En los tres estados andinos de Venezuela –Mérida, Táchira y Trujillo– pequeños productores y chocolateros se han organizado en asociaciones y alianzas para fortalecer sus emprendimientos, que mantienen a flote pese a las dificultades del país, las causadas por la pandemia y la falta de apoyo gubernamental

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Por: María Fernanda Rodríguez, Mariana Duque y María Gabriela Danieri

La producción de cacao en Los Andes venezolanos, al igual que en el resto del país, data de tiempos coloniales. En las tierras andinas, el cacao que se produce es principalmente criollo y, en menor medida forastero y trinitario. El estado Táchira es el que reporta mayor productividad actualmente, según las fuentes consultadas para este reportaje, seguido de Mérida y Trujillo. 

El Pitazo conversó con productores de cacao y chocolateros ubicados en los tres estados andinos, así como con una especialista en investigaciones agroalimentarias de la Universidad de Los Andes (ULA). El objetivo de quienes apuestan por producir este rubro y sus derivados es potenciar el reconocimiento del cacao fino de aroma, que en esta región del país se da con altos índices de rendimiento por hectárea cultivada. 

“Venezuela tiene un gran potencial para desarrollar la producción de cacao fino de aroma, rubro donde puede ser altamente competitivo. Sin embargo, actualmente se producen apenas unos 300 kilogramos por hectárea, siendo la región andina la que reporta mayor productividad por hectárea cultivada. Otros países de la región, como Ecuador y Perú, producen cerca de 2.000 kilos por hectárea”, explica Liliana Quintero, economista y profesora de la ULA, quien actualmente dirige el Centro de Investigaciones Agroalimentarias de esta universidad. 

Producción casera y en crecimiento en Táchira 

En el estado Táchira se produce cacao de genética criolla, forastera y cacao híbrido trinitario, una mezcla de los dos primeros. En cuanto al cacao criollo autóctono, hay nueve tipos registrados por la Universidad Nacional Experimental del Táchira (Unet). Estos se caracterizan por sus almendras blancas, un tipo de genética bien cotizada, la mejor pagada en el mundo por tratarse de granos de cacao extrafino, asegura Patricia Gutiérrez, productora y exalcaldesa del municipio San Cristóbal. 

El cacao criollo se cultiva en 12 de los 29 municipios que tiene el Táchira: Lobatera, Junín, San Cristóbal (específicamente en Macanillo), Samuel Darío Maldonado, Seboruco, San Judas Tadeo, Córdoba, Antonio Rómulo Costa, Ayacucho, García de Hevia, Libertador y Fernández Feo. Gutiérrez explica que hay pequeños y grandes productores. Los primeros pueden tener incluso solo sembradíos en sus viviendas, mientras que los productores más grandes pueden cultivar hasta 18 hectáreas. 

Según cálculos de Gutiérrez, Seboruco es uno de los municipios con mayor potencial, en donde han llegado a contabilizar unos 200 productores, seguido del municipio Córdoba, con 54. En general en el Táchira hay unos 1.000 productores de cacao, entre grandes y pequeños comercializadores. 


Venezuela tienen un gran potencial para desarrollar la producción de cacao fino de aroma, rubro donde puede ser altamente competitivo. Sin embargo, actualmente se producen apenas unos 300 kilogramos por hectárea, siendo la región andina la que reporta mayor productividad por hectárea cultivada

Liliana Quintero, profesora de la ULA

Este año fue creada la Asociación de Productores de Cacao y Chocolateros del Táchira Manaure Cordobense, iniciativa que agrupa a los productores del municipio Córdoba, pero no hay organizaciones similares en las demás jurisdicciones productoras. Gutiérrez dice que, precisamente, no hay una cifra exacta de productores en el estado porque no existe aún una asociación que los agrupe a todos. Solo han tenido contacto con la Asociación Nacional de Productores de Cacao Venezolano. 

En lo que se refiere a productores de chocolate, las mayores referencias están en Santa Ana del Táchira, municipio Córdoba. Una de ellas es Chocolates Shaddai, una empresa familiar que elabora barras de chocolate, polvo de cacao y manteca. En Colón, municipio Ayacucho, hay tres chocolaterías. En San Cristóbal, por su parte, los negocios de mayor referencia son Cacaos Trapiche y Cacao Fino, aunque se suman al menos cuatro emprendimientos más que son creadores de bombones, pero adquieren el chocolate, no lo producen. Próximamente se espera el inicio de la producción de Chocolates Venezuela, propiedad de la familia de Patricia Gutiérrez. 

Chocolates La Mucuy, tradición merideña 

En 9 de los 23 municipios del estado Mérida se produce cacao actualmente. Estos son Julio César Salas, Tulio Febres Cordero, Caracciolo Parra y Olmedo, Obispo Ramos de Lora, Andrés Bello, Sucre, Alberto Adriani, Antonio Pinto Salinas, Zea y Tovar. Todos se encuentran en la zona occidental del estado, el piedemonte andino y, algunos de ellos, en la zona del sur del Lago de Maracaibo, en la frontera con el estado Zulia. 

