Durante las últimas semanas, las redes venezolanas sirvieron como canal de emisión y difusión de varias denuncias de acoso y abuso sexual que han atrapado, incluso, la atención del fiscal general. El medio cultural, específicamente el rock venezolano, fue el ámbito en el que la corriente venezolana del movimiento #MeToo comenzó a gestarse

Alejandro Sojo y el río que sonaba

En 2013 una canción llamada Clásico -parte de un disco debut homónimo- comenzó a pegar con cierta fuerza en las emisoras venezolanas. La cantaban Los Colores, una banda de pop-rock formada en Caracas y compuesta por Alejandro Sojo (voz líder y guitarra), Kocelia Bladehane (guitarra, voz) y Sergio Romero (batería, voz).

Cinco años después, el nombre de Sojo cobró más fuerza, ahora unido a denuncias por acoso sexual. La víctima alcanzó cierta notoriedad con un tuit, que admitió haber borrado luego debido a las respuestas negativas de los otros usuarios.

Con el regreso de Los Colores y el lanzamiento de su videoclip de La receta, grabado en Canadá y protagonizado por la hija y la bisnieta de Pedro Antonio Ríos Reyna, las denuncias en redes sociales volvieron a aparecer con mucha más fuerza. Se creó entonces la cuenta de Instagram @Alejandrosojoestupro, que recopila evidencias y testimonios de imágenes, conversaciones de WhatsApp, Facebook e Instagram de conversaciones entre Sojo y mujeres de 14, 15 y 16 años de edad.

Sojo, quien reside en Buenos Aires, Argentina, emitió un comunicado en el que reconoce como ciertas las acusaciones. “Lamento profundamente todo el daño que he podido causar con mi comportamiento de muchacho ignorante e imprudente”, escribió a través de su cuenta —ya eliminada— @alejandroflojo.


LAS CONDUCTAS DE ACOSO Y ABUSO SEXUAL ESTÁN TAN ARRAIGADAS EN LA CULTURA VENEZOLANA QUE HASTA HAY REFRANES SOBRE ELLAS


El Pitazo intentó comunicarse con quien administra la cuenta @alejandrosojoestupro, pero no obtuvo respuesta. Al momento de escribir esta nota, la cuenta ha recopilado al menos 21 capturas de pantalla de distintas conversaciones entre Sojo y adolescentes menores de edad. 

El fiscal general de la República designado por la Asamblea Nacional Constituyente, Tarek William Saab, abrió una investigación penal contra Sojo, Tony Maestracci — baterista de la agrupación Tomates Fritos— y en contra del escritor Willy Mcke por las denuncias sobre los presuntos delitos de abuso sexual de menores de edad y violencia sexual.

Tony Maestracci también fue acusado en redes por abuso sexual durante el Cúsica Fest, en diciembre de 2019. Posteriormente, la víctima, usando el seudónimo de “Chelle”, afirmó conocer a otra agredida por el músico.

Maestracci se defendió también a través de Twitter y negó las acusaciones. “Jamás pensé despertar y tener que explicarle a mi familia que su hijo no es un violador, pero ya las redes sociales se encargaron de extender la difamación y no hay vuelta atrás”, expresó.

Al momento de publicar este trabajo, Saab hizo pública la orden de captura contra Sojo y Maestracci por parte del Ministerio Público y debido a la comisión del delito de abuso sexual de adolescentes, según lo previsto en el artículo 260 de la Ley Orgánica de Protección del Niño y Adolescente (Lopna)

El acoso usa máscaras

El 26 de abril, Andrea González Cariello, extallerista de la agrupación teatral Skena, señaló como acosador a Juan Carlos Ogando, el cofundador del grupo en compañía de Basilio Álvarez y destacado actor, creador teatral y empleado del canal Televen.

González Cariello explica que el acoso se dio cuando ella y otras talleristas tenían entre 13 y 14 años de edad, pero nunca habló con nadie al respecto. “Cuando se empezaron a destapar las denuncias contra Alejandro Sojo y Murachi Palomo, decidí que era el momento de destapar la mía”, contó en entrevista para El Pitazo.

Hasta el momento, unas 15 mujeres, que también han confesado ser víctimas de acoso por parte de Ogando, le han enviado a González Cariello su testimonio para ser difundido en su red social. Sus compañeras de taller, unas 10 en total, también se admitieron afectadas. Andrea González calcula que ha recibido al menos 30 denuncias de acoso por parte del ya mencionado actor.


MÁS DE 30 MUJERES HAN CONFESADO SER VÍCTIMAS DE ACOSO POR PARTE DE JUAN CARLOS OGANDO


A raíz de estas denuncias, Skena emitió un comunicado en el que anunció la separación de Ogando de la institución. En el documento se argumenta por qué se hizo: “… para que pueda afrontar los hechos denunciados de forma libre y propia, sin que por esto dejemos de reconocer y valorar su contribución artística y personal que ha sido fundamental durante nuestros 41 años de existencia”.

Como respuesta al gran volumen de denuncias emitidas por redes sociales, el Ministerio de la Mujer difundió un comunicado firmado por la propia ministra, Carolys Helena Pérez González. En el texto, la entidad gubernamental hace un llamado a formalizar las denuncias ante las instituciones correspondientes.

