Zulia, Táchira, Mérida, Miranda, Apure, Barinas, Guárico y Portuguesa son las entidades que registran más interrupciones del servicio eléctrico de forma improvisada y con mayor duración. Quienes viven en las zonas rurales han tenido que cambiar hasta su forma de trabajar en el campo

#APAGÓN2019 UN AÑO OSCURO

Hasta el 7 de marzo de 2019 Caracas fue intocable. Mientras en otros estados del país como Táchira, Zulia, Nueva Esparta o Mérida había racionamiento de electricidad antes del apagón general que ocurrió aquel día de marzo, en la capital de Venezuela muy pocas veces se registraban apagones o fallas eléctricas.

Entre tres y cinco días tardó en restablecerse el servicio en casi todas las comunidades de Distrito Capital. Sin embargo, no ha sido eficiente desde hace un año. De acuerdo con el Comité de Víctimas por Apagones, solo en 2019 se registraron casi 1.000 fallas eléctricas en Caracas, algunas asociadas con explosiones de tanquillas que implicaron la interrupción del servicio por hasta 72 horas, como ocurrió en la urbanización Terrazas del Club Hípico, en el municipio Baruta.

Este 5 de marzo, dos días antes de cumplirse un año del apagón general, al menos siete estados se quedaron sin el servicio eléctrico. En el caso de Caracas estuvieron hasta siete horas sin electricidad desde las 9:00 am. La falla se debió a una avería en un cable de transmisión, de acuerdo con lo publicado por la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec) en su cuenta de Twitter. Bello Monte, La Florida, Sabana Grande y Plaza Venezuela fueron algunos de los sectores afectados. Así como las estaciones de metro Sabana Grande y Plaza Venezuela, las cuales cerraron pasadas las 9:00 am y reanudaron la operatividad aproximadamente a las 5:30 pm.

Táchira, Barinas, parte de Falcón y Portuguesa también se apagaron este jueves. La última entidad estuvo entre 15 y 24 horas sin el servicio. El ingeniero especializado en riesgos eléctricos, José Aguilar, argumenta que las fallas en el territorio nacional se deben a que hay una “serie de desgastes” en el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) que no han sido atendidos luego del apagón general, sumado a la falta de mantenimiento.

Hace un año, Venezuela contaba con un sistema de generación y de transmisión más fuerte. Ahora, al menos ocho estados registran cortes eléctricos improvisados que pueden durar 12 horas, un día o hasta tres. Es el caso de los estados Táchira, Mérida, Zulia, Miranda, Apure, Barinas, Guárico y Portuguesa.

Racionamientos programados incumplidos

3.056. Esa es la cantidad de fallas eléctricas que tuvo el estado Táchira durante 2019. Así como Mérida y Trujillo, esta entidad tiene racionamiento desde 2016, aunque se ha cumplido muy pocas veces.

Desde ese 7 de marzo y hasta el 31 de diciembre del año pasado se registraron en Táchira al menos 31 apagones, los cuales no formaron parte de los racionamientos de dos a seis horas diarias que se cuentan desde el primer apagón general. Algunos se prolongaron dos o tres días.

En San Cristóbal, por ejemplo, los apagones duran de dos a seis horas, mientras que en localidades de la zona norte, de la frontera con Colombia y de la zona sur, los cortes pueden durar hasta 18 horas continuas. Sobre esta situación, Corpoelec no informa las causas de las fallas.

Hasta la décima semana de este año se reportaron 108 cortes eléctricos, los cuales tampoco guardan relación con los dos planes de racionamiento que han sido publicados durante este periodo. En teoría, los tachirenses estarían sin electricidad de 3:00 am a 6:00 am; luego de 9:00 am a 3:00 pm; y por último de 9:00 pm a 12:00 am. Nada de eso se cumple.

En Mérida, donde duran entre 12 y 14 horas continuas sin electricidad, el número de fallas registradas el año pasado también es alto: 2.500. La entidad se alimenta parcialmente de la planta termoeléctrica Don Luis Zambrano, que genera en promedio entre 125 y 127 megavatios en una de sus turbinas, la cual estuvo paralizada durante varios años por falta de repuesto. Esa turbina debería generar 170 megavatios. También reciben energía de la planta Táchira que ahora está generando 54 megavatios, según reportes de Corpoelec. Jehyson Guzmán, designado protector de Mérida, declaró el 20 de febrero que estaba previsto incrementar el suministro de gasoil a esta última planta, que debería generar 250 megavatios.

