Boletines y reportes especiales en distintos formatos, obras de psicodrama, piezas audiovisuales que muestran la realidad de los más afectados y encuentros virtuales para formar a nuestras audiencias son solo algunas de las invenciones que este medio ejecuta desde hace 15 meses para estar más cerca de sus audiencias y ofrecer el periodismo necesario en estos tiempos. En el Día del Periodista compartimos nuestro proceso de transformación para llevarles información de primera mano

Empatía. Empatía con quienes motorizan el flujo informativo del medio, y empatía con los de afuera, la audiencia que es la razón de ser de este medio de comunicación, ese es el sentimiento que ha prevalecido y se afianzó en todas las iniciativas que El Pitazo ha desarrollado desde el 13 de marzo de 2020. Con la llegada de la pandemia de COVID-19 comprendimos de inmediato que debíamos reinventarnos; que más que nunca, nuestro trabajo tenía que estar al servicio del otro, y acompañarlo a transitar los duros meses que estaban por venir.

En el Día del Periodista compartimos con ustedes nuestra experiencia en medio de la crisis compleja que se agravó con la llegada del COVID-19. En el camino aparecieron las dificultades del home office, las que llegaron por la falta de conectividad, las que generó el encierro o la desesperación y las crisis que vivimos todos como ciudadanos. Al final entendimos que debíamos dominarlas para seguir con nuestra labor, como todos los venezolanos.

“La pandemia nos ayudó a vernos reflejados en las situaciones que contamos, las que vive la gente… Porque a nosotros también se nos va el gas, también tenemos problemas personales, nos quedamos sin transporte público y la pandemia nos quitó la coraza que nos daba el periodismo y nos permitió volver a sentir eso para poder mostrarlo desde dentro”. Esta visión de Renna Camacho, responsable de la Gerencia de Infociudadanos de El Pitazo, resume lo que ha significado enfrentar al COVID-19 para este medio de comunicación venezolano.

La cercanía con los ciudadanos se recobró desde las ventanas digitales que ofrecen aplicaciones como WhatsApp, Zoom, Google Meet y hasta Youtube. El Pitazo especializó a sus coordinaciones y adaptó los contenidos a las necesidades de la gente para volverse más cercano y más confiable en momentos en los que la desinformación y las noticias falsas se convirtieron en el más grande obstáculo para superar.

Cambios necesarios

Para seguir el contacto con sus audiencias, y debido al llamado de mantenerse en casa, El Pitazo en la Calle replanteó su contenido y logró, con éxito, pasar de los encuentros presenciales a los digitales. El reto fue conseguir que sus papelógrafos, los talleres de infociudadanos, los Café con El Pitazo, el canal de Telegram y hasta las coberturas en las comunidades siguieran desarrollándose desde una plataforma 2.0.

El logro fue más allá de lo imaginado: hoy el medio convive desde la virtualidad con un grupo de más de 3.900 venezolanos dentro y fuera de Venezuela que se suscribieron a los distintos canales y plataformas que El Pitazo ofrece en WhatsApp y Telegram y en los que la interacción es “amplia, directa y cercana”, incluso más que antes de la pandemia, tal como lo afirma Camacho, quien junto al equipo de El Pitazo en la Calle ha liderado este giro.

Desde abril de 2020 a la fecha se han realizado 146 foros virtuales sobre temas que van desde la educación a distancia hasta los delitos informáticos en los que expertos han brindado datos de utilidad y con los que han alcanzado a 17.700 personas. El COVID-19 y su impacto en la sociedad venezolana fue uno de los puntos que tocamos en muchos encuentros directos con nuestra audiencia, acompañados por destacados especialistas en el área.

Pero lo más importante es la cercanía. “Todos los meses hacemos una o dos consultas sobre los reportes, los horarios, el mp3 de El Pitazo (contenido musical que recomendamos a nuestra audiencia). Creamos una estructura más en sintonía con la audiencia que nos permite no perder el foco de lo que hacemos aunque estemos de manera online”, destaca Camacho.


La pandemia nos ayudó a vernos reflejados en las situaciones que contamos, las que vive la gente

Renna Camacho, Gerente de Infociudadanos de El Pitazo

En la búsqueda de esa misma conexión fue que el departamento de Audiovisual de El Pitazo basó sus esfuerzos para crear productos que no solo los acercaran a lo que viven los venezolanos en pandemia, sino a que se vieran reflejados en ellos. Así se idearon las Historias Frágiles: piezas audiovisuales que muestran qué sucede con quienes sobreviven al COVID-19 en el día a día: vendedores informales, empleados públicos, transportistas, amas de casa, enfermeras, comerciantes y todos los que han emprendido pese al quiebre económico y de salud que agudizó la crisis humanitaria compleja que vivimos.

Alma Ariza, gerente de este departamento, contó cómo el equipo que dirige logró superar la crisis interna al tener que dejar a un lado los estudios audiovisuales para trabajar y desarrollar los contenidos en casa. Pero al final lograron crear mecanismos de interacción en línea para resolver productos como el de las Historias frágiles en los que se unieron formas simples de levantamiento de información, con edición y montajes.

