El abogado marabino, copropietario de la empresa Cresmoca, es señalado por el exjefe del Sebin Manuel Cristopher Figuera como parte del esquema de saqueo del oro en Venezuela. Un exsocio también lo ubica en la estructura del negocio aurífero. En 2017, invitó a Nicolás Maduro Guerra a una fiesta en Maracaibo. En esa oportunidad, una mujer fue presa por fotografiar a Nicolasito

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Si no fuera por aquella mujer que se atrevió a tomar una foto a Nicolás Maduro Guerra en el Club Creole de Maracaibo, la relación entre el hijo del inquilino de Miraflores y el constructor Santiago Morón estaría aún en las sombras de la amistad reservada a los círculos de la explotación minera.

Esa primera vez que se les logró ver juntos fue hace dos años, en 2017. Ocurrió, como reseñó El Pitazo en ese momento, cuando Maduro Guerra fue invitado a la primera comunión del hijo de María José Morón Hernández, hermana menor de Santiago y Ricardo Morón Hernández.

Ese evento social no pasaría desapercibido: una mujer sería abordada por el Servicio de Inteligencia Nacional (Sebin) para obligarla a borrar la fotografía que le tomó con su propio teléfono al hijo de Nicolás Maduro. Esa mujer era Rita Morales, quien junto a su esposo fue detenida días después en el aeropuerto La Chinita, en el municipio San Francisco de Maracaibo, cuando se disponían a abordar un vuelo con destino a Aruba. Los trasladaron a la sede de la policía política El Helicoide en Caracas. La fotografía tomada por la mujer había pasado por grupos de Whatsapp hasta viralizarse en Maracaibo. Esa gráfica sería la causa de la detención de esta pareja.

Nicolás Maduro Guerra, mejor conocido como Nicolasito para diferenciarlo de su padre, no se lleva los reflectores por sus discursos en la Asamblea Nacional Constituyente. Pasó a tener brillo propio desde que se le vinculó con el esquema de la comercialización del oro en Venezuela, valiéndose de su condición de ser hijo del Presidente.

El que acusó a Nicolasito de estar en este negocio fue quien conoce al propio sistema desde adentro: Manuel Cristopher Figuera, exjefe del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin), quien en la actualidad se encuentra en Estados Unidos, desde donde denuncia las tramas de corrupción del gobierno de Nicolás Maduro. El general es el que ha llegado más lejos en las denuncias con el negocio de las minas y del oro. Figuera acusó a Nicolasito de llevar la batuta en el saqueo del oro del Banco Central de Venezuela (BCV) y de manejar compañías con las minas. Junto a él, aparece la figura de su mano derecha de extrema confianza: Santiago José Morón Hernández.

Familia que construye unida

Los Morón son una familia originaria de Maracaibo, estado Zulia. Santiago Morón Hernández es abogado y su hermano Ricardo es ingeniero civil y también se desempeña como corredor de bolsa, según queda registrado en la Superintendencia Nacional de Valores (Sunaval). Ambos son hijos de Ricardo Pastor Morón Crespo. En Maracaibo, si se pregunta por la familia Morón, nadie está dispuesto a hablar.

Ricardo Morón padre y sus hijos Santiago y Ricardo aparecen como fundadores y directivos de la empresa constructora Cresmo C.A., inscrita ante el Registro Mercantil de Primero de la Circunscripción Judicial del Distrito Federal y Estado Miranda en marzo de 1.987.

Cresmo, inscrita en el Registro Nacional de Contratistas (RNC), figura desde 2007 con proyectos ejecutados por Fondur, Metro de Maracaibo y Ducolsa. Para el Metro de Maracaibo construyó las urbanizaciones Villa Metro Guayabal, Villa Paraíso, Villa Urdaneta y la rehabilitación del Corredor de Sabaneta del Metro.


A pesar de este antecedente en incumplimiento de contrato, a Cresmo se le asignó la construcción del Centro de Reclusión de Procesados y Procesadas Judiciales del estado Zulia (Crppjez)


La mala imagen de la empresa familiar

El Metro de Maracaibo es uno de los clientes favoritos de la empresa familiar de los Morón. Cresmo construyó obras para el sistema subterráneo. Sin embargo, Cresmo ha sido denunciada por incumplir los contratos.

