Expertas en nutrición, psicología y sociología buscan visibilizar cómo los pacientes con trastornos de comportamiento alimentario en Venezuela han asimilado el aislamiento social durante la pandemia por coronavirus

El 16 de marzo de 2020 comenzó en Venezuela la cuarentena obligatoria –decretada por el gobernante Nicolás Maduro– para evitar la propagación del COVID-19. A partir de esa medida, el aislamiento social se ha convertido en un tema frecuente en las redes sociales, donde más allá del miedo a la infección se observan síntomas de ansiedad, estrés y temor, características que pueden convertirse en detonantes en pacientes diagnosticados con trastornos de comportamiento alimentario (TCA) o punto de partida para quienes son propensos a padecerlos.

De acuerdo con la información que suministró a El Pitazo Merling Maldonado, fundadora de la Unidad de Nutrición Integral y Trastornos de la Conducta Alimentaria (Unitca) del Centro Médico y de la clínica Santiago de León, los trastornos alimentarios son enfermedades psiquiátricas complejas y graves, que se caracterizan por una alteración en el comportamiento alimentario que genera afectaciones en la salud física y psicológica de quienes las padecen.

¿CÓMO SE CLASIFICAN LOS TRASTORNOS ALIMENTARIOS?

Existen tres patologías comunes en los pacientes con TCA; así lo plantea el manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales:

La anorexia nerviosa se caracteriza por un rechazo minucioso de los alimentos acompañado de vómitos inducidos.

Atracones: tendencia a ingerir una gran cantidad de alimentos variados en un periodo de tiempo muy corto.

En la bulimia nerviosa se observan periodos de comer compulsivamente, seguidos de culpabilidad, malestar y provocación del vómito.

Alertas ante cualquier señal

Desde el inicio del encierro preventivo por COVID-19, los pacientes diagnosticados con alguna de estas enfermedades han estado en alerta y en constante seguimiento con los grupos de apoyo, psicólogos, psiquiatras y nutricionistas que manejan sus casos. Manifiestan sentir temor por ganar peso, por la falta actividad que conlleva mantenerse aislados de la sociedad y la cercanía que puedan tener con la cocina, espacio que les genera ansiedad, sostuvieron las fundadoras de Unitca y la fundación Ayúdate (Fayudate).

Andreina Ramírez, directora y fundadora de Fayudate, organización que se dedica a la orientación, formación y apoyo de comunidades con TCA, sigue apostando a la disminución de casos de anorexia y bulimia en el país.

Ramírez, quien también es socióloga, fue diagnosticada con una de las enfermedades mencionadas y su experiencia le hizo entender que esta condición es un círculo vicioso: “Quienes presenten síntomas querrán restringir la ingesta de comidas para iniciar un régimen alimenticio y así reducir o aumentar algunos centímetros. Las acciones expresarán situaciones o molestias que no se permiten verbalizar, ya sean insultos por su aspecto o condición física. Dentro de lo mencionado, la aprobación de terceros es el génesis de esta condición”.

Por tal motivo la fundación decidió aumentar el acompañamiento de los individuos que lidian con algunas de estas alteraciones nutricionales y psicológicas, a través de WhatsApp y llamadas.

Acompañando a los que lidian con el problema

El Pitazo tuvo acceso a cuatro de los tantos casos que ha recibido el organismo durante el mes de marzo y abril.

Varias mujeres que estaban bajo tratamiento especial, y otras en estado de iniciación —es decir, que apenas comenzaban a tener conciencia de la enfermedad—, han solicitado apoyo durante la cuarentena. Ellas deben asistir a terapia y no han podido. La falta de recursos para costear el pago de especialistas y de expertos en el área que acepten continuar los tratamientos en línea han sido una limitante, sostuvo la socióloga Ramírez.


PACIENTES COMPARAN AISLAMIENTO POR COVID-19 CON LA EXPERIENCIA DE ESTAR RECLUIDOS EN UN CENTRO DE SALUD


Aunque suene extraño, los adolescentes hombres también buscan ayuda en este ámbito. Fayudate registró a dos muchachos que estaban mejorando sus relaciones sociales y al presentarse la cuarentena y las fallas en la conexión de telecomunicaciones en el país, se afligieron por no estar en contacto con sus iguales más allá de plataformas de mensajería como WhatsApp o redes sociales, ya que acostumbran a vincularse entre sí con los videojuegos.

Hubo pacientes a quienes la sensación de estar apartados les generó temores, provocando que las mejoras que habían logrado se vieran alteradas por no haber finalizado el tratamiento. No obstante, los que estuvieron hospitalizados comparan sus vivencias como si siguieran internados con la situación actual por el COVID-19, ya que los recuerdos de ese momento salen a la luz de nuevo y los asocian con la pérdida de libertad.

