La fábrica de fábricas, que se construyó y equipó para producir 24 plantas agroindustriales por año, mutó a fábrica de máquinas a escala comunal. Para reflotarla, el Gobierno apela a un convenio con la empresa española Lactomilk Internacional sin explicar qué pasó con la inversión del convenio Venezuela-Irán

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Luce distante, inescrutable. Impecable, al menos por fuera. Lo único palpable, tangible, son los siete galpones que se avistan en la lejanía sobre 40.000 metros cuadrados de construcción entre los barrios Nueva Jerusalén y Simón Rodríguez, dos de los más empobrecidos del suroeste de la ciudad. Los vecinos de la comuna la definen como una muralla a la que nadie tiene acceso sin permiso de los directivos.

Así de impenetrable y ajena es la Planta Madre Wuanaguanare, la fábrica de fábricas que el fallecido presidente Hugo Chávez acordó hace siete años con el Gobierno de la República Islámica de Irán para producir, desde Guanare, Portuguesa, 24 plantas agroindustriales procesadores de alimentos anualmente.

Ya va para más de media década y pocos conocen a sus directivos ni sus ejecutorías. De sus líneas de producción solo se dio cuenta por la prensa oficial el día en que el vicepresidente ejecutivo de entonces, Elías Jaua, y el ministro de Industrias y vicepresidente para el área económica, Ricardo Menéndez, la dejaran formalmente inaugurada, el 24 de septiembre de 2012.

La gente de la comuna andaba contenta y esperanzada. La puesta en marcha de aquel emporio suponía la generación de 180 empleos directos, 48 de ellos adiestrados por técnicos iraníes. Veían una posibilidad de mejoras para sus vecindarios, pero no fue así. “Allí nunca se produjo nada y los pocos que quedamos vamos solo a cumplir horarios”, relata un trabajador que solicita no ser identificado en la entrevista.

La narrativa oficial refiere que la Planta Madre Wuanaguanare es una empresa socialista del sector metalmecánico, adscrita a Corpivensa, la Corporación de Industrias Intermedias de Venezuela SA, y que está especializada en la fabricación de equipos para el procesamiento de alimentos.

“Desde que se fueron los iraníes solo hemos intentado tanques de enfriamiento para almacenar hasta 500 litros de leche, conocidos como silos de ordeño, y el montaje de un tanque cisterna para la gobernación de Apure”, reveló el técnico.

El problema es la materia prima que no llega, dijo. “Con lo poco que se tuvo hicimos también unos prototipos de molino de martillo para procesar hasta 40 kilogramos de granos por hora. Parece que ahora se quiere fabricar máquinas a escala comunal. Ya no van con la misma ambición con que se arrancó en 2012”, sostuvo.

La fábrica madre, construida con una inversión de 67,76 millones de bolívares (unos 15,75 millones de dólares, según el tipo de cambio de la época), fue entregada por los iraníes con una puesta a punto que incluía 10 líneas de diseños para fabricar 16 plantas de leche, enlatadores de verduras y vegetales, envasadoras de chocolate, mermeladas, miel y yogur y equipos para procesamiento y envase de agua mineral y jugos de frutas. Se manufacturarían allí todos los componentes fabriles con acero inoxidable, salvo los electrónicos y motores.

De lo dejado por los iraníes nada se sabe. Marianms Panutti, la directora, se ha rehusado a hablar de la planta, de la inversión inicial, de los equipos dejados por los iraníes y de los proyectos futuros con los que el Ministerio de Industrias y Producción Nacional aspira a reflotar a la Planta Madre Wuanaguanare. El 17 de enero de 2019 El Pitazo le solicitó, mediante oficio, una entrevista formal, el cual nunca fue contestado, pese a la promesa del funcionario de su despacho que, en la puerta, recibió la misiva entregada personalmente por la reportera.

Convenio con Lactomilk Internacional

En una especie de vuelta al inicio, el Ministerio de Industrias y Producción Nacional quiere sacar a la planta madre de la mutación a la que fue obligada por la improvisación y la falta de materia prima e insumos. Se resiste a que perezca en el ámbito comunal; quiere reflotarla, aún sin explicar los alcances de su fracaso, refiere Gian Carlos Bittondo , expresidente de la Cámara de Comercio e Industrias de Guanare.

Bittondo hace referencia a que, el 18 de mayo pasado, justo un mes y tres días antes de que Tareck El Aissami se instalara en el ministerio, el Gobierno suscribió un acuerdo con la empresa española Lactomilk Internacional , “con el que busca establecer las bases de inversión para el diseño y desarrollo de maquinarias que impulsarán la producción del sector agroindustrial venezolano, especialmente en el estado Portuguesa”.

El dirigente empresarial, quien por muchas décadas luchó por el parque industrial de la ciudad, desconfía de la intención gubernamental. Asegura que es solo una carta de intención con fines propagandísticos para tapar la corrupción y la ineficiencia con que se manejó el convenio Venezuela Irán.

El documento suscrito con Lactomilk Internacional contempla nuevas relaciones de negocios, inversiones y aportes tecnológicos para incrementar la fabricación de equipos y maquinarias agroindustriales por parte de Planta Madre Wuanaguanare. “Los productores de leche y de queso del país podrán adquirir equipos de refrigeración a precios razonables”, según un boletín de prensa oficial del ministerio.

De acuerdo con la nota, Lactomilk es una empresa española con más de 15 años de experiencia en la fabricación y distribución de tanques de enfriamiento para leche y material para plantas lácteas, ubicándose como especialista en la producción de tanques abiertos y cerrados.

Sin embargo, sobre la nueva apuesta, Bittondo concluye: “Eso no son más que nuevas fachadas para seguir enriqueciéndose a costas del desarrollo de nuestra entidad”.

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