En medio del descenso de la inflación y una artificial estabilidad en el tipo de cambio, surgió en el mes de agosto lo que algunos economistas denominaron una tormenta perfecta que afectó al tipo de cambio y en consecuencia a los precios. Solo en agosto los precios aumentaron 33,67% en bolívares y 10,14% en dólares, según datos del Inflaciómetro de Cedice Libertad

Pasar en solo 10 meses de comprar una harina PAN en 4 bolívares a 13, y en algunos comercios hasta 17 bolívares, es parte de la realidad que viven los venezolanos que constantemente ven disminuir su capacidad de compra. El cambio más abrupto se vivió hace apenas un par de semanas, cuando la interrupción de una política de intervención cambiaria, sumada a un aumento considerable del gasto público, generó un incremento significativo del tipo de cambio, y, como efecto inmediato, en los precios de los productos y servicios.

Si se evalúan los precios durante el último año, el incremento es de 138,97% en bolívares y 36,32% en dólares, según el último informe del Inflaciómetro de Caracas que elabora la ONG Cedice Libertad, el cual incluye seis rubros (alimentos, restaurantes, servicios, recreación y esparcimiento, perfumería y cuidado personal, y transporte). Esto implica que el valor monetario de los productos se multiplicó por 2,38 en el caso de calcularse en base a la moneda nacional, pero en el rubro alimentos el incremento fue mayor: 194,53% en bolívares y 68,02% en dólares, según el reporte correspondiente a la segunda quincena de agosto de este organismo.

Destaca en este período una medida que modificó la dinámica económica que se venía desarrollando. El 1° de octubre del año pasado entró en vigencia la tercera reconversión monetaria implementada por un gobierno chavista: con la primera le eliminaron tres ceros al bolívar, con la segunda suprimieron cinco y en esta se restaron seis ceros más. Se trata de una medida que, según los voceros oficiales, buscaba frenar los efectos de la hiperinflación y resolver las dificultades para realizar las transacciones, sin embargo, es evidente que no logró resolver el problema de fondo.


En julio el tipo de cambio aumentó 3,47%, mientras que la variación de agosto fue de 35,38%

Oscar Meza, economista

“No estamos afectando en absoluto el valor del bolívar. A partir del primero de octubre el bolívar seguirá valiendo exactamente lo mismo. No va a valer más, no va a valer menos”, dijo en su momento la vicepresidenta Ejecutiva del gobierno de Maduro, Delcy Rodríguez. Aun así el valor del bolívar se vio afectado con el paso de los días.

Entre 115% y 724% aumentaron los precios de algunos productos de la canasta alimentaria consultados en Caracas por el equipo de El Pitazo este jueves, 8 de septiembre, en comparación con los registros de días posteriores a la aplicación de la reconversión monetaria de 2021.

Según los datos de El Pitazo, en bolívares todos los productos aumentaron su precio en más de 100%, mientras que en dólares el incremento en casi todos los rubros supera 50%. Uno de los productos que destaca por el alza de su precio es el café, cuyo aumento es significativo tanto en bolívares como en dólares.

Agosto, un punto de quiebre

En medio del descenso de la inflación y una artificial estabilidad en el tipo de cambio, surgió en el mes de agosto lo que algunos economistas denominaron una tormenta perfecta que afectó al tipo de cambio y en consecuencia a los precios.

Por un lado el gobierno se vio en la obligación de aumentar el gasto público al pagar a los maestros un bono vacacional con base a su salario actual, pues durante semanas los educadores reclamaron que el pago recibido semanas atrás se había hecho en función del sueldo de finales de 2021. Por otro lado, el Banco Central de Venezuela (BCV) detuvo durante unos días su política de intervención cambiaria muy criticada por los economistas, con la que recurre a las reservas internacionales para colocar dólares en la banca nacional, aumentar la cantidad de divisas en el mercado y mantener de esa forma un tipo de cambio estable.


La expectativa es que en algún momento el dólar va a subir

Oscar Torrealba, economista e investigador de Cedice Libertad

Ambos hechos se cruzaron y la consecuencia fue un repunte en el precio del dólar, que se mantenía estable por el orden de los 5 bolívares desde finales del año pasado y que alcanzó los 9,33 bolívares en el mercado paralelo para luego retroceder hasta poco más de 8 bolívares en los que se ubica actualmente.

“En agosto el tipo de cambio en el mercado paralelo aumentó 35,38%, mientras que el oficial subió 35,58% y eso afecta los precios”, refiere el economista Oscar Meza. Para calmar el nerviosismo que generó en el mercado cambiario la expansión de 36% en el gasto público, el ente emisor anunció la colocación de 200 millones de dólares.

A juicio del economista, profesor universitario y director del Centro de Documentación y Análisis de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas-FVM), Oscar Meza, esa política de intervención cambiaria tiene tres características que quedaron demostradas en el mes de agosto: es costosa, frágil e insostenible.


Estamos en un callejón sin salida

Oscar Meza, economista

El profesor Meza describe al mes de agosto como un hito en materia de precios, debido al quiebre en la contención del tipo de cambio con la política de intervención. “Si el aumento de los precios es de 30% con relación a la canasta alimentaria de julio, que se ubicó en 470 dólares, esa misma canasta se ubicaría en agosto por el orden de los 600 dólares”, calculó de forma preliminar el director del Cendas-FVM, pues esta institución todavía procesa los datos del mes de agosto.

