Desde hace 3 años, el Estado vende medicamentos a bajo costo, procedentes de India, Irán y China, en al menos 5 redes de farmacias móviles y fijas –Caribe, Fénix, Fundab, Guardianes de la Patria y Movimiento por la Paz y la Vida–, repartidas en 19 de los 23 estados del país.

La efectividad de estos medicamentos es cuestionada por pacientes consultados por El Pitazo, que se vieron forzados a descartarlos, porque no sirvieron para controlar sus enfermedades. Los camiones utilizados para el expendio de medicamentos no reúnen las condiciones adecuadas para su almacenamiento y su efecto puede que no sea el esperado sobre el organismo, advierten expertos.

Por: Liz Gascón y Mariolla Delgado

Después de un año de comprar su tratamiento para la hipertensión en las farmacias móviles desplegadas en Caracas, una mujer de 66 años de edad acudió a su médico internista de emergencia por un descontrol en su presión arterial. “Me diagnosticaron hipertensión hace 20 años y no había presentado ninguna crisis hipertensiva, como las que sufrí desde que empecé a comprar los medicamentos (de Irán y la India)”, contó a El Pitazo la paciente que pidió la reserva de su identidad.

En 2020, varios allegados le recomendaron buscar bisoprolol y losartán en las farmacias móviles. “Como soy pensionada y tenían precios razonables, acudí a estas farmacias. Entonces, las crisis hipertensivas se hicieron frecuentes. Llegó el día que me agravé y fui con mi doctor. La primera pregunta que me hizo es si estaba cumpliendo con el tratamiento. La segunda, de dónde eran los medicamentos que estaba tomando”, recordó. 

El médico ajustó las dosis del tratamiento y le advirtió que los medicamentos que había ingerido no surtieron efecto. “Traté de ahorrar y esos medicamentos me causaron un daño. Pasé de tomar 50 a 100 miligramos de losartán y también el doble de bisoprolol”, lamentó.

Esta no es una experiencia aislada. Otros usuarios de las farmacias móviles cuentan historias similares. El Pitazo entrevistó a siete usuarios de Caracas, Vargas, Carabobo, Mérida y Trujillo, que se descompensaron o no sintieron la acción de los medicamentos distribuidos en estos camiones. Los precios los convencieron para comprar sus tratamientos, pero los resultados no fueron los esperados.

Desde hace tres años, el Estado comercializa medicamentos a bajo costo procedentes de India, Irán y China, en al menos 5 redes de farmacias móviles y fijas –Caribe, Fénix, Fundab, Guardianes de la Patria y Movimiento por la Paz y la Vida–, repartidas en 19 de los 23 estados del país. Entre mayo de 2019 y mayo de 2022, distribuyeron más de 67 millones de tratamientos en el territorio nacional, según cifras del Sistema Unificado de Atención Farmacéutica (Suaf), ente adscrito al Ministerio de Comercio, a cargo de las redes de farmacias estatales.

El Suaf ofrece 220 principios activos para el control de enfermedades agudas o crónicas como la hipertensión, diabetes, hipotiroidismo, Parkinson y epilepsia, entre otros medicamentos esenciales hasta 70% más baratos que en las farmacias convencionales, de acuerdo con datos oficiales. 

La Federación Farmacéutica Venezolana (Fefarven) está en desacuerdo con la venta de medicamentos en camiones. En un comunicado publicado a mediados de 2021, la organización advirtió que las farmacias móviles no cumplen con los requisitos establecidos en la Ley de Medicamentos para prevenir afectaciones sobre la salud de la población. 

Los medicamentos, sostiene la organización, no cuentan con análisis o los controles de calidad en el país, debido a la resolución 075 publicada en la Gaceta Oficial 41.610, del 4 de abril de 2019, que autoriza la importación de productos farmacéuticos exentos del registro sanitario nacional a casas de representación aliadas con el Estado. 

“Las personas se pueden enfrentar a la muerte. (El Estado) tiene que garantizar a los pacientes medicamentos eficaces, seguros y de calidad, si no puede llegar cualquier medicamento que pueda causar daño. Están abasteciendo el mercado con una cantidad de medicamentos que no tienen garantías (…) Si le quitas el registro sanitario a los productos eso es un contrabando indirectamente”, alertó Freddy Ceballos, entonces presidente de Fefarven, en una entrevista a Fedecámaras Radio a mediados de 2019.