También reiteró la existencia de la línea telefónica 0800Mujeres (0800.685.3737), así como de la Defensoría Nacional de Derechos de la Mujer, que, según el comunicado, “se encuentran a disposición para atender, orientar y acompañar el proceso de denuncia contra agresores”.

Willy Mckey, el ídolo roto

El 28 de abril, en horas de la mañana y a raíz de las denuncias que se dieron a conocer durante el fin de semana, el escritor venezolano Willy Mckey utilizó su cuenta de Instagram para lanzar un comunicado a título personal con el título “Quizás yo también he sido un abusador”.

En paralelo, comenzaba a rodar en Twitter una denuncia de abuso sexual en su contra. Su víctima escogió el pseudónimo dePía”y relató su interacción con Mckey en un extenso hilo, con capturas de conversaciones y correos electrónicos, a modo de prueba.

En su hilo de Twitter, “Pía” posteó conversaciones en las que Mckey le prometía ponerla en contacto con la poeta Natasha Tiniacos, radicada actualmente en Nueva York. La propia Tiniacos condenó el hilo y explicó que no tenía conocimiento de la situación.

A la denuncia de “Pía” siguieron otras en las que usuarias de Twitter explicaron que, para que sus textos fueran publicados en Prodavinci, Mckey les exigía a las interesadas fotos personales. Es el caso de María Áñez, quien conoció al autor en 2014.

Esperanza Pineda, actriz que llegó a formar parte de Teatro Nueva Era (compañía para la que Willy Mckey llegó a escribir obras e incluso actuar) también confesó que la actitud del acusado era un “secreto a voces”.

Horas más tarde, Mckey retomó su cuenta de Instagram para reconocer como verdadero el testimonio de “Pía”. Lo hizo a través de otro comunicado, titulado “He cometido estupro”. En este confiesa que gracias a la cuenta de Twitter anteriormente mencionada, “ha salido a la luz un episodio de estupro en 2015, contado desde la protección del anonimato pero del cual debo hacerme cargo, pues es evidente que sé quién es la persona y sé cómo se dieron los hechos”.

Las reacciones no se hicieron esperar. Prodavinci, medio digital en el que Willy Mckey figuraba como editor y una de sus firmas destacadas, escribió una nota breve en la que se hizo pública su remoción inmediata del portal.

El pódcast de humor negro ¡Que se vayan todos!, y que Mckey mantenía con José Rafael “el profesor” Briceño y Rey Vecchionacce, también anunció la expulsión del acusado.

Posteriormente, Mckey eliminó todas sus publicaciones en Instagram y solo dejó estos tres comunicados. También eliminó la información de su página web personal, así como Qüix, un pódcast de su autoría sobre poder y semiología política.

Willy Mckey twitteó por última vez el jueves 29 de abril a las 3:36 pm. Más tarde, ese mismo día, la policía argentina confirmó su muerte por suicidio.

La normalización del acoso

Las conductas de acoso y abuso sexual están tan arraigadas en la cultura venezolana que hasta hay refranes sobre ellas. Mariana Vahlis, antropóloga, activista feminista y oficial de programas del Instituto Holandés para la Democracia (Nimd), cita dos de ellos, célebres entre los choferes de plaza: “Tantas curvas y yo sin frenos” o “Tanta carne y yo sin dientes”.

Sobre la ola de denuncias que inundaron las redes en los últimos días, explica que la sociedad venezolana está observando la punta del iceberg. “Acabamos de ver que en 8 días se registraron aproximadamente 565 casos. Cuando una víctima se ha decidido a denunciar es porque se han roto barreras culturales e institucionales. Espero que la última semana de abril pueda sentar un precedente histórico, que pueda traspasar las redes sociales”, manifiesta.


COMO RESPUESTA AL GRAN VOLUMEN DE DENUNCIAS EMITIDAS POR REDES SOCIALES, EL MINISTERIO DE LA MUJER EMITIÓ UN COMUNICADO EN EL QUE LLAMA A FORMALIZAR LAS DENUNCIAS ANTE LAS INSTITUCIONES CORRESPONDIENTES


La activista también señala que las situaciones de abuso sexual o acoso laboral están rodeadas de muchos factores que están relacionados con la manera en la que se aborda la sexualidad en el núcleo familiar. “En Venezuela la sexualidad es un tema que se vive desde el tabú. Hay una ausencia de planes integrales sobre educación sexual, por ejemplo”, explica.

Hay también una cultura que revictimiza a quienes sufren de abuso o acoso, con campañas preventivas que colocan la responsabilidad del ataque sobre el cuerpo de la mujer y no sobre las conductas del hombre. “¿Qué pasa cuando una persona decide denunciar a su agresor?”, cuestiona Vahlis. “Se le juzga, hay una carga social”, explica. 

¿Cómo y a quién acudir?
El Método Wom posee un formulario especialmente diseñado para denunciar casos de acoso sexual en espacios públicos. El movimiento Yo te creo Vzla posee una alianza con la Asociación Venezolana para una Educación Sexual Alternativa (Avesa), que posee una línea de atención psicológica gratuita y a la que se puede acceder llamando a los números (0424) 165 9742 y (0212) 414 5114.
El Ministerio de la Mujer también permite que las víctimas de violencia denuncien a sus agresores llamando al 0800-mujeres (0800 685 3737)

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