Un jueves lluvioso y corriente cambió repentinamente. Las fuertes precipitaciones que se prolongaron en Puerto La Cruz ocasionaron el desprendimiento de un área de la montaña en Valle Verde. Siete vidas se apagaron ese 3 de noviembre.

A un mes después de la tragedia, muchas son las familias que siguen viviendo en la zona a escasos metros de casas enteramente tapiadas. Ocurre a pesar de una orden de desalojo por parte de las autoridades, pero que no llegó acompañada de un plan de reubicación o asignación de nuevas viviendas

Por: Julio Marcano

La escena es quizá apocalíptica, pero definitivamente desoladora al final de la calle Fermín Toro, punto crítico de un deslave ocurrido hace un mes. Un silencio parcial en el ambiente es interrumpido por una carretilla que transporta piedras y es conducida por un señor calzado con botas altas.

Algunos vecinos de Valle Verde se organizaron y pretenden levantar un muro de contención frente a sus casas. Así intentarán evitar que nuevamente el agua, que podría bajar del cerro, inunde sus viviendas junto al lodo, las rocas, la tierra y las ramas. Para ello preparan la mezcla con cemento, arena y piedras.

Valle Verde es la comunidad del municipio Sotillo, estado Anzoátegui, donde de tres a cuatro horas de lluvias intensas ocasionaron el desprendimiento de una parte alta de la montaña el jueves, 3 de noviembre. Siete personas murieron. El alcalde de Puerto La Cruz, Nelson Moreno, declaró a los medios al día siguiente que el deslave fue a causa de la saturación de suelos debido al agua.


Había mucha gente desesperada, llorando por sus familiares, esto parecía una película de terror

Mairi Caraballo, habitante de Valle Verde

De las más de 10 casas que rodean de forma directa las viviendas hoy tapiadas y donde se encontraron algunos cuerpos sin vida, al menos cuatro hogares están habitados. Uno de ellos es el de Mairi Caraballo, quien cuenta a El Pitazo este martes, 29 de noviembre, lo que observó la tarde de aquel jueves que la marcó.

“Había mucha gente desesperada, llorando por sus familiares, esto parecía una película de terror”, señala Mairi mientras narra los sucesos. Al momento del deslave ella no se encontraba en su casa, pero sí estaba en el sector con su abuela. Al subir a su vivienda no podía creer lo que sus ojos veían.

Un desalojo incompleto

La casa de Mairi no sufrió grandes daños, pero se encuentra justo en la zona por donde el fuerte caudal de agua y lodo sepultó varias viviendas. Unos días después del suceso fue visitada por funcionarios de Protección Civil. “Busquen la manera de desalojar”, le instruyeron los uniformados.


…En el sitio hay más de mil funcionarios y voluntarios quienes analizaron los puntos críticos del sector y las casas que se encuentran en mayor riesgo

C/G Williams Guacarán, Protección Civil Anzoátegui

“No contamos todavía con una respuesta clara del gobierno”, precisa. Afirma que solo le dijeron que su casa estaba en riesgo y no podían permanecer ahí. A su vez, alega que tiene la necesidad de quedarse en su vivienda, porque no pueden estar en una iglesia refugiados.

Al retirarse de la casa, los funcionarios pintaron una “R” de color rojo en la fachada e indicaron que significa “riesgo”. Fueron muchas más las casas inspeccionadas y marcadas por Protección Civil. En un recorrido realizado por El Pitazo se observaron las marcas a lo largo de la calle Fermín Toro y la Principal.

Protección Civil Anzoátegui publicó en su cuenta de Instagram, el pasado 8 de noviembre, el despliegue de más de 1.000 funcionarios de distintos cuerpos de seguridad y atención. Así como la inspección a las viviendas afectadas.

“El Jefe de las Zonas Operativas de Evaluación de Daños y Análisis de Necesidades (Zoedan) y director de Protección Civil Anzoátegui, C/G Williams Guacarán, acotó que en el sitio hay más de mil funcionarios y voluntarios quienes analizaron los puntos críticos del sector y las casas que se encuentran en mayor riesgo», señala el comunicado.

