Los productores del fruto base para la preparación del chocolate consideran que para todo el trabajo que implica cultivar, mantener, cuidar y cosechar cada mazorca de cacao, los bajos precios impuestos por el Estado venezolano, junto a otros obstáculos que deben vencer, han incidido en la disminución actual de la producción de este rubro

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La región Barlovento en el estado Miranda, conocida como la tierra ardiente y del tambor, es una de las más extensas en materia de producción de cacao en Venezuela. Está conformada por seis municipios, con plantaciones, fincas y haciendas dedicadas al cultivo de este fruto exótico donde convergen cerca de 1.200 productores de semillas, según estimaciones de la Asociación de Productores de Cacao del estado Miranda. Todos los agricultores tienen algo en común: deben sortear obstáculos para que su siembra florezca. 

Pacífico Centeno es uno de ellos. Su plantación está ubicada en el municipio Acevedo, a 73 kilómetros de Caracas. Para que Pacífico pueda sacar su cosecha al mercado, debe enfrentarse a más de una dificultad. La más grave: la baja de los precios del producto. 

La creación de la Corporación Mirandina del Cacao por la gobernación de Miranda, en 2018, con la visión de incrementar la producción del rubro, así como la existencia de unas cinco empresas privadas que tienen nexos con el gobierno, ha institucionalizado que sean éstas quienes fijen el costo del cacao, a un “precio de gallina flaca”, según revelan los productores. Estas empresas son las únicas en la zona que tienen el privilegio de comprar el producto. 

“El dólar sube, todo sube, pero baja el precio del cacao. Últimamente, están pagando entre 1,4 y 1,6 dólares por kilo. Eso no es suficiente para el trabajo que lleva cultivar, mantener, desmalezar, fertilizar las matas, recolectar las mazorcas, seleccionar y fermentar. Además de la compra de los equipos especializados que se requieren para protegerse de las culebras, como las botas y cuerdas”, explicó Centeno. 


El dólar sube, todo sube, pero baja el precio del cacao. Últimamente están pagando entre 1,4 y 1,6 dólares por kilo. Eso no es suficiente para todo el trabajo que lleva cultivar, mantener, desmalezar, fertilizar las matas, recolectar las mazorcas, seleccionar, fermentar, germinar y volver a plantar

Pacífico Centeno, productor de cacao del municipio Acevedo

De acuerdo con el relato de Pacífico, la jornada para el cultivo es ardua. Se levanta antes de que el cielo aclare, cuando falta poco para que el reloj marque las 6:00 am. Mientras disfruta del café que le prepara su esposa, alista su indumentaria para “jornalear”. Machetes, rastrillos, fertilizantes, cuerdas y trapos comparten espacio dentro de su morral tricolor y en sus manos. Él lleva camisa manga larga, pantalón largo y botas para protegerse. 

“En las plantaciones salen culebras, hay bichos de cualquier tipo y uno debe ir resguardado para que no le vaya a picar una mapanare o un alacrán. Las matas hay que cuidarlas, quitarles los ramales de otras matas, abonarlas si están recién plantadas, quitar la maleza que crece alrededor. Después de cosechar, también hay que fermentar o germinar para volver a plantar”, explica con detalle. 

En esas labores, más la hora que le lleva caminar de ida y vuelta desde las plantaciones de cacao hasta su casa, se le va la mañana a Pacífico, quien regresa a su hogar al pasar el mediodía. A veces, cuando debe hacer alguna diligencia en el pueblo de Caucagua o en Caracas, o cuando requiere hacer compras grandes para acompañar a su mujer, deja el “jornaleo” para la tarde, pero no le agrada mucho porque cuando el sol se está despidiendo, llega “la hora de la plaga” y los zancudos se alborotan. 

Debido a todo el trabajo que da el cultivo de cacao, Pacífico afirma que a veces trabajan a pérdida. “Los precios son muy bajos para todo lo que hay que hacer, más lo que se pierde entre tantas dificultades”, recalca. 

Cifras oficiales en entredicho  

El presidente de la Asociación de Productores de Cacao del estado Miranda, Ciro Martínez, coincide con Pacífico en cuanto al monopolio institucionalizado por el Gobierno regional con la creación de corporaciones y empresas para potenciar la producción de cacao.  

Para Martínez, la Corporación Mirandina del Cacao y la Corporación de Desarrollo Agrícola del Estado Miranda, lejos de ayudar al sector agrario, han generado su empobrecimiento. “Estas figuras jurídicas, además de fijar los precios del cacao muy por debajo, pagan con posterioridad y nos establecen un impuesto elevado, sin tomar en cuenta la hiperinflación que afecta la economía del país”, explicó. 

El gobernador del estado Miranda, Héctor Rodríguez, tiene otra opinión. En octubre de 2020, a través de un pase televisivo, en cadena nacional, aseguró que Barlovento contaba con 3.000 hectáreas cultivadas y una producción estimada de 840.000 kilos, que se traducía en 280 kilos por hectárea. 

Sin embargo, para la Asociación de Productores de Cacao de Miranda estas cifras están alejadas de la realidad. Aunque no manejan estadísticas actualizadas, en el año 2016, cuando la producción de cacao estaba en un buen momento, la cosecha se remontaba a 650.000 kilogramos, es decir, mucho menos de lo declarado por Rodríguez.  