Además de contar con muy poca generación termoeléctrica, la prolongación de los apagones en Mérida también está relacionada con la paralización de la Central Hidroeléctrica Fabricio Ojeda, que se alimenta del embalse La Vueltosa, la cual no cuenta con el nivel mínimo para que funcionen las turbinas. Por esto, la región andina en general ya no percibe los 170 megavatios que generaba la hidroeléctrica.

Inestabilidad en el Zulia

Luego del apagón general, el Zulia tuvo racionamiento de 12 horas diarias durante seis meses. La inestabilidad del servicio se mantiene, aunque los racionamientos disminuyeron en la mayoría de los municipios del estado, donde reportan cortes de entre 1 a 6 horas. Las zonas más afectadas siguen siendo el municipio Guajira y la Sierra de Perijá en Machiques de Perijá, donde las restricciones del servicio aún alcanzan las 12 horas diarias.

La mejoría del servicio en los municipios más poblados, como Maracaibo, San Francisco, Cabimas, Lagunillas y Santa Rita se debe a la recuperación de unidades en Termozulia, la principal planta termoeléctrica del estado, cuya generación aumentó unos 230 megavatios en los últimos dos meses, según informaciones aportadas por el gobernador Omar Prieto.

Pese a la recuperación de dos unidades en Termozulia, aún se mantiene el déficit para cubrir la demanda de la región que está por el orden de los 2.000 megavatios, según dijo Prieto en septiembre. Al estado le llegan por el sistema interconectado nacional unos 1.500 MW provenientes de Guri y Termozulia produce apenas 315 MW, según reportes de Corpoelec a los que tuvo acceso El Pitazo.

En Los Llanos y Miranda

Las zonas rurales de Los Llanos son las más afectadas. Sus circuitos son los primeros en ser desconectados para mantener iluminadas a ciudades como San Fernando de Apure.

Los municipios Antonio José de Sucre, Pedraza y Andrés Eloy Blanco, que integran el eje andino de Barinas, y los municipios Alberto Arvelo, Cruz Paredes, Rojas, Sosa y Arismendi, que constituyen el eje rural de la entidad, padecen apagones de 72 horas o más. Marco Vargas, trabajador jubilado de Corpoelec, dice que ello se debe a que la mayor carga de energía que llega a la entidad por intermedio del SEN es distribuida en el municipio capital.

Barinas, según el presidente del Colegio de Ingenieros de la entidad, Carlos Avendaño, está en la “cola del sistema eléctrico”, por lo que de los 260 megavatios que requiere para cubrir la demanda apenas le llegan 100 megavatios, que es la cantidad de carga que recibe después de abastecer a otros estados.

En la región hay tres plantas hidroeléctricas e igual número de termoeléctricas. Entre todas apenas generan 100 MW que alcanzan para cubrir 30% de la demanda, explicó el especialista.

Otro estado llanero que también registra cortes por más de 12 horas es Portuguesa. En Guanare, su capital, sufren cortes eléctricos no programados constantes de 12 y 15 horas, pero los municipios que registran apagones de hasta dos días están ubicados en la zona sur y rural del estado. Se trata de Guanarito, Papelón, Sucre y San Genaro de Boconoito.

La demanda en Portuguesa está alrededor de los 420 megavatios. Según un reporte de Corpoelec del mes de marzo, la única planta de generación hidroeléctrica que está en el estado aporta apenas 35 megavatios. El resto de la demanda debe ser aportada por el SEN, pero ante la escasez de energía eléctrica en la región sur occidental del país –que comprende Barinas, Táchira, Mérida, el Sur de Maracaibo y el Alto Apure– Corpoelec opta por racionar entre 60 y 170 megavatios, refirió el presidente regional de la Asociación Venezolana de Ingenieros Eléctricos, Mecánicos y afines (Aviem), Jorge Luis Rojas.


