El futuro es incierto para 13.700 estudiantes de los cinco núcleos de la Universidad de Oriente (UDO). Tanto las autoridades como los voceros estudiantiles aseguran que las pérdidas son incalculables, en especial para la Escuela de Ingeniería, la más golpeada por el vandalismo. El equipo de reporteros de El Pitazo contabilizó 56 robos desde la segunda quincena de marzo hasta finales de junio

Con redacción de Jesymar Áñez Nava, Marinelid Marcano, Gladylis Flores, Jesús González, Lisbeth Miquilena, Yesenia García, Giovanna Pellicani y Carlos Suniaga 

125.000 graduados. Esta es la cantidad de profesionales que la Universidad de Oriente (UDO) ha formado en 61 años de fundada. Solo en diciembre de 2019 fueron 3.352 en cuatro cohortes, según registros del Vicerrectorado Administrativo. Actualmente, el futuro es incierto para 13.700 alumnos, distribuidos en cinco núcleos, porque el hampa se ha encargado de desmantelar sus espacios durante la cuarentena, especialmente entre la segunda quincena de marzo y finales de junio de 2020.

El equipo de corresponsales de El Pitazo en Oriente y Guayana contabilizó 56 robos en este tiempo, 35 de ellos a través de reseñas periodísticas. Así que si alguien hoy  pregunta tres veces cómo está la UDO, seguramente nadie responderá: “Bien coño, bien nojoda”, como se estila en sus pasillos cuando se quiere saber el estado de ánimo de la comunidad académica, que hoy se queda sin equipos tecnológicos, libros, material pedagógico, entre otros.

Estadísticas propias indican que la ola de robos comenzó el 30 de marzo en la biblioteca de la Escuela de Administración en Sucre. Del total de los hechos vandálicos en todas las sedes, 30 ocurrieron en Anzoátegui, 15 en Bolívar, 8 en Sucre, 2 en Nueva Esparta y 1 en Monagas. La escuela más afectada es la de Ingeniería con 17 robos en cuatro núcleos, excluyendo a la región insular, y el resto entre Medicina y Ciencias Administrativas. Entre el 30 y 31 de mayo ocurrieron asaltos en Bolívar, Nueva Esparta y Sucre; mientras que el 8 de junio, uno en Anzoátegui y en Ciudad Bolívar.  

Tahis de Oliveros, vicerrectora administrativa, no entiende cuál es el ensañamiento contra la UDO, donde las pérdidas son incalculables. “Esto es algo continuo. Es un sentimiento de destrucción contra una institución cuya única función es la formación de los profesionales que necesita el país y el mundo”, indica al tiempo que recuerda que el presupuesto deficitario no alcanza para cubrir todos los compromisos de la institución, entre ellos pagar la vigilancia para todos los núcleos, que en el caso de Anzoátegui y Sucre no los hay, según registros de El Pitazo.

Las autoridades académicas han solicitado al Ministerio Público investigar los ataques delictivos, pero siguen sin respuestas. El pasado 8 de junio, la Policía del estado Bolívar halló parte de los equipos hurtados en una de sus sedes: estaban en las casas del sector La Sabanita, donde se encuentra uno de los tres campus en ese estado.

En el rectorado de la UDO están claros que el panorama no es alentador, pero De Oliveros asegura que los profesores encontrarán la manera de formar a los estudiantes a pesar de las fallas de equipos. “Nos reinventaremos, porque para eso somos académicos. Nuestra universidad tiene excelentes profesores y ellos harán lo mejor para sacar adelante a los futuros profesionales del país”, afirma.


Nos reinventaremos, porque para eso somos académicos. Nuestra universidad tiene excelentes profesores

Tahis de Oliveros, vicerrectora administrativa

Los más afectados

Los núcleos de Anzoátegui y Bolívar son los más afectados. Entre sus estudiantes hay indignación, dolor, impotencia, incertidumbre y miedo al desconocer con qué se encontrarán cuando regresen a clases. Entre los hechos que han ocurrido en Anzoátegui se encuentra la muerte de un delincuente de 31 años al caer desde el techo de la biblioteca mientras huía de policías estadales el 25 de mayo.

En la extensión de la UDO en Anaco, en el centro sur de Anzoátegui, el fin de semana del 6 y 7 de junio, ladrones robaron 140 metros de cables, tomacorrientes y lámparas de alumbrado, que iluminaban el edificio administrativo (módulo C); mientras que del módulo A, sacaron puertas de baños y cerraduras de salones; el director encargado de la extensión Región Centro Sur Anaco, Ernesto Tovar, precisa que 500 estudiantes son los afectados.

La sede de cursos básicos e ingeniería de la Universidad de Oriente, en el sector La Sabanita de Ciudad Bolívar, estado Bolívar, ha sido el foco de 15 robos desde el 31 de marzo a la fecha, entre los que se incluyen techos, instrumentos de los laboratorios, mesones del comedor, aires acondicionados, mobiliario de oficina, entre otros, según el registro de los movimientos estudiantiles Proudistas y Adelante UDO.      