El Inflaciómetro de Cedice Libertad computó el aumento de los precios durante este mes en 33,67% en bolívares y 10,14% en dólares, y sólo en la segunda quincena de agosto fue de 28,4% y 7,91%, respectivamente. Por su parte, el Observatorio Venezolano de Finanzas ubicó la inflación de este mes en 17,3%, la más alta en los últimos 12 meses.

Un camino sin retorno

Si se toma como referencia el mes de marzo, el aumento de tipo de cambio generó una caída del valor del salario mínimo de 46% hasta este viernes, 9 de septiembre. A esta situación se suma el aumento de precios en bolívares y en dólares, lo que representa una situación compleja para los trabajadores, especialmente para los que perciben salarios en bolívares o viven de las pensiones, destaca Meza.

El experto señala que la consecuencia inmediata del aumento del mes de agosto es la focalización del consumo, pues los consumidores se concentran en las compras esenciales. Además considera que la devaluación de agosto desmotivó el optimismo que había con relación al crecimiento económico, que ya se había frenado a comienzos de año con la aprobación de la ley de Impuesto a las Grandes Transacciones Financieras.

“No hay ni siquiera las condiciones mínimas que había antes de este quiebre de agosto y ahora el gobierno está otra vez a la intemperie en términos de disciplina económica, salvo que se plantee un plan de estabilización macroeconómica”, apuntó.


Mientras no exista confianza en la política monetaria, la política no tendrá efecto

Oscar Torrealba, economista e investigador de Cedice Libertad

Meza duda de la hipótesis de algunos expertos y analistas que respaldan la idea de que el gobierno de Maduro premeditadamente frenó las intervenciones cambiarias para favorecerse de la devaluación. Contrariamente, destaca la presión social que generaron los maestros en agosto que forzó al gobierno de Maduro a realizar un segundo pago.

“Yo no tengo elementos para afirmar que fue deliberado, pero la duda existe en la población. Eso demostraría perversidad y que el gobierno no aprendió nada, porque lo vuelve a colocar en el punto de salida”, dijo Meza, quien aun así considera que la situación que se generó en agosto representa un retroceso en materia de inflación y crecimiento económico, pues se aplica lo que los economistas llaman inelasticidad de los precios a la baja, es decir, que los precios que subieron ya no vuelven a bajar. “El pasaje urbano aumentó 50% en Caracas, y eso no vuelve a bajar”, aseveró.

“En julio el tipo de cambio aumentó 3,47%, mientras que la variación de agosto fue de 35,38%”, reiteró.

Para Meza, la Ley de Impuesto a las Grandes Transacciones Financieras y el instructivo Onapre generan un quiebre en la mínima confianza que había sobre las inversiones, porque demuestra que el gobierno hace lo que quiere con el Tribunal Supremo de Justicia.


El gobierno está otra vez a la intemperie en términos de disciplina económica

Oscar Meza, economista

En ese sentido, sostiene que no será posible retomar el ritmo de descenso de la inflación que se registraba desde comienzos de año. “La única salida sería que el gobierno recibiera más dólares para que siga interviniendo, pero los precios no van a bajar”.

“El daño ya está hecho, esto no tiene salida más allá de que el gobierno demuestre que tiene capacidad para intervenir y contener así el tipo de cambio. Dentro de las políticas del gobierno es un callejón sin salida que solo se resuelve con más dólares y, hasta que el gobierno demuestre lo contrario, no los tiene”, concluyó.

Generar confianza

El economista e investigador de Cedice Libertad, Oscar Torrealba, señala que si bien había una tendencia a disminuir la inflación, esta se mantiene en un rango todavía elevado y parte del problema se relaciona con la falta de confianza de la población hacia la moneda y las políticas económicas implementadas por el gobierno de Maduro.

“Venezuela puede tener en 15 días o en un mes la variación de precios que tiene un país con estabilidad monetaria en un año”, dijo a El Pitazo. En ese sentido, considera que este proceso de disminución de la inflación pudo ser más rápido, pero el retraso obedece a que no hay una política diseñada para tal fin, ni contundente ni definida, sino que el gobierno de Maduro desistió de la estrategia de monetizar el déficit público y ha tratado de aumentar la recaudación de impuestos.


La tendencia a disminuir de la inflación ocurre dentro de un rango alto, pues lo deseable es que la inflación se ubique por el orden del 4% o 5%

Oscar Torrealba, economista e investigador de Cedice Libertad

A su juicio, los hechos de los últimos dos meses tienen relación con la poca credibilidad que tienen las políticas económicas. “Ante cualquier desviación de esa política de intervención cambiaria o un pequeño cambio que se pueda generar hay una alta sensibilidad en los precios, es decir, en seguida reaccionan los precios”, dijo, y explicó que las expectativas juegan un papel fundamental en ese contexto. “A pesar de que el tipo de cambio se mantuvo estable por aproximadamente cuatro o cinco meses, la gente no creía en eso. La expectativa es que en algún momento va a subir”, refirió.

Un paso hacia la implementación de una política monetaria acertada, indica Torrealba, es la generación de confianza, que inicia con la garantía de autonomía del BCV, y sigue con la publicación de cifras económicas. También pasa por analizar la estructura del gasto público con el fin de priorizar gastos para reducir el déficit fiscal y, posteriormente, generar garantías para que el gobierno limite el financiamiento del gasto público con la emisión de dinero, acción que genera inflación.

“Mientras no exista confianza en la política monetaria, la política no tendrá efecto”, aseveró.

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