DE LAS 12 PLANTAS HIDROELÉCTRICAS DEL SUROCCIDENTE, SOLO TRES ESTÁN OPERATIVAS


Rojas indica que para aliviar la carga eléctrica en Portuguesa debería reactivarse las plantas hidroeléctricas José Antonio Páez y las termoeléctricas Guanipa, Santa Inés, y aumentar la generación en Termo Barrancas, que actualmente dispone de 100 megavatios.

En el Alto Apure, que también depende de la Hidroeléctrica Fabricio Ojeda, se reportan entre dos y tres interrupciones del servicio eléctrico que duran al menos cuatro horas. Es decir, diariamente padecen 12 horas sin electricidad. Por otro lado, el Bajo Apure registra apagones de tres a cinco horas por día.

En el caso de Guárico, los municipios más afectados son Altagracia de Orituco, Santa María de Ipire, Zaraza, Camaguán y Guayabal, donde se desarrollan las actividades agropecuarias. Sin saber si se trata de una falla o de un plan de racionamiento pueden durar 48 horas sin energía eléctrica.

De acuerdo con un reporte reciente de Corpoelec, la generación del suroccidente, que debería abastecer a Táchira, Mérida, Trujillo, Barinas, Alto Apure y el Sur del Lago de Maracaibo, es muy poca. De las 12 plantas hidroeléctricas de esa zona, solo tres están operativas, pero no al 100% de su capacidad. Apenas llegan a 145 megavatios. Y de las cinco plantas termoeléctricas, funcionan tres y generan 189 megavatios.

El estado Miranda ya no está incluido en el plan de racionamiento que rigió durante varios meses del 2019, pero en Barlovento se reportan apagones que duran entre 1 y 12 horas. El evento más reciente ocurrió a mediados de febrero de 2020, cuando los municipios Páez (Río Chico), Andrés Bello (San José) y Pedro Gual (Cúpira) quedaron sin luz durante 27 horas continuas. En cambio, en Charallave, se han contabilizado hasta 15 bajones de luz en 48 horas.


Tenemos la vida secuestrada por factores que no controlamos. La vida de las familias venezolanas cambió significativamente, en primer lugar, por vivir la incertidumbre en relación al suministro de luz eléctrica

Nelson Fréitez, sociólogo

¿Qué significa para los venezolanos los cortes no programados?

El sociólogo Nelson Fréitez alertó que la Red de Derechos Humanos del estado Lara califica el racionamiento eléctrico como una tortura psicológica masiva porque las personas no pueden planificar su día a día debido a la ausencia de un cronograma.

“Tenemos la vida secuestrada por factores que no controlamos. La vida de las familias venezolanas cambió significativamente, en primer lugar, por vivir la incertidumbre en relación al suministro de luz eléctrica, un servicio fundamental porque de él depende el suministro de agua, la productividad, la movilidad urbana”, señala.

La angustia por perder un electrodoméstico luego de un apagón o falla de voltaje, la incertidumbre por la intermitencia del servicio de internet o la escasez de agua, crece en el país. De acuerdo con el Comité de Víctimas por Apagones, las pérdidas en las zonas residenciales se ubican en 40 millones de dólares.

Hay venezolanos que han tenido que cambiar hasta su manera de trabajar, como los que residen en Apure. Chara Melgarejo, representante de la Federación Nacional de Ganaderos, Fedenaga, indicó que los campesinos han cambiado los horarios para el ordeño de los rebaños bovinos.

“Del ordeño madrugador hemos pasado al ordeño vespertino por método manual, y nos hemos visto forzados a usar lámparas y equipos artesanales para la carga de pastos y el abastecimiento de agua en potreros y corrales. En Apure se sala la carne y se asolea el queso para solventar la falta de refrigeración. Volvimos a utilizar técnicas rudimentarias del siglo pasado”, detalló Melgarejo.

Sin luz entre una y seis horas

Hasta seis horas pueden durar sin electricidad los habitantes de Trujillo, Lara, Anzoátegui y Monagas.

Dos meses después del apagón nacional, en Guri fue activado un autotransformador para abastecer de electricidad a los estados Anzoátegui, Monagas, Nueva Esparta y Sucre, algo que se ha mantenido hasta la fecha. Se trata de un equipo que para el 10 de mayo de 2019 estaba operativo al 80% de su capacidad y que garantizaba el suministro en la región.