“Las puertas las rompen, destruyen las cerraduras, es como una maldad. La vigilancia es muy poca, porque por falta de presupuesto solo hay dos vigilantes. Aquí falta el patrullaje de los cuerpos policiales”, indica María Coromoto Casado, decana del núcleo. Ernesto Tovar la secunda y asegura que en Anaco los policías que estaban en el punto de control frente a la sede ya no están y que la poca seguridad que existe la proporciona una comisión de la Guardia Nacional durante la mañana.

Imágenes: Lisbeth Miquilena, Jesymar Áñez, Carlos Suniaga y Jhoanner González

Ensañamiento

En los últimos tres meses, delincuentes han ingresado en ocho oportunidades al núcleo Sucre de la UDO en diferentes horas del día y así han extraído mobiliario, láminas de zinc, puertas, ventanas, cables del sistema eléctrico, sillas, pupitres y material pedagógico. Lo más notorio fue el desmantelamiento de la sede bomberil y el incendio de la Biblioteca Central el pasado 30 de mayo, recuerda Ibsen Medina, estudiante de Ciencias.

En la extensión Carúpano los robos también causan indignación. El vocero estudiantil del Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv), Raibert Arrieta, detalla que el desmantelamiento del comedor y de las unidades de transporte se registran desde 2019 y se agudizaron durante la cuarentena. “Los delincuentes cargaron con los motores de las cavas, enseres, ventanas, puertas, lavamanos y realizaron actos de vandalismo en los baños. También a las unidades de transporte estudiantil le robaron baterías, cauchos y otras piezas”, específica.

Noris Jordán, decana de la UDO-Sucre, sostiene que la única forma de contener este tipo de hechos es con seguridad. “Esa es la gran petición que le hemos realizado al gobierno en los últimos años, porque el hampa se ha desbordado”, indica Jordán, quien señala que no solo 3.000 estudiantes son los afectados sino todo el personal administrativo y obrero.


La vigilancia es muy poca, porque por falta de presupuesto solo hay dos vigilantes. Aquí falta el patrullaje de los cuerpos policiales


María Coromoto Casado, decana del núcleo de Bolívar

Pero la solicitud de Jordán y de la comunidad estudiantil solo ha tenido acusaciones por parte de las autoridades gubernamentales más allá de intenciones de ayudar. El gobernador Edwin Rojas culpó a la rectora Milena Bravo por los actos vandálicos ocurridos durante los últimos años y la conminó a entregar su cargo en el caso de que no pueda asumir  la responsabilidad que le compete.

Menos robos

En menor escala, pero con un impacto negativo en 3.700 estudiantes divididos entre las dos sedes, la UDO en Monagas y Nueva Esparta también se ha visto afectada en tiempo de cuarentena. En el caso del campus Los Guaritos en Maturín, Monagas, las autoridades académicas no se han pronunciado y para este reportaje se intentó contactar vía telefónica al decano Félix Cedeño, pero no atendió el llamado.

Sin embargo, el dirigente estudiantil Jesús Guerrero afirma que hay decepción entre los udistas al ver cómo se encuentran los espacios de clases. Guerrero explica que para contrarrestar la acción delictiva, profesores y alumnos visitan las instalaciones con frecuencia para que se sienta la presencia. “Aplicar esta estrategia en Maturín ha permitido que no se registren más robos ni hurtos”, afirma.  


Los delincuentes cargaron con los motores de las cavas, enseres, ventanas, puertas, lavamanos y realizaron actos de vandalismo en los baños

Raibert Arrita, vocero estudiantil del Psuv en la sede de Sucre

Entre los hechos vandálicos registrados en Nueva Esparta se encuentra el desmantelamiento del comedor durante el fin de semana del 30 y 31 de mayo, recuerda Ricardo Carvajal, dirigente estudiantil de Moviudo. «Tuvimos que reforzar con soldaduras las puertas y ventanas. Estos son hechos sistemáticos que buscan acabar con el patrimonio de nuestra universidad», afirma.

José David Gil, presidente de la Asociación de Profesores de la Universidad de Oriente en la región insular, considera preocupante esta ola de hechos delictivos porque desconocen dónde darán clases. “Vamos a tener que retomar todo desde cero», expresa Gil, quien considera que el Estado debe dejar de hacerse de la vista gorda con el desmantelamiento de todos los núcleos.

Voceros estudiantiles como Daniel Figueredo e Ignacio Díaz, ambos en Anzoátegui, no han descansado en la lucha por darle visibilidad a los actos vandálicos ocurridos en la UDO, pero se sienten de manos atadas, pues consideran que sus gritos de auxilio han sido opacados. En todas las sedes, temen no conseguir más allá de lo que queda de estructura física, por lo que están iniciando jornadas de limpieza y de resguardo de los bienes universitarios.

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