La diferencia entre quienes llevan terapia y quienes no la llevan

En contraste con lo dicho por la fundación, la psicóloga Fabiola Dallal, quien se especializa en trastornos alimentarios y ha estado vinculada con el trabajo de esta organización sin fines de lucro, argumentó que “existe una gran diferencia en las personas con estos síntomas que llevaban un trabajo psicoterapéutico antes de que se iniciara el encierro. Han logrado en algunos casos tolerar la ansiedad en casa, al contrario de aquellos individuos que no habían acudido con anterioridad a alguna consulta para ser tratados o por ciertas razones no habían podido realizar un proceso psicoterapéutico”.

Lo importante es que los pacientes tengan en cuenta que muchos especialistas están ofreciendo consultas online, método que ya tiene tiempo aplicándose, pero no es el favorito de los afectados, aseguró Dallal.

Los mejores aliados… yoga y meditación

Tanto la socióloga Andreína Ramírez como la experta en nutrición Merling Maldonado, consideran que la meditación y el yoga son excelentes disciplinas para mantener controlada la ansiedad y al mismo tiempo cumplir con actividad física.

¡Anímate a oír las recomendaciones y vivencias que la entrenadora rusa Elena Malova contó a El Pitazo! Es reconocida en Hispanoamérica por sus rutinas de meditación, yoga, respiración, pilates, flexibilidad y resistencia.

La ansiedad por encierro es un detonante para recaer

Los pacientes necesitan tener una estructura y el confinamiento los obliga a perder algunos hábitos que para ellos son vitales. Las mayores recaídas han sido por pérdida de las actividades, pero no asistir al colegio, universidad y el ausentismo laboral también han incidido. “Es cierto que el ocio no les hace bien, pero el exceso de ocupaciones tampoco es bueno. Requieren descanso”, subrayó la experta en nutrición Merling Maldonado.

Adicionalmente, la fundadora de la Fundación Ayúdate explicó que “el cambio de rutina y factores estresantes pueden afectar a las personas que están en proceso de recuperación, convirtiéndose en un factor detonante que aumenta el riesgo de recaer”.

¿Tienen algún patrón en común las recaídas? Las tres especialistas coinciden en que no se puede establecer un patrón conductual que determine cómo enfrentan la cuarenta las personas previamente diagnosticadas con anorexia, bulimia o atracones, ya que cada proceso es individual y único de acuerdo con sus vivencias previas. Puede variar por factores como entorno social-familiar, estatus económico, alimentación sana o no, etc.


LA FAMILIA JUEGA UN PAPEL CRUCIAL EN EL RESTABLECIMIENTO DEL PACIENTE Y EN MANTENERLO COMPENSADO


El temor a la inactividad

Aun así, la única característica o síntoma que sí se pudo evidenciar es el temor a ganar peso por la falta de actividad. “Ellas sienten que durante la escolaridad o en periodos de trabajo consumen más calorías, ya sea caminando o realizando actividades físicas. Al verse confinadas, sin poder cumplir con las mismas rutinas, se les ofrecen algunos ejercicios para hacer desde casa para complementar la cantidad de calorías que queman en un día con poco dinamismo”, explicó la doctora Maldonado.

Pero… ¿se pueden controlar? “No se puede tener un control de la reincidencia; depende de cada paciente. Si se manifiesta este síntoma, debe acudir a los especialistas necesarios, como nutricionista, psicólogo o psiquiatra para trabajar los temas que surjan durante el aislamiento”, puntualizó Fabiola Dallal, licenciada en psicología.

Agrega que la alimentación es un tema latente en estos trastornos, porque suele suceder que coman en exceso o se limiten a dejar de comer. Existe cierta vigilancia por sus seres queridos y pueden sentirse expuestos a ser juzgados por su entorno.

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El apoyo fundamental de la familia

Según la Sociedad Civil Unidad de Nutrición Integral y Trastornos de la Conducta Alimentaria, la familia juega un papel crucial en el restablecimiento del paciente y en mantenerlo compensado. Lograr que este sepa que padece un trastorno no es algo que suceda de la noche a la mañana; los padres deben entender y procesar que un miembro de su familia está pasando por una situación complicada, y eso es difícil trabajarlo.

Ante el aislamiento obligatorio, es vital que los miembros de la familia, en especial los progenitores, eviten hacer comentarios relacionados con la imagen corporal o el aspecto físico, porque cualquier palabra malinterpretada puede desestabilizar al paciente o despertar algún trastorno relacionado con la alimentación en un individuo sano.

¿A DÓNDE PUEDO ACUDIR EN VENEZUELA?

Es necesario alzar la voz de las personas que callan y brindar alternativas que los motiven a buscar ayuda. ¡Anota las siguientes opciones!

Fundación Ayúdate
Teléfono (0414)-302.37.22 y @fayudate en todas las redes sociales.

Unidad De Nutrición Integral y Trastornos De La Conducta Alimentaria (Unitca) del Centro Médico de Caracas y de la Clínica Santiago de León
(0212) 555 – 9288 / (0212) 555 – 9235 / (0212) 308 – 1900

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