En Puerto Ordaz se paga con oro hasta un teléfono celular

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En la Venezuela de la hiperinflación, la moneda de curso legal ha perdido tanto valor, que está siendo desplazada no solo por dólares, sino también por el oro

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A Manuel González, un emprendedor de 31 años, le robaron su teléfono en junio de 2019. Lo único que tenía para adquirir un nuevo equipo era ocho gramos de oro, el equivalente a unos 240 dólares, según la cotización de compradores del metal en Puerto Ordaz, quienes dijeron que el precio de un gramo era 30 dólares el 18 de julio. En el sur de Venezuela, tener un gramo de oro en la mano es más fácil que lograr sacar de un cajero automático un billete de 50 mil bolívares, el de más alta denominación en el país petrolero.

“Llegué a un lugar en Alta Vista donde sabía que podía comprar el teléfono con lo que tenía, y entonces me hicieron el cambio de precio a oro y así pude pagar. En este negocio de celulares tienen hasta balanzas e implementos para fundir el oro”, comentó González.


La devaluación del bolívar, ha convertido al oro en una clase de moneda para ahorrar, con más efectividad incluso que el dólar


Explicó que así pasa con otros artículos, en varios establecimientos hacen el cálculo en oro y dólares, pero nunca en bolívares. “Ellos, los vendedores de celulares, te dicen ‘el equipo vale 200 dólares’ y tú lo sacas al cambio en oro, de acuerdo a cómo esté el precio de la grama (sic) ese día”, detalló.

En el municipio Caroní de Bolívar cada vez es más común comprar o vender algún bien utilizando el oro como método de pago. Se trata de transacciones habituales en poblados mineros como El Callao, Guasipati, Tumeremo, El Dorado o Las Claritas, pero que con el agravamiento de la crisis económica en Venezuela, han llegado a zonas más urbanizadas como Puerto Ordaz o San Félix.

El 12 de junio de 2019, el Banco Central de Venezuela anunció la ampliación del cono monetario vigente, con la inclusión de piezas de 10 mil, 20 mil y 50 mil. Los billetes, que pocos han visto en Guayana, son unos completos extraños frente a un gramo de oro, por ejemplo. En centros comerciales de la zona de Alta Vista en Puerto Ordaz, hay compradores y vendedores de este mineral por doquier. 


La modalidad de hacer transacciones con oro, beneficia más a quien recibe el metal, porque el precio cambia casi a diario y se cotiza en dólares


El bolívar no existe en el pago de alquileres

Los alquileres de vivienda en Ciudad Guayana también se están rigiendo por la nueva moneda que es el oro. Uno de los casos es el de Karla Machado –nombre cambiado por temor a represalias-, quien canceló el arriendo de un apartamento por un año en 30 gramos de oro.

“La única manera de que me alquilaran con un bebé pequeño, era pagando por adelantado un año completo y era en gramas de oro (sic). Tuvimos que vender algunas cosas que teníamos en la casa para poder completar las gramas, porque era más de lo presupuestado”, comentó Machado.

Ese es el valor de un inmueble de dos habitaciones, un baño, sala y cocina, en una zona de clase media en el municipio Caroní. Jhonathan Veracierta, presidente de la Asociación de Comerciantes del Centro de Puerto Ordaz, asegura que la modalidad de hacer transacciones con oro, beneficia más a quien recibe los gramos del metal, porque el precio cambia casi a diario y se cotiza en dólares.

“El que vende o alquila un bien inmueble fija el precio en oro porque quiere proteger su capital. El bolívar ya no es rentable para nadie y la inflación en el país ahora también está afectando al dólar”, sostuvo Veracierta.

Un pequeño quiosco de compra de oro en la zona de Alta Vista en Puerto Ordaz, donde proliferan los compradores del mineral

Además añade que el tipo de oro en la transacción cambia dependiendo de lo que se vaya a comercializar. “Por ejemplo, cuando se habla de comprar carros, celulares, o casas, se habla de oro puro; y cuando se trata de alquileres, es oro de mina”, señaló el dirigente empresarial. Aclaró que oro puro es el metal fundido o analizado, mientras que el oro mina es el que solo ha sido pesado en la balanza sin ningún proceso adicional.

“El oro de mina pueden ser 100 gramos, pero resulta que cuando lo analizas, te sale que hay solo 85 gramos de oro puro, por ejemplo”, explicó. También consideró que quienes tienen más facilidad de comprar propiedades con oro son los mineros, que viajan desde los municipios del sur hasta Ciudad Guayana a hacer transacciones.

De acuerdo con Veracierta, la devaluación del bolívar, ha convertido al oro en una clase de moneda para ahorrar y preservar una determinada inversión, con más efectividad incluso que el dólar.

Por eso, arrendatarios acuerdan con sus inquilinos fijar el precio de pago en oro. José Quevedo, un minero de 28 años, paga con oro el alquiler de su vivienda. Él trabaja por temporadas en El Callao, pero tiene su lugar de residencia en la populosa zona de Vista Alegre, San Félix, al sur de Guayana. Allí está su esposa e hija de apenas seis meses.