“La ventaja del sur del lago es que tienes la oportunidad de conseguir, dentro de las variedades del cacao criollo, unos criollos únicos por producirse en la zona de origen, a diferencia de otros sitios. La introducción de otras variedades afecta la pureza de nuestros criollos y se han ido hibridando, afectando la genética, tal vez en algunas formas para bien”, refiere Andreína Ramírez-Fehr, presidenta del Clúster del Café y el Cacao de Mérida, organización creada en diciembre de 2017 como una alianza entre los productores locales de ambos rubros. 

La especialista explica que mezclar las genéticas de diferentes semillas es beneficioso para el control de plagas, pero atenta contra la pureza que es la cualidad que garantiza el aroma y el sabor único de los criollos. 


La demanda constante por el consumidor de nuevos sabores hace que nuestra creatividad se acelere y generemos infinitos productos. En el año 2010 comenzamos a llevarlos a diferentes partes de Venezuela

Andreína Ramírez-Fehr, propietaria de Chocolates La Mucuy

Ramírez-Fehr es también una de las propietarias de Chocolates La Mucuy, una empresa familiar fundada en 1998 por otras personas y que una década después, en 2008, fue adquirida por Andreína y sus hermanas. Además de esta empresa, otras más pequeñas y jóvenes también elaboran chocolate de alta calidad para consumo local y nacional únicamente, por los momentos, pero algunos, como Chocolates La Mucuy, piensan poder exportar sus productos en un futuro. 

“La demanda constante por el consumidor de nuevos sabores hace que nuestra creatividad se acelere y generemos infinitos productos. En el año 2010 comenzamos a llevarlos a diferentes partes de Venezuela. En el estado Carabobo, en la ciudad de Valencia, había un pequeño bodegón de una familia que nos visitó en Mérida y querían vender nuestros productos. Así comenzó la expansión de Chocolates La Mucuy”, narra Ramírez. 

Cuenta que en ese recorrido hacia la expansión atendieron los requerimientos de una comercializadora en el estado Nueva Esparta, que distribuía los productos en 12 negocios; también llegaron a Caracas y Zulia. La empresaria chocolatera aspira a ampliar la distribución de sus productos dentro y fuera del país. 

La producción de cacao en Trujillo es artesanal y va en crecimiento 

La producción de cacao en el estado Trujillo es incipiente y artesanal, pero está en crecimiento. De esta manera la define Miguel Corbi, quien es propietario de una unidad de producción de este rubro ubicada en el Cenizo, municipio Miranda, donde mantiene unas 6.000 plantas a la sombra de tres hectáreas de moringa. 

Corbi asegura que el tipo de bosque que predomina en su zona de producción es único en el mundo para la plantación de cacao. Se enorgullece de tener sembradas unas nueve variedades de cacao venezolano, que son referencia de calidad nacional e internacional. Este productor considera que en Trujillo se puede cultivar cacao en los 20 municipios, debido a la predisposición medioambiental. Por ahora, solo conoce de esfuerzos artesanales que han dado resultados prometedores. 

“No hay un registro en nuestro estado de cuántas hectáreas hay sembradas ni cuánto cacao se produce, pero hay mucha gente queriendo sembrar, y hay mucha gente que está sembrando a menor escala, artesanalmente, haciendo esfuerzos muy interesantes”, dijo Corbi vía telefónica a El Pitazo. Aunque no se considera un experto, desde 2012 ha participado en el cultivo de 400.000 plantas de cacao dentro y fuera del estado, por medio de un convenio con una empresa de renombre internacional. 

En la actualidad, la mayor cantidad de hectáreas sembradas en el estado Trujillo está en el municipio Monte Carmelo, donde existe un proyecto para sembrar 100.000 plantas. Igualmente, hay un plan para sembrar 10.000 plantas en Torococo, municipio Candelaria. Por su parte en Betijoque e Isnotú, pertenecientes al municipio Rafael Rangel, existen 16.500 plantas sembradas. En Sabana de Mendoza, municipio Sucre, hay 4.000 plantas y, pese a no tener cifras oficiales, Corbi refiere que en Boconó y el resto del estado hay parcelas artesanales. 

“Potencialmente nuestro estado tiene las mejores expectativas de crecimiento. El cacao se da desde cero metros sobre el nivel del mar hasta 1200. Pudiéramos producir cacao en cualquiera de los municipios”, afirma Corbi. Explica que, sin embargo, existen deficiencias relacionadas con el déficit de los servicios públicos y la desinversión en el área industrial. Si se logra impulsar esto, Trujillo sería un referente del cacao, asegura. 

“Tenemos una ventaja con respecto a otros estados, porque hay una salida por el puerto de La Ceiba, lo que nos convertiría en un monstruo, y una zona industrial paralizada en Agua Santa. Si se concentrara una maquila para vender productos del cacao, sería realmente una ganancia”, enumera Corbi, como potencialidades de la región. Agregó que también es necesario apoyar al productor, “porque, lamentablemente, la producción de cacao a lo largo y ancho del país está muy relacionada con la pobreza”. 

Además de la producción de cacao, en Trujillo también hay algunas iniciativas chocolateras, pequeñas y artesanales. Miguel Corbi y Henry Espósito son dos de estos emprendedores. 

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