Traté de ahorrar y esos medicamentos me causaron un daño. Pasé de tomar 50 a 100 milígramos de losartán y también el doble de bisoprolol

Paciente con hipotiroidismo

Seis pastillas que no bajaron la fiebre

En abril de 2021, una pareja adquirió acetaminofén en un módulo de la Farmacia Caribe, instalado en la Plazala Candelaria. Al día siguiente, uno de ellos sintió fiebre, dolor de cabeza y malestar general y se tomó una de esas pastillas. 

“Tenía la temperatura en 38,5. Me tomé la primera pastilla y no me hizo efecto. Me tomé otra pastilla antes de las 6 horas y no me bajaba la fiebre. Creo que tomé más de 6 pastillas en 14 horas y la temperatura seguía igual”, detalló. Poco después, tuvo dolor de cabeza y consumió las mismas pastillas sin presentar alguna mejoría.

Una enfermera y hermana de una paciente con epilepsia compró los anticonvulsivos en las farmacias móviles de La Guaira a finales de 2021, pero los cambió tres meses después, porque notó una regresión.

“Mi hermana es epiléptica desde los 12 años de edad, ahora tiene 56 años y todavía camina y no se ha postrado en una cama, a pesar de las tantas convulsiones que ha tenido. Ella toma 2.000 miligramos de Keppra, 1.500 de ácido valproico, 400 de carbamazepina y 10 de olanzapina. Los primeros dos medicamentos se habían puesto por las nubes y empezamos a comprar todo el tratamiento en las farmacias ambulantes, porque estaban más baratos o incluso no se conseguían en todas las farmacias. Cuando notamos que tenía insomnio, episodios psicóticos, se encendieron las alertas y buscamos los medicamentos de los laboratorios que ya conocíamos. El cambio fue muy obvio”, agregó la fuente.

Una médico general, residenciada en Valera, comentó a El Pitazo que su papá compró sus medicamentos antihipertensivos en la misma farmacia y tuvo crisis hipertensivas con angina inestable. En el centro de salud pública donde trabaja conoció tres casos similares a los de su papá. “Todos tenían en común el consumo de antihipertensivos de laboratorios de la India comprados en las farmacias móviles”, mencionó la entrevistada que pidió resguardar su identidad por temor a represalias.

Las farmacias móviles y fijas del Estado no son las únicas que dispensan medicamentos importados sin el registro sanitario nacional. Dos pacientes con hipotiroidismo relataron que presentaron fatiga o alteraciones, luego de cambiar la marca del medicamento que toman.

Ambas compraron una presentación de levotiroxina sódica de un laboratorio de Surat, India, en farmacias privadas. Una joven de 32 años de edad, residenciada en Caracas, compró las pastillas en junio de 2020. Las consumió por un año sin notar cambios. En octubre de 2021 acudió a control con su endocrinólogo y al realizarse los exámenes de hormonas tiroideas, dos de los valores estaban elevados. “Aumenté de peso, todavía siento mucho cansancio y calorones”. 


Las personas se pueden enfrentar a la muerte. [El Estado] tiene que garantizar a los pacientes medicamentos eficaces, seguros y de calidad, si no puede llegar cualquier medicamento que pueda causar daño

Freddy Ceballos, de Fefarven, en una entrevista concedida en 2019

Otra paciente del estado Lara sintió mareos, náuseas y agotamiento varias semanas después de tomar la misma pastilla que adquirió en abril de 2022. “Experimenté síntomas que no había sentido antes. Pensé que debía ir al médico para que me aumentara la dosis. Un día leí en Twitter las denuncias y experiencias de otros usuarios con el mismo medicamento y cambié de inmediato. Se detuvieron los mareos y el cansancio se redujo”, sostuvo.

El Pitazo envió solicitudes de información por correo electrónico a cuatro laboratorios de India e Irán –Tehran Darou, Caplin Point, Rescuers Life Science y Wellona Pharma– citados por los pacientes que ofrecieron sus testimonios en este artículo para conocer si han recibido reportes de las autoridades reguladoras venezolanas sobre posibles efectos adversos o de falta de efectividad de algunos lotes de medicamentos procedentes de sus fábricas enviados al país. Solo uno de los laboratorios contactados, Wellona Pharma, respondió el correo. Ashvin Patel, gerente de negocios de la compañía, informó que no tienen ningún producto farmacéutico o lotes con fallas en los parámetros de calidad. 

Sin reportes oficiales

Pese a las quejas de los usuarios sobre la efectividad de los medicamentos comercializados en las redes de farmacias estatales, el Instituto Nacional de Higiene Rafael Rangel (Inhrr) no ha emitido alertas de calidad o seguridad de los productos farmacéuticos. La página web del organismo no actualiza esta sección desde 2018. El Pitazo envió una solicitud de información al Centro de Vigilancia Farmacológica (Cenavif) del Inhrr, el 8 de junio, para conocer el número de reportes que han recibido desde 2019 hasta la fecha, pero no se ha recibido respuesta.