A mediados de 2011, en el diario Versión Final aparece una denuncia del diputado a la Asamblea Nacional Julio Montoya, donde indica que la empresa Cresmo construiría 12 edificios como parte del proyecto residencial Villa Metro Guayabal, de los cuales solo fueron entregados 10 edificios sin concluir. Montoya denunció que el contrato indicaba que habían puesto ascensores, pero no fue así, y tampoco poseían los servicios públicos requeridos.

A pesar de este antecedente en incumplimiento de contrato, a esta empresa de la familia Morón se le asignó otra obra importante, pero que no se encuentra en la base de datos de RNC: el Centro de Reclusión de Procesados y Procesadas Judiciales del estado Zulia (Crppjez).

Según un informe publicado por Transparencia Venezuela con el apoyo del Centro de Derechos Humanos del Estado Zulia (Cdhez) y el Observatorio Venezolano de Prisiones, la ministra de Prisiones, Iris Varela, en 2012, anunció la construcción de 24 centros penitenciarios como respuesta al hacinamiento carcelario. No obstante, esa promesa se quedó en palabras, como ocurrió con este centro de reclusión en Maracaibo.

Para tal obra, se acordó con la empresa de los Morón Hernández, sin licitación, un primer presupuesto de Bs.130.660.866,54 –20,7 millones de dólares para la época– para la construcción del centro penitenciario. En 2013 se inició la construcción y, de acuerdo con la ministra Iris Varela, debió estar lista para finales de año. Sin embargo, en diciembre el recinto carcelario no estuvo listo y se le hizo un segundo pago a la empresa Cresmo por un monto de 78.443.568,1 –otros 12,4 millones de dólares–.

En febrero de 2015, de acuerdo con una nota publicada por el diario Panorama, Ricardo Morón Hernández anunció que para noviembre de ese año se culminaría la construcción.

“Trabajamos desde las siete de la mañana y no tenemos hora de salida. Es un proyecto importante que construimos a todo tren. Tenemos la responsabilidad de entregar algo de calidad y debemos respetar la fecha de entrega”, diría Ricardo Morón en aquel entonces.

La obra fue abandonada en agosto de 2015 y 70 % de los avances quedaron en ruinas. La culpa se la achacaron a los vecinos donde estaría el retén, ubicado en el municipio San Francisco del estado Zulia. Se robaron las salas sanitarias y las vigas de acero. Derrumbaron las paredes a mandarriazos. En el terreno solo quedaron ruinas.

Los materiales de acero fueron traídos a Venezuela a mediados de 2015, a través de la empresa colombiana Steckerl Aceros Sociedad por Acciones Simplificada. Fueron 17,5 toneladas de acero por un precio de 14.992 dólares para la construcción del centro de reclusión.

La constructora Cresmo no solo dejó a medio andar la construcción del centro penitenciario, sino que incumplía con los pagos con sus trabajadores. En la base de datos del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) aparece que la constructora de la familia Morón ha enfrentado por lo menos siete demandas por irregularidades en el pago de prestaciones sociales. En todas las sentencias han tenido que pagar lo que sus trabajadores le exigen.

La empresa del hermano en Panamá

En 2013, según el portal Open Corporates, Ricardo Morón, hermano de Santiago, registró la empresa José Valeri Homs S.A. con sede en Panamá. El Pitazo no pudo determinar a qué se dedicaba esta organización.

En la República de Panamá, de acuerdo con una resolución de marzo de 2019, aparecen 6.980 empresas que tienen una morosidad de tres años consecutivos en el tributo de Tasa Única. Entre ellas está la de Ricardo Morón. Una amonestación de este tipo implica la suspensión de los derechos corporativos de la persona jurídica.

A pesar de que la empresa tuvo apenas seis años activa y no se le conoce ningún contrato importante, a Ricardo Morón parece que no le ha ido mal en cuanto a sus finanzas. Hace año y medio pudo adquirir un apartamento la calle San Felipe de La Castellana, una urbanización de clase alta al este de Caracas. El valor de la compra fue de, aproximadamente, 1,5 millones de dólares. Esta zona se caracteriza por ser un importante foco financiero, comercial y habitacional.

