistiendo con el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial para que apoyen un plan de recuperación económica, lo que nos llevaría a un mayor endeudamiento y una mayor dependencia de los ciudadanos con respecto al Gobierno.
La tercera alternativa es un viraje en la política económica. Es decir, que el Gobierno ceda poder y la empresa privada asuma la responsabilidad de la recuperación, esto significaría menos impuestos, menos gasto público, más incertidumbre, pero mayores probabilidades de crecimiento y fortaleza en el largo plazo.

“Venezuela va a ser uno de muchos casos en que los organismos internacionales van a tener que apoyar y eso nos pone en cola por los recursos”, señala Lahoud.


Las medidas tomadas por Maduro que tratan de ser similares al mundo no lo son, porque no están orientadas a facilitar al sistema productivo, solo están atendiendo a una parte de la relación que es el consumo doméstico, y esto no se va a sostener porque sin capacidad privada cualquier aumento del ingreso de las familias va a generar es más inflación

Luis Angarita, internacionalista

De acuerdo con el economista, el Gobierno piensa que lo que está haciendo es lo correcto. Considera que le tiene mucho miedo a la falta de gobernabilidad y que sus medidas buscan hacer creer a los ciudadanos que ellos se encargarán de todo.

Con respecto a la inamovilidad laboral, los alquileres y las deudas dice que son los menores de los problemas. Considera que muchas empresas están curadas porque viven del mundo de los contratos y la rotación de personal. Sobre los alquileres dice que puede ser más complicado, pero cree que entre arrendadores y arrendatarios pueden llegar a acuerdos para apoyarse y sortear esa restricción.

“En cambio, la limitación del crédito, que es lo que puede utilizarse para que la empresas financien su producción, eso sí es peligroso. Durante la coyuntura se podrá frenar el impacto de las medidas por estar parados por el virus, pero a largo plazo van a representar un retroceso en la recuperación económica. Son medidas más efectistas que efectivas”.

América Latina y Europa en comparación con Venezuela

Con Europa convertida en el epicentro de la pandemia, Estados Unidos en emergencia nacional y América Latina aumentando los casos de infectados, los gobiernos están apretando el acelerador para limitar el devastador impacto económico de la propagación del coronavirus en las familias, los trabajadores y las empresas.


EL ECONOMISTA DANIEL LAHOUD CONSIDERA QUE LAS MEDIDAS ADOPTADAS POR NICOLÁS MADURO SON “EFECTISTAS Y NO EFECTIVAS”


El internacionalista y experto en economía internacional, Luis Angarita, explica que la cuarentena a nivel mundial, regional y local lleva a que las empresas despidan personal. Los despidos hacen que caigan los ingresos de la familia, eso implica menos consumo, baja la producción y se inicia un círculo vicioso.

“En países europeos como Francia y Alemania están adoptando medidas tratando de romper ese ciclo. Buscan subsidiar algún tipo de gasto de las familias que caen en desempleo para que no caiga la demanda agregada a nivel nacional. Buscan reducir la presión de las empresas y que estas puedan seguir trabajando, que la primera opción no sea la del despido, sino que su primera opción para disminuir costos sea la reducción de los aranceles, el congelamiento de los créditos y el aplazamiento de la amortización”, asegura Angarita.

Chile con más de 1.000 infectados y El Salvador con apenas 9 casos han aplicado medidas similares a las venezolanas. Sin embargo, Lahoud dice que no se pueden comparar porque Chile tiene un gobierno pequeño y que El Salvador es un poco mayor, pero no alcanza al venezolano.

“Si comparas el tamaño del gobierno con el PIB total, en Venezuela es muchísimo más grande que cualquier país de latinoamérica. Venezuela es casi el único país donde todas las empresas grandes y básicas le pertenecen al Gobierno. En Chile y El Salvador los gobiernos no son dueños de empresas. El tamaño del gobierno venezolano es extraordinario, solo los países comunistas antes de la caída del muro de Berlín tenían las dimensiones de gobierno que tenemos nosotros”, señala el economista.

En el mundo se entiende que todo gasto público debe ser cubierto a través de impuestos. Angarita analiza esta situación como una apuesta necesaria por la coyuntura.


Las medidas hechas por Maduro son para llamar la atención de los ciudadanos y no para generar prosperidad económica luego de superada la coyuntura

Daniel Lahoud, economista

“Todo el gasto público que asuma un gobierno debe ser recaudado luego de que pase la cuarentena. Estas deudas están adquiriendo cada uno de los sistemas monetarios deben ser pensadas a futuro, es decir, un gobierno le facilita el acceso a productos y servicios a la población y, a través de los impuestos, se recauda en años posteriores”, señala el internacionalista.

Explica que Venezuela tiene poca capacidad para pedir préstamos y para recaudar dinero a través de impuestos, lo que traería consigo que todo gasto que el gobierno asuma va a conllevar un grado de inflación de 80% de lo que intente gastar.

“Las medidas tomadas por Maduro que tratan de ser similares al mundo no lo son, porque no están orientadas a facilitar al sistema productivo, solo están atendiendo a una parte de la relación que es el consumo doméstico, y esto no se va a sostener porque sin capacidad privada cualquier aumento del ingreso de las familias va a generar es más inflación”.

Luego del coronavirus, ¿cómo quedaría Venezuela en términos económicos?

Con una inflación que, según el Banco Central de Venezuela, llegó a 9.585% en 2019, una caída en los precios del petróleo por debajo de los 20 dólares -–de acuerdo con el ministerio de petróleo– y sanciones a la actividad económica venezolana enfrenta un reto frente a esta coyuntura.

El economista Lahoud explica que el coronavirus es una coyuntura de salud y que las medidas deben ser de salud y no económicas, ya que no se puede enfrentar un virus bajando la tasa de interés o subiendo el gasto público. Indica que las medidas económicas están hechas para hacerle a la circunstancia de que las personas estén paradas laboralmente y no pueden producir dinero.

“Las medidas hechas por Maduro son para llamar la atención de los ciudadanos y no para generar prosperidad económica luego de superada la coyuntura. Si nos paramos un mes, sólo viendo la economía como si fuese un modelo matemático, significaría que produces un 8,3% menos que lo que debiste haber producido si trabajaras todos los días. Puede ser más, porque es como si apagas todo el país por un mes y después lo quieres encender, algunas empresas no van a arrancar igual y otras no van a querer arrancar. Las medidas que tomó el gobierno son paños. No paños calientes, sino paños, sólo tienen tinte político”, dice el economista Lahoud.

Por su parte, el internacionalista Angarita considera que Venezuela va a quedar sumamente deteriorada porque acumulará el octavo año con niveles de crecimiento de inflación de más de dos cifras, una destrucción de la producción de más del 10% y esto significará más pobreza para los venezolanos.

“El venezolano de a pie verá muy mermada, a finales de año, su capacidad de consumo, su capacidad de alimentación. Va a haber una baja enorme del consumo de proteínas, solo comeremos granos, cereales y lo que el gobierno pueda satisfacer con algunas alianzas internacionales”, sentencia Angarita.

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