“Con las Historias frágiles se quería demostrar que aunque puedes quedar absolutamente sin nada, siempre hay una posibilidad de redención, de resurgir, siempre hay una posibilidad de renacer… Este trabajo nos convocó a todos en torno a poder recopilar las historias resolviéndolo con fotos fijas del equipo con el que se contara… Importaba el registro a nivel documental de la persona, la historia en sí”, cuenta Ariza.

Además, la pandemia no impidió que el equipo de El Pitazo uniera esfuerzos en todas sus gerencias para seguir incursionando en el periodismo performático con el reto de la pandemia incluido. Te la Cuento yo fue un proyecto que se retomó a pesar de la cuarentena y las restricciones y que se adaptó a un formato digital que exigió la unión de distintas competencias a nivel artístico, de producción y de montaje para lograr el efecto deseado. Se trata de obras de teatro que cuentan los problemas cotidianos del ciudadano.


EL LOGRO FUE MÁS ALLÁ DE LO IMAGINADO: HOY EL MEDIO CONVIVE DESDE LA VIRTUALIDAD CON UN GRUPO DE MÁS DE 3.900 VENEZOLANOS DENTRO Y FUERA DE VENEZUELA QUE SE SUSCRIBIERON A LOS DISTINTOS CANALES Y PLATAFORMAS


El ángel de Bucaramanga, No llames a las balas y Niño Jesús, ven a esta casa fueron las obras performáticas –piezas teatrales– en las que revivieron desde el psicodrama, historias reales que abordan temas de migración, violencia de género y la situación socioeconómica del país. Y, contra todo pronóstico, lograron presentar en una platabanda de Petare para que los ciudadanos pudieran disfrutar desde sus ventanas.

Ariza destaca el proceso de creación y la labor del equipo para desarrollar proyectos surgidos en la pandemia y la entrega con la que cumple sus objetivos a pesar de las dificultades generadas por las fallas de la señal de internet, que convierten el trabajo a distancia en un reto.

Justo pensando en la distancia y en el trabajo desde casa, Loly Áñez, coordinadora de edición, desarrolló una idea que emocionó a más de 300 niños que contaron cómo era su vida en cuarentena. La escuela que es mi casa, concurso que recibió el apoyo de Unicef, permitió que infantes de diferentes estados del país relataran a través de poesía, historietas y cuentos su rutina de estudios durante la época de pandemia.

Niños desde 10 años hasta 16 años pusieron en marcha toda la creatividad para crear obras conmovedoras que dan muestra de su talento.

El boletín especial del coronavirus y las piezas de recuento diario, semanal y mensual se convirtieron en contenido especializado que reúne información útil sobre la pandemia

Para la gente

El coronavirus le permitió al equipo de El Pitazo entender la importancia y la urgencia de crear contenido periodístico diferenciador y de calidad. Así surgieron también los reportes diarios, semanales y mensuales del COVID-19 y el Boletín Especial del Coronavirus.

Se trata de piezas que apuntan a atacar la desinformación con contenido verificado, confiable y de utilidad, en formatos que permiten la difusión masiva y que pueden hacerse virales.

Cuando comenzó la pandemia el equipo de diseño vio la oportunidad en redes sociales de hacer llegar la información disponible sobre el COVID-19.

Estaban seguros de que debía ser un producto rápido y entendible que, luego de ejecutado, ha evolucionado con los meses y muestra más detalles y datos, según comenta Antonio Ramón Hernández, uno de los miembros de este equipo y encargado del reporte.

“Este producto además nos permite llevarle la cuenta al Gobierno. Muchas veces se han equivocado con los números de casos, de fallecidos, incluso han reasignado los casos entre entidades. Nosotros siempre estamos sumando y viendo proyecciones, dando alertas a la redacción”, relata Hernández.


Creamos una estructura más en sintonía con la audiencia que nos permite no perder el foco de lo que hacemos aunque estemos en modo online

Renna Camacho, Gerente de Infociudadanos de El Pitazo

Respondiendo a esta necesidad de información también se ideó el boletín especializado en la temática del coronavirus que ofreció esa posibilidad de tener todo lo que se debía conocer del tema en un solo producto.

“Fue una reinvención porque es ese periodismo en el que pasas todo el día esperando una información para darla de una manera más cercana a la gente”, explicó Jesús Barreto, editor de newsletter y responsable del boletín especial.

Para el director de El Pitazo, César Batiz, los productos innovadores creados e impulsados por este medio de comunicación con seis años y medio de fundado, evidencian el compromiso de un equipo de profesionales con su audiencia. «Cada dificultad nos lleva a la búsqueda de caminos, a plantearnos nuevos retos y objetivos, de donde surgen iniciativas para responder al propósito de informar a los ciudadanos pese a la censura. Somos periodistas muy inquietos que siempre encontraremos la manera de seguir diciendo lo que otros callan».

Y en estos casos, fue precisamente la alteración de los horarios y el trabajo desde casa el que permitió seguir el ritmo de cifras e información dada en horarios irregulares y bajo esquemas que requerían la revisión reposada y rigurosa, pero sin la pausa que permite el trabajo periodístico que los pitaceros hacen desde sus casas.

Se trata del mismo periodismo: con la misma rigurosidad, entrega y compromiso, pero ahora con el ingrediente de la empatía por lo que quien está tras la pantalla necesita saber y quien está frente a ella quiere conocer y entender.


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