Los negocios de Nicolasito y su asistente personal Santiago Morón fueron mencionadas por el general Cristopher Figuera en su llegada a EE. UU. En revelaciones hechas al Washington Post, Figuera asegura que en Venezuela existe una empresa criminal liderada por Nicolás Maduro Moros, en la que estaría involucrada su propia familia.

Fragmento donde Cristopher Figuera señala a Santiago Morón como parte del esquema en el saqueo del oro | Al Navío

“Habían establecido un monopolio comprando oro a través del Arco Minero al sur del país a precios de vacas flacas, para revenderlo luego a precios inflados desde el BCV como centro de operaciones”.

Figuera también acusó a Tareck El Aissami; Calixto Ortega, presidente del Banco Central de Venezuela; Simón Zerpa, ministro de Finanzas; y a Santiago Morón de hacer negocios ilícitos con la venta de oro.

Según un reportaje publicado por Medium, este esquema del negocio del oro se remonta al año 2016, cuando empieza el proyecto del Arco Minero del Orinoco, donde empresas poco conocidas como Faoz Corp salen beneficiadas del convenio con el gobierno.

La empresa Faoz Corp mutaría en dos empresas mixtas: Minera Ecosocialista Parguaza (Emmepsa) y la Empresa Conjunta Minera de Nueva Esparta (Ecomine). En la transmisión televisada, el abogado Félix Ángel Oliveros Alcalá aparece firmando en nombre de Ecomine. Oliveros fue incorporado en el proyecto minero para que fuese el diseñador responsable de crear ambas empresas mixtas encargadas del oro y el coltán respectivamente. No obstante, ese matrimonio entre Oliveros y el gobierno duraría poco tiempo.

Santiago Morón aparecería en escena junto a Alejandro Batraki, Alberto Romero y Jonel Ortiz, quienes tomaron posesión de Emmepsa, alegando irregularidades en la explotación de coltán. Morón señaló a Félix Oliveros de dar una cifra de coltán falsa y lo acusó de “estafa de Estado”. Esta acusación devino en el despojo de Oliveros de la empresa, de todos los libros y documentos.

En el mismo reportaje, Oliveros denunció que fue encarcelado por 45 días en los calabozos de la Dgcim y obligado a firmar y transferir todos los datos de negociaciones, mercado y clientes de ambas empresas mixtas. Luego, Emmpesa y Ecomine se convirtieron en el centro del negocio del oro.

Oliveros, quien en la actualidad vive en España, reveló que quienes se encargan desde el 2018 de Emmepsa son los hermanos Santiago y Ricardo Morón. Ellos operan desde la Torre Taeca en Caracas, perteneciente a la empresa familiar Cresmo. La misma empresa de los Morón tiene un segundo centro de operaciones en el Centro Galipán, desde donde se realizan las contabilidades y se dirigen los cargamentos.

Además, aseguró que el lado operativo de los negocios internacionales es manejado por Ricardo con un enlace directo a través de Alex Saab, el hombre al que Figuera también menciona como parte de esa boliburguesía internacional, muy cercano a la familia presidencial.

El Pitazo se dirigió a las instalaciones de ambos edificios donde los Morón tienen sus oficinas. Se dejó una carta para conocer su versión, pero hasta la fecha de publicación no se obtuvo respuesta.

En Maracaibo no quieren hablar de los Morón por temor a represalias. En Estados Unidos tampoco, pero por otras razones. Una fuente oficial de Estados Unidos le dijo a El Pitazo que no puede comentar nada sobre los Morón.

A Santiago y a Nicolasito poco se les has visto juntos en público. Parece que evitan las cámaras cuando comparten el mismo espacio personal. En solo una ocasión han sido retratados juntos y fue en el Palacio de Miraflores. El plano muestra a un Nicolasito sonriente y a su lado izquierdo, en segundo plano, a un Santiago Morón como si se tratara de un guardaespaldas, el amigo favorito.


Una fuente oficial de Estados Unidos le dijo a El Pitazo que no puede comentar nada sobre los Morón


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