En febrero de 2019 se instaló en San Cristóbal la primera Escuela de Reciclaje de Venezuela. Su meta es formar a la ciudadanía, empresas, organizaciones civiles y gubernamentales en materia de separación de basura y reciclaje para acabar con el problema ambiental existente por la forma en que se sigue manejando el proceso de recolección del aseo urbano

Mantener las calles de San Cristóbal libres de basura ha sido un reto para sus alcaldes desde hace más de 10 años. La acumulación en el vertedero a cielo abierto de San Josecito, el daño de maquinarias y los incendios allí generados, el escaso pago de impuestos para posteriormente cancelar a las empresas de recolección, las fallas en el suministro de combustible y la falta de educación ciudadana a la hora de sacar las bolsas para ser recolectadas han generado un problema que termina siempre en acumulación de desechos en las calles.

Por ser el municipio de mayor población en el Táchira (363.765 habitantes según censo del año 2017 del Instituto Nacional de Estadística –INE–), San Cristóbal es uno de los mayores productores de basura, lo que representa un gasto millonario para la Alcaldía.

Diariamente se recolectan, según información de la oficina de Servicios Públicos, 240 toneladas de basura en la capital tachirense, de las 550 a 650 toneladas que se producen en el estado Táchira al día, de acuerdo a las estadísticas de la primera Escuela de Reciclaje de Venezuela.


Hay que tocar parte de las fibras, parte de la conciencia, y la parte emotiva. Decir que está en tus manos, en las mías, tener un mejor espacio

Ronny Chacón, director de la Escuela de Reciclaje

Entre los años 2012 y 2013 el estado andino generaba entre 1.000 y 1.100 toneladas diarias, y para el año 2018 los estudios ambientales indicaban que San Cristóbal estaba por el orden de las 200 toneladas diarias, cifras que según el director de la Escuela de Reciclaje, Ronny Chacón, pueden reducirse si se separan los desechos y se inicia el reciclaje.

Por camión recolector (24 en total) en el año 2021 la alcaldía de San Cristóbal debe pagar $1.500, además de saldar la deuda que tiene con las cuatro empresas recolectoras de aseo urbano desde el mes de octubre del año 2020, que supera los 26.000 millones de bolívares.

En el año 2013, al asumir Daniel Ceballos la Alcaldía de San Cristóbal, comenzó con el proyecto de enseñanza en las escuelas municipales, pero con las protestas populares del año 2014 este se paralizó, y la posterior gestión de su esposa, Patricia Gutiérrez, no lo continuó.


De cada 100 toneladas solamente 20 irían para el camión del aseo, una quinta parte. A través de la parte técnica, a través de alianzas, podemos reducir. Si podemos reducir un 80% ya la ciudad está más limpia

Ronny Chacón, director de la Escuela de Reciclaje

En 2017 asume la Alcaldía Gustavo Delgado, quien ha realizado proyectos pilotos con la Universidad Nacional Experimental del Táchira (Unet) y el Consejo Noruego; sin embargo, han sido prácticas que no han generado cambios; por el contrario, desde enero de 2018 hasta la fecha, la capital tachirense ha enfrentado al menos 10 paralizaciones en el sistema de recolección, de las cuales unas 7 han tenido que ver con incendios en el vertedero de San Josecito o trancas de las comunidades aledañas por fallas en los servicios públicos, y las demás por problemas con la distribución de gasolina o falta de pago a las empresas recolectoras.

Un día de paralización de la recolección del aseo urbano en la capital tachirense representa 450 toneladas de acumulación de basura, que según Ronny Chacón, director de la primera Escuela de Reciclaje del país, pueden reducirse si se separan y reciclan los desechos.

En febrero de 2020 fue instalada en la avenida Libertador de la ciudad de San Cristóbal la primera Escuela de Reciclaje del país, con la intención de enseñar sobre cómo separar desechos y su impacto positivo en el ambiente. La idea de sus creadores, AndesPlast Recicla, es llegar a las comunidades; organizaciones de la sociedad civil; sector privado; comercios e industrias; organismos públicos: locales, regional, nacional; y la institución académica en todos sus niveles, con el objetivo de acabar con los problemas de recolección y acumulación de desechos en la capital tachirense y el país.

El director de la Escuela es el ingeniero ambiental Ronny Chacón, quien como docente de la Universidad Nacional Experimental del Táchira (Unet) ha trabajado desde hace años en la materia. Asegura que la Escuela busca tocar la conciencia y la emotividad del ciudadano al enseñarle que está en sus manos tener espacios limpios.


Se necesita un plan de acción en conjunto con todos los sectores, no solamente la Alcaldía, la Unet, sino también que se impulse con otros organismos para que esto tenga resultados positivos

Gustavo Delgado, alcalde de San Cristóbal

“La Escuela busca pasar del desconocimiento al conocimiento en un proceso formativo, permanente, continuo y a la vanguardia… La Unet ha sido uno de los grandes aliados. Con los pasantes y hasta en tesis se ha levantado información en los últimos cinco años, y podemos decir que Táchira tiene la mayor información a nivel nacional en la materia. Podemos decir que del 100% que genera la ciudad de San Cristóbal, aproximadamente entre un 60 y un 65% es orgánico, y entre un 20 y 25% es aprovechable”, explica.