El Centro de Farmacovigilancia (Cefarvi) de la Facultad de Farmacia de la Universidad Central de Venezuela (UCV) tampoco tiene reportes, declaró a El Pitazo la profesora Luz Marina Sánchez. El Cefarvi promueve la elaboración de reportes de reacciones a los medicamentos o falta de efectividad en farmacias, hospitales y clínicas. Sin embargo, no hay ninguno desde el inicio de la pandemia del COVID-19, dijo la docente.


Ciertamente hay muchos comentarios sobre esos medicamentos importados en la comunidad, pero como no existe una cultura de reporte de reacciones adversas al medicamento, a través de la tarjeta amarilla y de participar en el proceso de farmacovigilancia, no tenemos datos

Luz Marina Sánchez, profesora del Centro de Farmacoviligancia de la UCV

“Ciertamente hay muchos comentarios sobre esos medicamentos importados en la comunidad, pero como no existe una cultura de reporte de reacciones adversas al medicamento, a través de la tarjeta amarilla y de participar en el proceso de farmacovigilancia, no tenemos datos”, subrayó Sánchez. 

La profesora instó a la población a enviar sus reportes en línea por la página web del Inhrr. Los profesionales de la salud y usuarios pueden descargar un formulario y el instructivo de llenado en el siguiente enlace: http://www.inhrr.gob.ve/ram1.php

¿Qué dicen los expertos?

Alaida Pérez, docente de la Facultad de Farmacia y Bioanálisis de la Universidad de Los Andes (ULA) e investigadora de productos medicinales, señala que las farmacias móviles del Estado no cumplen con las regulaciones establecidas por el Servicio Autónomo de Contraloría Sanitaria (Sacs). 

“Los camiones no son locales o espacios aptos para el expendio de medicamentos. La mayoría de los medicamentos (que ofrecen) son importados. En teoría, deberían venir con su control de calidad, pero se desconoce si es así. Cuando se habla de control de calidad se habla de la apariencia, el olor, color y verificar y cuantificar el principio activo”, añade la especialista.

Igualmente, asegura que los camiones que sirven de sede para las farmacias móviles no reúnen las condiciones de almacenamiento adecuadas para la conservación de los medicamentos.

“Si no están bien almacenados, la potencia de los principios activos disminuye, por lo tanto, el efecto sobre el paciente no será el esperado. La temperatura es un factor clave. Por ejemplo, en el estado Zulia esos camiones están a 40 grados centígrados o más y puede afectar la calidad de los medicamentos (…) También está la exposición de los medicamentos a la contaminación ambiental. A veces, los camiones están parados y hay basura alrededor, esto puede afectar los medicamentos”, esbozó.

Ricardo Otaiza Gil, profesor jubilado de la Facultad de Farmacia y Bioanálisis de la ULA, coincide con la opinión de Pérez. “Los fármacos en malas condiciones pueden dañar, perjudicar y hasta matar al paciente. Deben ser cuidados de roedores, insectos, humedad y luz natural. Si partimos de esa premisa, ningún camión tendría las condiciones para entregar medicamentos a la población. Estos expendios, porque no se les puede llamar farmacias, deben empezar por tener un profesional farmacéutico que sea formado en una universidad para prestar al paciente toda la orientación y el servicio que necesita”, añadió.


Si no están bien almacenados, la potencia de los principios activos disminuye, por lo tanto, el efecto sobre el paciente no será el esperado. La temperatura es un factor clave. Por ejemplo, en el estado Zulia esos camiones están a 40 grados centígrados o más y puede afectar la calidad de los medicamentos

Alaida Pérez, docente de la Facultad de Farmacia y Bioanálisis de la ULA

Sobre las denuncias de poca efectividad de los medicamentos para el control de enfermedades crónicas o agudas, los expertos aseguraron que puede responder a distintas variables: porque la cantidad de principio activo declarada es inferior, contiene excipientes que no liberan el principio activo en el tiempo previsto para actuar en el organismo o el calor y la luz solar incidieron directamente sobre el producto y generaron cambios químicos en el interior que podría transformar las sustancias.

“Un medicamento dañado podría no surtir ningún efecto terapéutico. Es un riesgo, porque si un paciente que sufre de hipertensión consume el medicamento afectado por las malas condiciones (de almacenamiento) está consumiendo un placebo. No está recibiendo su tratamiento y la vida de ese paciente corre peligro”, concluyó Gil Otaiza.

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