Mientras el sector privado se esfuerza por mejorar las remuneraciones de sus trabajadores en una economía dolarizada, los trabajadores públicos se ubican entre los peores pagados del país con ingresos que en los mejores casos no superan los 10 dólares mensuales

Por: Kemberlyn Talero

Este 1° de mayo Venezuela celebra otro Día del Trabajador en medio de reclamos por bajos salarios y una seguridad social cada vez más escasa, en un contexto de crisis con una economía dolarizada de facto que mantiene al sector laboral del país en una situación que algunos voceros catalogan de “trágica”.

La realidad varía entre los sectores público y privado. Si bien en ninguno de los casos se generan ingresos promedio suficientes para cubrir los gastos alimentarios básicos de una familia, destaca el esfuerzo de la empresa privada por mantener un salario ajustado a la dolarización que se mantiene por debajo de las necesidades de los trabajadores, pero genera una diferencia considerable con respecto al sector público.

De acuerdo con los últimos datos del Observatorio Venezolano de Finanzas (OVF), el pasado mes de enero el salario promedio de los trabajadores del sector público se ubicó en 4,7 dólares, mientras que en el sector privado la remuneración promedió 70,1 dólares. Ese mismo mes la canasta alimentaria familiar tuvo un costo de 254,25, según el Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas-FVM).

Las cifras del OVF revelan que en el último año los ingresos de los trabajadores del sector privado subieron 41,5% mientras que en el público bajaron 82,7%.

El Índice de Remuneración de los Trabajadores (IRT) del OVF destaca que 47,6% de la población labora de forma independiente o por cuenta propia; 25,9% de los trabajadores activos son del sector privado y 2,8 millones de trabajadores o 26,6% del total ocupado en el país son empleados públicos. Según este estudio, 54% de los trabajadores recibe un salario en dólares a través de diversas vías mientras que un 46% percibe ingresos en bolívares.


Estamos en una gravísima situación

Antonio Suárez, presidente de Fedeunep

Reclamos de la Administración Pública

Desde la Administración Pública los reclamos por las condiciones laborales se han vuelto una constante en los últimos años. Los representantes sindicales señalan que la situación es “sin precedentes”, pues los ingresos de este sector se vieron considerablemente disminuidos por la hiperinflación; situación a la que se suma la falta de inversión, la caída de la producción interna, la dolarización de facto y el desconocimiento de los contratos colectivos, otrora banderas del sector público.

De acuerdo con la Federación Unitaria Nacional de Empleados Públicos (Fedeunep), los trabajadores de este sector perciben entre 6 y 10 dólares mensuales, ubicándose incluso por debajo de las líneas de pobreza que establece la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) y en los peores pagados del país. Esta organización señala que gracias a sus reclamos lograron el pago mensual de un bono a través de la plataforma Patria, que administra el gobierno de Maduro, que en abril se ubicó en 15 millones de bolívares para trabajadores activos y 11 millones de bolívares para pensionados, montos que se ubican por debajo de los 10 dólares.

Las denuncias de los empleados de la Administración Pública abarcan el sistema de seguridad social, que, dicen, se encuentra evaporado, con pólizas de salud y funerarias cuya cobertura ronda los 500.000 bolívares.

Antonio Suárez, presidente de Fedeunep, señala que si bien la Administración Pública no tuvo nunca el mejor salario, tenía un buen sistema de seguridad social alrededor del salario. “Era muy bueno porque teníamos HCM (seguro de hospitalización, cirugía y maternidad), servicio médico con especialidades en los organismos, y solo la parte médica y funeraria alivia una carga importantísima del salario”, dijo a El Pitazo.

Otros beneficios como campamentos vacacionales, juguetes en diciembre, becas para trabajadores e hijos eran parte de los beneficios de los que gozaban en la Administración Pública y que se perdieron en los últimos años, indica Suárez.


EN ENERO EL SALARIO PROMEDIO DE LOS TRABAJADORES DEL SECTOR PÚBLICO SE UBICÓ EN 4,7 DÓLARES, MIENTRAS QUE EN EL SECTOR PRIVADO LA REMUNERACIÓN PROMEDIO FUE DE 70,1 DÓLARES


El representante sindical explicó que los trabajadores de este sector se habían visto afectados en 2008 por cambios en las escalas salariales, pero las desmejoras iniciaron en el año 2013 con el deterioro de los HCM y servicios de salud y eso obligó a utilizar recursos de prestaciones y cajas de ahorro para cancelar gastos médicos.

“Estamos en una gravísima situación”, expresó. Entre las peticiones de este sector destacan la vacunación contra el COVID-19 para el personal, la aprobación de un bono de emergencia de 210 dólares y el inicio de un debate sobre la seguridad social para que sea transformada.

Los pensionados se llevan la peor parte              

Los pensionados son el grupo más vulnerable en medio de la crisis. El monto de las pensiones otorgadas por el Instituto Venezolano de los Seguros Sociales se ubica en 1.800.000 bolívares o 0,65 dólares al tipo de cambio oficial vigente este viernes 30 de abril; a esto se suma un bono otorgado por la plataforma Patria que en el mes de abril fue de 3.160.000 bolívares o 1,15 dólares para un total mensual inferior a 2 dólares.


No nos están prestando atención. Es burla tras burla

Emilio Lozada, presidente de la Federación Nacional de Jubilados y Pensionados de Venezuela

El presidente de la Federación Nacional de Jubilados y Pensionados de Venezuela, Emilio Lozada, también ha sido testigo del deterioro de las condiciones de este sector en el país. En declaraciones para El Pitazo, destacó que de generar ingresos por el orden de los 320 a 350 dólares en 2002, actualmente el trabajador público con el mayor sueldo más una pensión del Seguro Social recibe mensualmente menos de 5 dólares.

Según Lozada, el declive se acentuó con el aumento de la inflación y posteriormente la reconversión monetaria, cuando los ahorros de los trabajadores a través de las cajas de ahorro de jubilados y pensionados se redujeron, a lo que siguió el incumplimiento de pagos por pensiones. Destaca que la situación es “trágica” a un año y dos meses de la llegada de la pandemia del COVID-19.


EN EL ÚLTIMO AÑO LOS INGRESOS DE LOS TRABAJADORES DEL SECTOR PRIVADO SUBIERON 41,5% MIENTRAS QUE EN EL PÚBLICO BAJARON 82,7%


Lozada relató que los beneficios laborales desmejoraron considerablemente, entre ellos los seguros médicos y funerarios. Otro beneficio con el que contaban desde hace menos tiempo y también se perdió es el de las bolsas de comida. “Por lo menos desde que yo soy jubilado tienen un año y dos meses que no la entregan”, contó. Asimismo, asegura que las primas y bonificaciones son canceladas a destiempo y por montos bajos tomando en cuenta los niveles de salarios.

Desde esta federación se han enviado en los últimos cinco años 158 comunicaciones solicitando los beneficios ante cada uno de los ministerios y entes de los cuales no han obtenido respuesta. Lozada explicó que han logrado el acceso a ciertos despachos, donde son recibidos por funcionarios que reciben el documento se comprometen a llamar y luego la solicitud pasa a otro funcionario que desconoce el caso. “Eso es correr la arruga y no hay decisiones, no nos están prestando atención. Es burla tras burla” dijo decepcionado.

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