Hacer lo posible para sentarse a la mesa, a compartir en familia una hallaca, la ensalada de gallina, el pernil y el pan de jamón en Navidad es el deseo de los venezolanos en cada rincón del país. La mayoría coincide en que pese a la difícil situación económica, hay que buscar la manera de costear la cena navideña para no dejar a un lado tan importante tradición

Por: Mairen Dona, Rosanna Battistelli, Nataly Ángulo y Alexis Alvarado

Celebrar la Navidad y el Año Nuevo en Venezuela es una tradición, aunque marcada actualmente por los bolsillos vacíos, la ausencia de algunos alimentos que hace 10 años eran parte de la mesa navideña y, en muchos casos, la esperanza de que llegue algo de dinero para resolver la cena y no abandonar la costumbre.

Esmerarse por tener la tradicional hallaca, ensalada de gallina, pernil y pan de jamón para celebrar y compartir con familiares es el deseo de todos los venezolanos en cada rincón del país. La mayoría siempre se las ingenia para completar el plato, pese a la difícil situación económica.

Aunque los cambios económicos ya no sorprenden, el alza del dólar paralelo y del oficial en diciembre hizo que muchos venezolanos entraran en pánico. Finalmente, un buen número logró adquirir lo que necesitaba, aunque en menores cantidades que otros años.

Familias se dividen los gastos

Las familias numerosas que acostumbran reunirse para preparar las hallacas, bien sea en la casa de una abuela, tía u otra integrante, por lo general se planifican con más tiempo y dividen las compras, a fin de que el gasto no las afecte en gran medida. Lo mismo ocurre con los otros alimentos del plato navideño; el pernil lo compran entre varios, la ensalada la prepara otra persona, igual el pan de jamón y, en algunos casos, los dulces y bebidas que acompañan la celebración.

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Ese es el caso de la familia Martínez Rodríguez, quienes con entusiasmo compraban en el mercado de Catia, en Caracas, lo que les faltaba para el 24 de diciembre. Las hallacas ya las habían hecho y para ellos, que son aproximadamente 16 personas, gastaron alrededor de 150 dólares buscando en los sitios más económicos de la capital. Solo les quedaba comprar el pernil deshuesado, cuyo precio por kilo, en promedio, se ubicaba en 8 dólares en el mercado municipal de Quinta Crespo. En los ingredientes para la ensalada gastaron entre 12 y 15 dólares.

El pan de jamón lo comprarán el mismo día de la cena, pero ya tienen un presupuesto de 15 dólares por cada uno, de acuerdo con el precio de la panadería donde normalmente lo compran en El Paraíso, pero hay otros establecimientos donde se puede conseguir en 10 y 20 dólares, según constató el equipo de El Pitazo

Hay otros hogares que no son tan numerosos y están conformados por dos o cinco integrantes, como ocurre con Alberto Solórzano, quien vive solo con su esposa porque sus dos hijos decidieron emigrar hace cuatro años. En Venezuela no tienen parientes tan cercanos con quienes pasar la Navidad. Ellos resolvieron su cena con las remesas que sus dos hijos enviaron. Prefieren comprar las hallacas listas, las cuales se consiguen entre 2 y 3 dólares por unidad. Este año encargaron 20 para comer a gusto y que les rinda.

La noche del 24 de diciembre van a completar el plato navideño con pollo al horno, el cual ronda los 4 dólares por kilo. También tendrán pan de jamón, ensalada, algunas bebidas y frutos secos, aunque no muchos, porque las apreciadas nueces y almendras están costosas, según comentó el señor Solórzano, un poco nostálgico porque extraña cómo se celebraban las navidades anteriormente, con todos los alimentos que los familiares quisieran y sin administrar tanto el dinero.


Hay que esmerarse y hacer lo posible por tener la tradicional hallaca, ensalada de gallina, pernil y pan de jamón

Caraqueños en centro de Caracas

El pollo sustituto del pernil

Si nos trasladamos un poco más allá de la capital venezolana, llegamos al centro del país, y la situación es similar a la de los caraqueños.

