El pasado 14 de julio, una joven nacida en Caracas y formada en el estado Guárico, ganó el concurso Canta en Francés, por la brillante interpretación de la Vie en Rose, a ritmo del arpa tocada por ella misma. Se trata de María Victoria González, ejemplo de superación ante la crisis venezolana

Sus manos acarician el arpa, ella sonríe y canta para alegría de la audiencia. Con tan solo 18 años, María Victoria González, nacida en Caracas el 16 de noviembre de 2001 y formada en el corazón de Venezuela, San Juan de los Morros, estado Guárico, es una talentosa músico que con resiliencia canta y lucha por sus sueños en Venezuela.

María Victoria, integrante del programa de Orquesta Alma Llanera, acumula valiosa experiencia y diversos premios a lo largo de una década, pero detrás de cada uno de sus triunfos hay una historia de coraje que supera días de carencias y sufrimientos, para alcanzar sus anhelos tanto en la música como en la vida.

González comenzó los estudios superiores a los 16 años, en una convulsionada Caracas, donde cursa Canto Popular en la Universidad de las Artes (Unearte) y Canto Lírico, en el Conservatorio Simón Bolívar, reto complicado que, antes de desanimarla, la motivan a seguir adelante.


El sacrificio de viajar frecuentemente para poder estudiar, sin tener los recursos económicos para cubrir los gastos del pasaje y comida, y la larga búsqueda de residencias, incluida una estafa, ha sido agotador y duro para mí

María Victoria González, arpista y cantante ganadora del concurso Canta en Francés

«El sacrificio de viajar frecuentemente para poder estudiar, sin tener los recursos económicos para cubrir los gastos del pasaje y comida, y la larga búsqueda de residencias, incluida una estafa, ha sido agotador y duro para mí», expresa González, quien superó los escollos de viajar en transporte público durante un año y cuatro meses entre San Juan de los Morros y Caracas, pero señala con evidente emoción que ya cuenta con residencia y recientemente aprobó el cuarto semestre.

Con un rostro angelical acompasado por la música, que transmite libertad sobre los escenarios, la joven González no escapa de la angustia en la que viven millones de venezolanos día a día. María Victoria, formada en el Sistema de Orquestas, es un ejemplo de perseverancia para la juventud venezolana.

Aunque se fortalece en la adversidad, la joven arpista comparte el sufrimiento de los más vulnerables en medio de una compleja crisis humanitaria. «Ver la pobreza diariamente, niños pasando hambre en las calles, los rostros de la gente cansada, todo el deterioro. Así como ha estado de vacía la nevera de mi casa , así siento yo el vacío en mi corazón cuando veo todas esas cosas», lamenta González.

Pero no hay límites que detengan el andar de quien es capaz de colorear con su canto y su música los días grises de la realidad venezolana. Ese mismo espíritu ganador de María Victoria la llevan a inspirarse en grandes maestros de la música dentro y fuera del país, para apuntar a lo más alto.

Ganadora de Canta en Francés 2020

En ese camino de ensayo y error, la joven músico abraza los momentos de felicidad y de triunfos, como le ocurrió recientemente, el 14 de julio, cuando obtuvo el primer lugar en la sexta edición online del concurso Canta en Francés 2020, luego de cautivar al jurado con la interpretación de la Vie en Rose a ritmo del arpa, tocada por ella misma.

El embajador francés en Venezuela, Romain Nadal, felicitó a la joven González al ganar por unanimidad el evento, que le hace merecedora de un viaje a Francia. «Cantar y tocar arpa a la vez es complicado (sonríe). Es un honor haber cantado esa hermosa canción y recibir tanta alegría», cuenta María Victoria.

Fue con el apoyo de su madre, Elba Teresa Acevedo, que González logró conquistar el concurso y a miles de seguidores. «Mi mamá me prestó su celular y ella misma grabó el vídeo», comenta María Victoria, quien con frecuencia utiliza el equipo móvil de su madre, ya que no tiene su propio teléfono celular. A la vez, confiesa que a pesar de las limitaciones con la resolución de la cámara, dio su mayor esfuerzo y sonríe emocionada por el triunfo.

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Sus inicios en la música

Los logros de María Victoria no son una simple casualidad; la arpista rememora sus inicios con la complicidad de su madre: «Ella me cantaba, y recuerdo que cuando tenía cuatro años, con un piano de juguete, que me habían comprado, hice mi primera canción».

El Sistema de Orquestas influye desde los siete años, en la educación musical de González. Con 13 años aprendió a tocar el arpa y para entonces, con el apoyo de Francia Correa, una de sus primeras profesoras, ya tocaba el cuatro y cantaba música venezolana.

Un año después, González ingresó al programa de Orquesta Alma Llanera de Guárico, dirigido por el maestro Luis Herrera, y desde entonces viste el tricolor patrio en conciertos nacionales e internacionales, donde luce sus habilidades con el arpa y contagia de alegría con su impecable voz.

Embajadora de la juventud

En el 2017, María Victoria aplicó a un programa de la embajada para un evento y fue seleccionada entre más de 300 personas, como la embajadora de Venezuela en los EEUU: «Fue un regalo de Dios; hay que perseverar y luchar por nuestros sueños». Por si fuera poco, en mayo de 2018, González tuvo el honor, junto a sus compañeros del programa Alma Llanera, de representar a Venezuela ante la ONU, en la sede de Viena, Austria.

Sueños de una Venezuela libre

Lejos de querer escapar de la realidad, María Victoria es perseverante y aplaude el esfuerzo de sus maestros y compañeros, que cada día acuden a las aulas de clases, a pesar de las dificultades diarias.

La caraqueña, adoptada por las pampas del Guárico, sueña con una Venezuela libre y próspera, llena de niños talentosos que crezcan tocando cuatro, bandola, arpa, mandolina, maracas, guitarra y bajo, guiados por el Sistema, obra del recordado maestro José Antonio Abreu.

Y es que desde la visión de aquella muchacha que aún tiene mucho por regalarle y cantarle al país, no hay límites ni excusas para dejar de aportar por una mejor Venezuela. Con orgullo, explica brevemente que tiene un proyecto social desde octubre de 2019, en el cual imparte clases de canto y música venezolana a un grupo de niñas y adolescentes entre cinco y quince años, en la comunidad Rómulo Gallegos, de San Juan de los Morros.

«En donde haya música y amigos, soy feliz», sintetiza María Victoria, quien además de compartir el carisma a través de la música, también muestra su bondad y solidaridad al servicio de causas nobles por los más necesitados.

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