“La dueña de la casa me dijo que ella solo aceptaba oro. Quizás me cobra eso porque sabe que soy minero y lo puedo conseguir. Le pago una grama y media de oro (sic), que son como 45 dólares al mes”, reveló Quevedo, quien asegura que en El Callao es más común pagar con el mineral, desde un kilogramo de harina de maíz hasta un corte de cabello. Al menos para ese tipo de producto o servicio, de momento, no se está pagando con oro en Guayana.

En la zona de Unare en Puerto Ordaz, los negocios de compra de oro están instalados en casas de familia, incluso muy cerca de un comando castrense

La mina en la ciudad

En Puerto Ordaz y San Félix, quioscos pintados de negro y dibujos de monedas doradas, diamantes y dólares, es el común denominador. La frase más escuchada es oro, oro, oro. Así, dicho tres veces. El comprador capta clientes y el vendedor, elige a quién ofrecer el metal precioso, mientras las personas pasan de largo en los pasillos de los centros comerciales, donde las tiendas de ropa, alimentos o farmacias desabastecidas, se mezclan con locales donde se comercializa con el también llamado dorado.

¿Y cómo se paga el arriendo de uno de estos locales? La respuesta la tiene un comprador de oro del centro comercial Zulia en Puerto Ordaz. “El alquiler de este mini local me sale en cinco gramas de oro al mes”, dijo. El bolívar no forma de parte de la negociación. Nadie lo nombra en esa zona.

Entonces, la ecuación parece simple: el oro se puede utilizar como moneda para comprar algún bien inmueble, o se puede vender en los quioscos, donde el que oferta el dorado, recibe dólares. Sin embargo, la ruta final del oro no está muy clara. Casi ningún comprador quiere hablar cuando se le pregunta a quién le venden el metal una vez que lo obtienen del minero o de quien se los lleve al local. Es la pregunta prohibida, parece. Aunque un comprador alcanzó a decir que se trata de un mayorista, sin más detalles.


Hay negocios que dejaron de ser tiendas de ropa o comida, para convertirse en establecimientos donde se compra y se vende el dorado metal


La Asociación de Comerciantes de San Félix contabilizó hasta mayo de 2019 unos 900 locales de compra y venta de oro en Guayana. José Ángel Guevara, presidente de esa organización, estima que la cifra va en aumento, y asegura que hay negocios que dejaron de ser tiendas de ropa o comida, para convertirse en establecimientos donde se compra y se vende el dorado metal.

Pero es un negocio tan rentable como peligroso para quien tiene el metal precioso, señala el dirigente gremial. “Para nadie es un secreto que la actividad minera es la que está moviendo la economía, en ese sentido, se hace necesario una normalización o legalización para que se eviten las extorsiones de las que son víctimas los comerciantes que tienen oro”, añadió Guevara.

Alerta que algunos funcionarios se aprovechan del opaco marco legal que rige el negocio del oro en el país, para extorsionar a quienes poseen el metal, a pesar de que Nicolás Maduro ha invitado en reiteradas oportunidades a los venezolanos a comprar «lingoticos» de oro, según el gobierno, certificados por el BCV.

“El comerciante que trabaja con oro trata de no decirlo a todo público, nadie quiere ser objeto de alguna operación ‘manos de metal’, por ejemplo”, dijo. Se refiere a una operación implementada por Nicolás Maduro y su gobierno en junio de 2018, que pretendía combatir el contrabando del mineral dorado.


Cientos de trabajadores han abandonado las plantas de acero, hierro y aluminio, para convertirse en mineros


Metal precioso, pero también una moneda

El Pitazo conversó con un exempleado de Sidor, residente del sector Luis Hurtado Higuera de San Félix, quien trabajó desde enero a julio de 2018 en El Callao. No era minero, sino que llevaba artículos de higiene personal, productos básicos o ropa y los revendía, recibiendo oro como forma de pago. Una vez que llegaba a Ciudad Guayana con el metal, lo cambiaba a dólares, o pagaba directamente con el dorado. No le interesa tener bolívares en sus manos, comenta.

“Así fue como pude comprar mi carrito. El vendedor me estaba pidiendo 600 dólares, pero yo no los tenía completo, entonces le di la mitad en verdes y 11 gramas de oro (sic), y él aceptó”, contó. Un Fiat Uno fue el carro que se compró el extrabajador de la siderúrgica, quien renunció el año pasado a la planta y ni se preocupó por buscar su liquidación, “no asistí más a la empresa y me fui al sur, porque la situación está demasiado crítica”, dijo.

La historia se repite en cientos de trabajadores que abandonaron las desoladas e improductivas plantas de acero, hierro y aluminio, para convertirse en mineros en los municipios del sur de Bolívar, y después regresar a Guayana con oro en sus manos, con el fin de cambiarlo, invertirlo o comprar artículos y propiedades.

Son transacciones que, más que un hecho económico, reflejan que el venezolano ha buscado métodos que garanticen su capital y le otorguen formas de sobrevivencia en el país cuya inflación sube a diario, y la moneda de curso legal, el bolívar, se desvanece en las manos.

Con reportes de Gladilys Flores 

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