Entre lo aprovechable se encuentran el papel, el vidrio y el plástico. De aprender la ciudadanía a separar, lo que iría al camión del aseo sería solo un 20% de la basura. “De cada 100 toneladas, solamente 20 irían para el camión del aseo, una quinta parte. A través de la parte técnica, a través de alianzas, podemos reducir. Si podemos reducir un 80%, ya la ciudad está más limpia”.

Precisa Chacón que al separar el plástico desde el origen y procesarlo, se reducen 3.360 viajes al vertedero de un camión compactador de 15 yardas. Se evita ocupar 752.400 m³, equivalentes a llenar dos veces el Estadio Polideportivo de Pueblo Nuevo.

La Escuela cuenta con el primer contenedor de punto verde para la recolección de plástico. Allí procesan la materia prima que convierten posteriormente en bolsas para el aseo de material resistente.

El equipo

La Escuela de Reciclaje está integrada por un equipo de 12 ingenieros ambientales y 12 ingenieros industriales. Cuentan con asesoría y contactos a nivel mundial, y un espacio adecuado para la enseñanza, pintado con colores que identifican cada uno de los procesos de la economía circular a la que lleva la separación.

Aunque la idea es llevar la formación a escuelas y liceos, debido a la declaratoria de la emergencia nacional por la pandemia del COVID-19 en marzo de 2020 tuvieron que cambiar su programación e iniciaron con un módulo básico de información a través de las redes sociales Instagram y twitter @escueladereciclaje, donde establecen los términos y aspectos básicos. Cuentan con un módulo intermedio sobre la gestión integral en cada una de las fases y sus elementos técnicos, y un módulo avanzado para establecer producción y consumo responsables, alineados al objetivo de desarrollo sostenible número 12, y aspectos de economía circular.

Desarrollaron a mediados de 2020 un plan piloto por grupos de WhatsApp, con 423 participantes provenientes de San Cristóbal, Mérida, Panamá, España, Costa Rica y Colombia. Este 2021 mantienen los módulos introductorio, intermedio, avanzado y una oferta (paga) para asesoría y capacitación ante empresas, organismos e instituciones.

Ronny Chacón detalla que están en la fase de creación de un proyecto de ordenanza de ambiente, que presentarán al Concejo Municipal y a la Alcaldía de San Cristóbal, pues al estudiar la ordenanza actual determinaron que requiere de la introducción de aspectos de producción, consumo responsable y economía circular, a pesar de considerarla una de las más completas a nivel nacional.

Plan en conjunto

Para el alcalde de San Cristóbal, Gustavo Delgado, la separación y recolección de desechos sólidos es la solución a los problemas que enfrenta con el aseo urbano, pero considera que se requiere de un plan de acción en conjunto que les permita avanzar.

A esto le suma que el servicio de recolección es deficiente en los municipios del área metropolitana como Cárdenas, Torbes y los Capachos, y los ciudadanos que allí viven trasladan las bolsas de basura en sus carros hacia San Cristóbal.

Otro de los problemas que ha identificado es que el ciudadano saca la basura a diario, así haya pasado el camión recolector. “Eso representa un gasto millonario. Todos los meses el servicio se va incrementando por la inflación; eso ha hecho que pensemos urgentemente en poder tener un plan B, que es el del reciclaje, para tener menos camiones y menos basura. El aseo solamente lo paga el 19% de la población”, destaca.

La Alcaldía realiza un proyecto para dar en concesión el servicio del aseo urbano y su cobranza. El costo actual de 12 meses de aseo urbano en residencias es de 490 mil bolívares al año.

Las mafias

Adaptar a San Cristóbal a la separación y reciclaje tiene otras aristas. Para Jean Carlo Santos, propietario de la empresa de recolección Virgen de La Paz, el problema también está en las mafias que operan dentro del vertedero de San Josecito, pues la mayoría de la población de esa localidad vive de la venta de material reutilizable.

“El reciclaje es la solución, pero el problema está en culturizar a la gente. La gente que trabaja y vive dentro del vertedero es como una mafia; ellos viven de eso. El camión aquí recoge de todo. El plástico lo colocan aparte para venderlo antes de llegar al vertedero, pero tienen que dejarles una parte a ellos, porque si les llevan solo los desechos orgánicos hasta queman el camión”.

Considera que debería existir una empresa que se encargue del reciclaje dentro del mismo vertedero, además de colocar contenedores en toda la ciudad. Está seguro de que en este proceso no solo debe involucrarse al alcalde, sino también a la Gobernación del Táchira, pues el vertedero es de su competencia.


El reciclaje es la solución, pero el problema está en culturizar a la gente. La gente que trabaja y vive dentro del vertedero son como una mafia, ellos viven de eso

Jean Carlo Santos, propietario de camiones recolectores

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