Desde hace al menos cuatro años la tradición de reunirse toda la familia para hacer las hallacas se perdió en la casa de María Oduber. La causa: el alto precio de los ingredientes para elaborar las multisápidas y la ausencia de algunos parientes por la migración a otros países. Para que la cena no falte en un día tan importante, sustituirán el tradicional plato navideño por pollo horneado con ensalada de gallina y pan de banquete.

Rifas navideñas resuelven el bolsillo de los caraqueños

Al igual que Oduber, Elizabeth Pérez, residente del estado Aragua, tiene parte de su familia fuera del país. Aunque el año pasado no hizo hallacas, este 2022 será diferente, porque con la remesa que recibe desde el exterior garantizará que este plato navideño no falte en su mesa.

Las mismas vicisitudes enfrenta Ernesto Vegas, quien trabaja como vendedor en una tienda en el estado Aragua y no gana mucho, así que le toca priorizar porque «no da para todo». Los platos sencillos serán los protagonistas de la cena de Navidad, tradición que no puede perderse en la casa de Mercedes Contreras durante esta época decembrina.

Para Alina Contreras la historia y la situación no cambian mucho. Ella vive en Naguanagua, estado Carabobo, es odontóloga y aunque también ha sufrido los coletazos de la crisis económica, se reinventará para costear la cena, pues considera que es una celebración que no puede pasar por alto.


Tendremos plato navideño gracias a las remesas que recibimos, pero extraño cómo se celebraban las navidades anteriormente

Alberto Solorzano, caraqueño

La hallaca reina en el llano 

En los llanos venezolanos la hallaca es algo más que un plato de comida. Las familias de esa región mantienen sus tradiciones pase lo que pase. El llanero lleva la hallaca en su corazón y la prepara a pesar de los altos costos.

Los hermanos Aranguren Navea, familia residenciada en el barrio Bella Vista I, de Acarigua, decidieron este 2022 unir fuerzas para costear la cena de Navidad. No pudieron solos y se repartieron la carga económica, cada uno aportó ingredientes para hacer su tradicional plato durante la temporada decembrina en Portuguesa, Barinas, Cojedes y Guárico.

Siete hermanos, en su mayoría de la tercera edad, junto a algunos hijos y otros parientes, rememoraron la parranda familiar campesina de su época preparando el plato navideño. Al ritmo de gaitas, arpa, cuatro y maracas hicieron 60 hallacas que acompañarán con ensalada el 24 y 31 de diciembre. 

Lo exquisito del plato navideño en los llanos se debe a secretos e ingredientes especiales. Un entusiasta del folclore y la gastronomía del llano colombo-venezolano, Yorman Tovar, aseguró que la diferencia está en la carne gorda de pecho, el marrano criollo, los ajíes dulces redondos y la hoja de topocho, pero no de cambur ni de plátano.

El pernil se ausenta de las mesas en Zulia

En la mesa de la familia de Dalia Machado, una maestra de 45 años, no se servirá pernil esta Navidad y la ensalada no tendrá gallina, como era costumbre hasta hace dos años.

Los ingresos de Dalia y su esposo, encargados de mantener un hogar de ocho personas, no les alcanza para comprar el pernil, cuyo precio es de 7 dólares el kilo, pero se las van a ingeniar para sustituirlo por otro alimento.


Toca priorizar en estas fechas porque el sueldo no da para todo

Ernesto Vegas, habitante del estado Aragua

“Este año comeremos hasta donde nos alcance la cobija. Yo esperaba a mediados de diciembre tener todos los productos para la cena, pero no hemos podido. Con la subida del dólar todo se complicó, los alimentos subieron de precio y ahora alcanza para menos”, comentó la maestra, que gana un salario equivalente a 25 dólares mensuales; mientras que una cena navideña para 10 personas en Maracaibo oscila entre 60 y 70 dólares.

Buscar la manera de tener un plato navideño en la mesa es darse cuenta de que la tradición perdura en el tiempo en los hogares venezolanos, pese a las dificultades económicas y los cambios de alimentos que se puedan hacer. Lo esencial para cada persona es mantener el deseo de celebración y compartir en familia.


Este año comeremos hasta donde nos alcance la cobija

Familia Dalia Machado, estado Zulia

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