Para garantizar la vida útil de ese equipo, la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec) estableció, sin fijar un cronograma, que se suspendería el servicio cuantas veces fuese necesario en el caso de que se detectara un sobrecalentamiento en el sistema y es por ello que en algunas zonas la gente puede pasar entre una y seis horas sin luz cuando esto ocurre.

Amable Vielma, presidente de la Asociación Venezolana de Ingenieros y Electricistas, seccional Trujillo, informó a El Pitazo que se abastecen de la generación eléctrica que proviene de El Guri, a través de una línea que llega a la subestación Buena Vista, municipio Monte Carmelo de Trujillo. También de la planta Termo Barrancas.

Vielma indicó que la demanda total de Trujillo es de 230 megavatios, “pero como dependemos del sistema suroccidental (Táchira, Mérida, Trujillo, Barinas, Sur del Lago y Apure), al cual le llegan entre 500 y 800 megavatios, se debe racionar. De los 230 megavatios que se necesitan, apenas nos llegan de 130 a 115”.

En Lara solo cuentan con la Planta II, ubicada en la zona industrial de Barquisimeto. Según una encuesta realizada por la organización de la sociedad civil Activos por la Luz, 84,9% de los usuarios consultados sufren cortes eléctricos diariamente y 56% aseguró que la duración de los cortes es de cuatro a seis horas.


EN GUAYANA EL SERVICIO ELÉTRICO PUEDE FALLAR DURANTE UNA HORA. NO OBSTANTE, AQUEL COLAPSO DE LA HIDROELÉCTRICA DEL GURI TERMINÓ DE DESTRUIR LA EMPRESA CVG VENALUM


Aragua puede durar hasta cuatro horas sin luz, pero sus cortes no son constantes. La planta José Félix Rivas, mejor conocida como La Cabrera, mantiene una generación de 140 megavatios, según reportes de Corpoelec a los que accedió El Pitazo. La termoeléctrica opera a 35,2% de su capacidad instalada. Su operatividad alivia la carga eléctrica de este estado central.

Mientras que Cojedes reporta entre una y tres horas de apagón. En el caso de Vargas, hay fallas puntuales por explosión de transformadores y postes y ruptura de cableado eléctrico, que han ocasionado apagones de hasta 72 horas. Según fuentes de Corpoelec Vargas, la programación de los racionamientos es ordenada por la gerencia de la empresa en la Región Capital para garantizar el suministro de energía a la ciudad de Caracas y solventar las fallas que allí se presentan.

En Guayana el servicio eléctrico puede fallar durante una hora. No obstante, aquel colapso de la hidroeléctrica del Guri terminó de destruir la empresa CVG Venalum.

El apagón que afectó a todo el país provocó que las pocas celdas de producción que le quedaban a esa compañía se solidificaran y quedaran inoperativas. La estatal del sector aluminio tiene una capacidad para operar 905 celdas, pero antes del apagón apenas contaba con poco más de 100, las cuales se paralizaron.

En estados como Monagas y Portuguesa se comenzará a aplicar un plan de racionamiento programado a partir de este fin de semana, en el que se cumple el primer año del apagón que dejó a oscuras a todo el país. Según lo informado por Corpoelec, en el caso de Monagas se aplicará en Maturín desde las 7:30 am hasta las 11:30 am; mientras que en Portuguesa se cortará el servicio durante seis horas y luego se restablecerá por tres. En las zonas rurales, que son las más afectadas, el racionamiento programado podría durar 12 horas.

Corrupción en Corpoelec

Una fuente de Corpoelec Lara dijo a El Pitazo que el racionamiento eléctrico se convirtió en un negocio rentable para la gerencia general de la empresa, debido a que, a cambio de dólares, se alteran los circuitos para conectar fábricas, centros comerciales, licorerías, restaurantes y construcciones con la línea de emergencia del hospital central de Barquisimeto o circuitos que son desconectados solo en las noches.

“Han sobrecargado la línea del hospital para garantizar servicio en zonas dispuestas a pagar entre dos mil y cinco mil dólares por las maniobras. Corpoelec Lara incumple con el protocolo de emergencia para darle electricidad a los centros de salud y organismos de seguridad y se la garantiza al mejor postor”, explicó el técnico.

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