Los productores pagamos vacuna. Mientras más cotizada está tu producción, mayor es la cantidad que debes cancelar y, por supuesto, en dólares. Por esa razón, muchos hemos optado por producir lo mínimo para no convertirnos en un blanco de ataques directos, y así pagar generalmente con una parte de la producción, para no abandonar nuestras tierras

Revela una productora de cacao de Birongo

Si bien hay una diferencia de cuatro años en estas estadísticas, los productores coinciden en que los años florecientes del cacao se marchitaron y la producción se vino en declive en los meses posteriores, es decir, que no creen posible que la producción de 2020 haya superado a la de 2016.  Para Ciro Martínez, la crisis económica, la falta de incentivo oficial y la migración forzada han sido algunas de las causas de este empobrecimiento del sector. 

El hampa espantó a los compradores 

La delincuencia es otro de los problemas que deben enfrentar los productores de cacao. De acuerdo con el informe anual del Observatorio Venezolano de Violencia (OVV), Miranda encabezó la lista de las 5 entidades federales con la mayor tasa de violencia en 2020, tal y como ha sido en los últimos 5 años. 

Según el estudio, el año pasado hubo 25 municipios de Venezuela y 2 parroquias del Distrito Capital con una tasa de muertes violentas superior a las 100 víctimas por cada 100.000 habitantes. 2 de esos municipios -Acevedo y Andrés Bello- pertenecen a Barlovento, y están controlados por bandas delincuenciales que actúan en las áreas periurbanas, revela el informe. 

Un agricultor, que pidió mantener su nombre en reserva, señaló que antes de que las bandas organizadas se apoderaran de la región Barlovento, los productores podían fijar un buen precio del rubro, cuando un comprador foráneo llegaba a las zonas cacaoteras.  

Sin embargo, esa suerte ya no se da con frecuencia, pues el hampa espantó a esos compradores y también empañó el arraigo turístico de esta región, conocida por sus cálidas playas y declarada zona de paz por el Gobierno de Nicolás Maduro en el año 2013. 

“Los tiempos rentables de la siembra de cacao, quedaron atrás. Lo poco que podemos comercializar, lo compra el Estado al precio que mejor le parece, y seguro lo vende bien caro. Prácticamente nos han llevado a la quiebra. Uno sigue aquí por tradición, porque es el legado que nos han dejado nuestros padres y abuelos, pero esto está destruido”, indicó.  

El entrevistado acotó que las fallas en el suministro de la gasolina y las restricciones de movilización por la cuarentena se suman a la lista de contratiempos que enfrenta actualmente el sector cacaotero en Barlovento.  

Hurto y matraqueo 

El hampa no solo ahuyenta a los compradores. Sus tentáculos también les dan coletazos a los productores, quienes deben lidiar con el hurto de la cosecha. Aunque no hay registros oficiales, Pacífico Centeno detalló que todos los productores son víctimas de los robos.  

“Usted planta, mantiene, riega, desmaleza, está pendiente y, cuando ve que ya le falta poco a la mazorca para ser sacada, es cuando hay que estar más pendiente, porque a veces usted se va para su casa, se acuesta a dormir y al día siguiente no consigue nada porque se lo robaron todo, o una parte de ella”, precisó. 

Los cuerpos policiales también tienen su cuota de responsabilidad en la crisis cacaotera, al actuar al margen de la ley. “Usted saca su cosecha para venderla y en el recorrido se consigue con una alcabala de policías o militares. Allí también pierde, porque lo más seguro es que deba pagar con parte de su cosecha para que no se la decomisen toda si le falta algún documento o le cayó mal al funcionario”, agregó Pacífico. 

El cacao podría desaparecer en Barlovento 

Para Adelaida, nombre ficticio para proteger la integridad de una productora de cacao en la población de Birongo, parroquia Curiepe del municipio Brión, el gremio debe vérselas también con la extorsión de bandas delictivas que manejan el crimen organizado en la región. 

“Los productores pagamos vacuna. Mientras más cotizada está tu producción, mayor es la cantidad que debes cancelar y, por supuesto, en dólares. Por esa razón, muchos hemos optado por producir lo mínimo para no convertirnos en un blanco de ataques directos y así pagar generalmente con una parte de la producción, para no abandonar nuestras tierras”, revela la entrevistada. 

Según una investigación realizada por El Pitazo, en Barlovento existen dos mega bandas armadas:los 300, conformada por 150 hombres que dominan las parroquiasCaucagua, Aragüita y El Clavo, del municipio Acevedo, yEduardo Delicias que tiene el control hamponil en las parroquias Cumbo, Parroquia San José Barlovento, así como en la autopista Barlovento-Oriente, con unos 80 jóvenes. 

Adelaida asegura que sus hijos no estaban dispuestos a soportar esa situación, por lo que optaron por salir a la ciudad e incluso fuera del país. “Hemos vivido del cacao, por el cacao y para el cacao desde nuestros ancestros, pero esto se ha convertido en un dolor de cabeza. Yo pienso que de seguir así la producción de cacao podría desaparecer en Barlovento y eso sería la muerte de una parte de nuestra identidad cultural”, enfatizó.

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