De acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), la economía de Venezuela será la que más crecerá de América Latina en 2022. Los datos confirman una mejora en el PIB comparados con años anteriores, pero los resultados no son palpables para buena parte de la población debido a que los niveles de producción son muy bajos y la inflación salta, según los economistas Luis Crespo y José Manuel Puente

Margarita Castaño es una pensionada que vive en La Pastora, una parroquia ubicada en el centro de Caracas. El viernes, 21 de octubre, recibió un mes de pensión más el primer mes de aguinaldo. 260 bolívares en total, de los cuales el lunes apenas le quedaban 40 bolívares en su cuenta.

“Solo compré comida y poca. Para poder conseguir mejores precios tuve que caminar bastante. Esperaba comprarme algo para mí, pero no pude”, dijo decepcionada apenas tres días después de recibir el pago. Sin embargo, agradece no tener que destinar parte de su pensión a la compra de medicamentos.

Castaño no conoce de indicadores económicos, pero considera que la economía no ha mejorado en el país. “El crecimiento económico es cuando la economía mejora y aquí no ha mejorado nada”, señaló al ser consultada sobre las proyecciones de mejora económica para este 2022. Su percepción coincide con la del 51% de venezolanos que, según datos de la encuestadora More publicados en el mes de septiembre, señalan que la situación económica es peor que en años anteriores.

El informe de Coyuntura Venezuela, publicado el martes 18 de octubre por el Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la Universidad Católica Andrés Bello (Ucab), proyecta para este 2022 un crecimiento económico de 7,22% y de 4,4% para el 2023. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) también actualizó recientemente sus estimaciones para la región y proyectó un crecimiento en Venezuela de 12% este 2022 y 5% en 2023.

Según los datos presentados el mes de agosto por el presidente del Banco Central de Venezuela (BCV), Calixto Ortega, el crecimiento del primer semestre del año fue de 17,04%. En ese momento, este organismo estimaba un aumento de 18,7% en el Producto Interno Bruto (PIB) durante el segundo trimestre, solo en el sector privado no petrolero. El ente emisor aún no ha publicado los datos de ese período ni actualizado sus proyecciones, pero los datos positivos tanto de este como de otros organismos sirven al gobierno de Maduro para celebrar una recuperación económica de la que alardea desde finales de 2021.



El crecimiento económico es cuando la economía mejora y aquí no ha mejorado nada

Margarita Castaño, pensionada

Más que una recuperación, para el economista Luis Crespo, los resultados económicos son una reanimación de ciertas variables macroeconómicas en el país, consecuencia del desmontaje de algunos de los controles impuestos por el gobierno de Nicolás Maduro. El experto, quien también es profesor de la Universidad Central de Venezuela (BCV), considera que en 2021 la economía venezolana resucitó, luego de ocho años de recesión y destrucción de 75% de la producción interna.

“Es una reanimación de algunas variables macroeconómicas en el país tras el desmontaje de algunos controles excesivos en la actividad económica, a lo que se suma un cambio en la política económica del gobierno de Maduro”, dijo al ser consultado por El Pitazo. Recordó que la economía de Venezuela representa actualmente un tercio de lo que fue en 2012.

Crespo define como “viraje silencioso” a una serie de ajustes que, a cuentagotas, aplica la administración de Maduro desde 2019 para desmontar los excesivos controles. Este cambio ha permitido que se reanimen algunas actividades, especialmente en el sector comercio, algunas de salud y el turismo. “Asumir que estamos en una senda de recuperación es atrevido, fundamentalmente porque observamos otras variables macroeconómicas que no reaccionan. Entramos en un ciclo de reanimación económica donde hay signos positivos de recuperación interna luego de años muy difíciles de devastación de las capacidades productivas de la economía”, apuntó.

La desigualdad como elemento distintivo

Una característica que Crespo destaca en el crecimiento venezolano es la desigualdad. La Encuesta sobre Condiciones de Vida (Encovi) que realiza la Universidad Católica Andrés Bello reportó en el año 2021 que 94,5% de la población vive bajo el umbral de la pobreza. Según el mismo estudio, el índice Gini se ubicaba en 0,57. Este indicador mide los niveles de desigualdad en los ingresos y 1 es la máxima desigualdad.