El Pitazo hizo contacto vía telefónica con representantes de la Gobernación del estado Anzoátegui y también de la alcaldía de Sotillo para conversar sobre los trabajos para recuperar la zona en riesgo y para la atención de las familias. Pero hasta el momento de esta publicación no se ha obtenido respuesta sobre un plan habitacional o de atención a las familias que hoy se encuentran en riesgo.

José Fernández, quien tiene más de 42 años viviendo en la zona, también posee orden de desalojo. Como la mayoría, se niega a dejar su casa porque no tiene alternativa. “El alcalde (Nelson Moreno) dijo que no hay casas, que él no tenía plata, que los reales los tiene Maduro”, cuenta.

Terror constante

Para Mary Mejías, quien vive unos metros más abajo de la zona de desastre, lo sucedido fue traumático y aterrador. Relata que para salvarse subió con su bebé a la parte superior de la vivienda.

“El frente de mi casa se lo llevó (el agua), yo dije: ‘Si cierro la puerta me tumba la pared también’. Por eso la abrí”, cuenta la costurera, a quien el torrente de lodo dejó sin máquinas de coser, quitándole así la posibilidad de trabajar y obtener ingresos.

Al ser consultada sobre lo que siente al vivir en una zona de alto riesgo, Mary confiesa sentirse aterrada. “Con la mínima llovizna entro en pánico, uno está como preparado a la hora de algo salir corriendo de aquí”, manifiesta.

En el año 2018, el Ministerio del Ecosocialismo (Minec) informó sobre 83 zonas de riesgo en el estado Anzoátegui. Se incluyeron sectores aledaños a Valle Verde en el informe publicado en su sitio web, más no se hace referencia a el área que ahora fue afectada por el deslave de noviembre de este 2022.

Para el año 2021, la lista de riesgo en la entidad oriental se elevó a 90 zonas susceptibles a recibir los impactos de las precipitaciones. Así lo indicó la titular de la dirección regional del Minec para ese momento, Katiuska Homsi.

Vecinos de Valle Verde coincidieron en desconocer sobre un plan de las autoridades para ellos. Tampoco ven viable quedarse en los refugios que iglesias y voluntarios han habilitado. “No nos vamos a meter en ningún albergue de esos, hay mucha gente y es una matazón por la comida, por todo”, sostiene una de las consultadas.

Cronología 

En Valle Verde, el torrente que arrastraba grandes piedras y árboles enteros causó que parte de la comunidad se refugiara en casa de familias y en los centros habilitados. Pero también apagó la vida de siete personas. Las víctimas fueron identificadas como: Yilda Yegües (28), Anaile Vargas (46), Raizi Josefina Márquez Brito (62), Lila de Guerra (45), Santa Irene García (70), Salvador Guerra (50) y un bebé de 11 meses de nacido.

Algunos cuerpos fueron aplastados o arrastrados y posteriormente hallados el mismo día. Otros al quedar sepultados requirieron labores de búsqueda por parte del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) y funcionarios de Protección Civil. Incluso una unidad canina se unió a los trabajos.

El domingo 6 de noviembre, Luis Marcano, gobernador del estado Anzoátegui, anunció a través de su cuenta de Twitter el hallazgo de la última persona reportada como desaparecida. Dando así por culminadas las labores de búsqueda y marcando el inicio de los trabajos de recuperación en la zona.

Tras varios días de limpieza, remoción de tierra y escombros, las calles de Valle Verde afectadas fueron saneadas y el asfalto volvió a ser el protagonista de las vías. Incluso el alcalde, Nelson Moreno, publicó en su cuenta de Instagram los avances de la limpieza que realizó junto a la gobernación el 10 de noviembre.


El alcalde (Nelson Moreno) dijo que casas no hay, que él no tenía plata, que los reales los tiene Maduro

José Fernández, habitante de Valle Verde

En la publicación detalla la dotación de “herramientas de limpieza para reforzar la atención integral a los hermanos y hermanas del populoso sector de la ciudad, mediante la limpieza de las viviendas que sufrieron daños por el deslave”. Pero a un mes del desastre muchas de esas casas marcadas con una “R” fueron nuevamente ocupadas.

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