“Venezuela es un país con altos niveles de pobreza, desigualdad e inequidad. El 10% de la población tiene acceso al 40% de la renta nacional, lo que marca un país con altos niveles de desigualdad”, lamenta el economista. Para el experto, uno de los principales problemas de la población es el reducido poder de compra, pulverizado por la alta inflación que se mantiene pese a la salida de la hiperinflación.


Asumir que estamos en una senda de recuperación es atrevido, fundamentalmente porque observamos otras variables macroeconómicas que no reaccionan

Luis Crespo, economista y profesor de la Universidad Central de Venezuela

Venezuela en el contexto internacional

Las últimas proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) señalan que el crecimiento de economía global bajará de 6% el año pasado a 3,2% este 2022, y se espera en 2023 un mayor descenso, a 2,7%. En Latinoamérica, el FMI estima que el crecimiento de este año será de 3,5%. Estos datos contrastan con las proyecciones para Venezuela.

Tomando en cuenta las estimaciones de crecimiento del FMI para Europa, Latinoamérica y Estados Unidos en el 2023 (0,5%, 1% y 1,7%, respectivamente), Venezuela estaría por encima del promedio mundial si mantiene un ritmo de crecimiento del 3% al 4%.

“Hay un enfriamiento de toda la economía global proyectada para el 2023. La dinámica de Venezuela es un poco diferente porque de alguna manera se está beneficiando de la guerra en Ucrania gracias a los altos precios del petróleo”, dijo el profesor del Instituto de Estudios Superiores de Administración (Iesa), economista José Manuel Puente. “Todavía los precios del petróleo se pueden mantener altos un tiempo más y eso ayudaría a Venezuela”, continuó.

El experto resaltó que el crecimiento siempre es bueno y bienvenido, pero puede tener impactos imperceptibles para muchos grupos de la población porque todavía el nivel de producción de bienes y servicios está muy por debajo del 2019 o de 1998. “Si ahorita crece 9% subiría del sótano 75 al sótano 66, pero todavía estaría a 66 sótanos de la planta baja del edificio”, agregó. El principal problema radica en que el daño que se le hizo al país en los últimos 10 años en términos económicos y sociales va a requerir mucho tiempo revertirlo y recuperar indicadores como salario, capacidad de compra, pobreza, informalidad, inequidad.

“Venezuela es un país que durante muchos años hizo muchas cosas mal, se contrajo 75% y para salir de ese lugar y volver a donde estaba tendrán que pasar muchos años haciendo las cosas bien”, subrayó a El Pitazo.

José Manuel Puente insiste en que no se trata solo de Venezuela sino de un contexto global “enrarecido” con importantes moderaciones y países que caerán en recesión, entre ellos Alemania, Italia y Rusia. En ese contexto, Venezuela estaría creciendo, “a tasas muy bajas, pero creciendo”.

Panorama en corto plazo

Para los venezolanos, el crecimiento económico de este año significa la posibilidad de entrar en un ciclo que, de mantenerse, pueda en el corto plazo implicar la recuperación en 2023 y 2024 de los sectores productivos, resalta el economista Luis Crespo.

Aunque en el 2021 se cerró el ciclo hiperinflacionario, este año la economía ha registrado distorsiones de precios y de tipo de cambio. El aumento del dólar es frenado de forma artificial por las intervenciones cambiarias. Mientras tanto, el país se mantiene con una inflación muy alta.


Hay un enfriamiento de toda la economía global proyectada para el 2023. La dinámica de Venezuela es un poco diferente porque de alguna manera se está beneficiando de la guerra en Ucrania gracias a los altos precios del petróleo

José Manuel Lapuente, economista y profesor en el Iesa

“Las perspectivas este año y el 2023 son la incertidumbre que se genera sobre esas dos variables fundamentales (precios y tipo de cambio), más aún por el contexto internacional. Este año existe un impacto de la inflación mundial en los precios en dólares de la economía venezolana, y más por las distorsiones”, apuntó. Considera que no hay riesgo de hiperinflación este año, aunque hay mucho temor de entrar en un ciclo de alta inflación que pudiera detonarla, pero no este 2022.

También cree que es poco probable que el país reviva situaciones de escasez en el corto o mediano plazos. “Quedó atrás la medida de controlar la importación y distribución y al contrario existen exenciones especiales para estimular las importaciones (…) Hoy vemos los anaqueles full de productos de todas las marcas, el tema central es cómo adquirirlos”, insistió.

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