ANÁLISIS DEL CORONAVIRUS EN VENEZUELA (VII)

Nicolás Maduro ha apoyado posturas de la Organización Mundial de Salud (OMS) relacionadas con la inmunidad y la incidencia del virus en jóvenes, pero obvió recomendaciones sobre prevención, control y atención médica importantes. El Ejecutivo no prestó atención a las orientaciones acerca el uso de tapabocas para evitar el contagio; incluyó un antiviral en el protocolo de tratamiento nacional que no cuenta con aval científico y aplica pruebas de detección rápidas que el organismo desaconsejó emplear para despistajes masivos

El abordaje de la epidemia del COVID-19 en Venezuela por el gobierno de Nicolás Maduro no solo ha reflejado reveses en la información epidemiológica, sino también en la implementación de algunas estrategias de prevención y control del virus que ha recomendado la Organización Mundial de la Salud (OMS), a excepción de la cuarentena social, que el Ejecutivo adoptó tempranamente, una vez confirmados los dos primeros casos de la enfermedad.

La OMS, que ha sorteado críticas por su actuación durante la pandemia del COVID-19, no puede obligar a los Estados miembros a cumplir sus sugerencias, pero sus directrices se basan en consensos científicos y técnicos que facilitan una mejor ejecución de políticas públicas sanitarias.

Maduro, en sus distintas alocuciones, a propósito de la emergencia, ha señalado que el país ha seguido los parámetros de la instancia para contener su avance en el territorio. La OMS se comprometió, además, en apoyar a Venezuela con el suministro de insumos y asesoría técnica, luego de que considerara a la nación como una de las más vulnerables para atender este problema de salud pública.

Maduro aplaudió los pronunciamientos de la OMS referidos a la inmunidad del virus en personas recuperadas y a la incidencia de la enfermedad en jóvenes, pero por ejemplo, ordenó el uso obligatorio de tapabocas a toda la población sin atender las pautas de organismo.

El Pitazo detalla, a continuación, las cinco oportunidades en las que Maduro y los integrantes de la Comisión Presidencial para el Seguimiento, Control y Prevención de COVID-19, rebatieron a la OMS sobre aspectos relacionados con la infección causadas por un coronavirus.

Pruebas poco confiables

El gobierno aplica pruebas serológicas que detectan anticuerpos contra el virus. Son un millón de test que la empresa Wondfo de China suministró al país para atender a 61.000 personas registradas en el Sistema Patria. La OMS desaconsejó el 8 de abril el empleo de estos dispositivos para despistaje masivo por su baja sensibilidad y especificidad. No los recomienda para descartar ni diagnosticar casos.

La OMS recomienda estudios por medio de pruebas de RT-PCR (cadena de reacción a la polimerasa con transcriptasa reversa), ideal para confirmar la presencia del patógeno en la sangre, incluso antes de que la persona presente síntomas. Los test rápidos tienen más sensibilidad cuando se realizan entre 7 o 10 días después que la persona contrae el virus. Ese tiempo es el que tardan en desarrollarse las defensas inmunológicas que identifican estas pruebas.


268.229 PRUEBAS HABÍAN RESULTADO NEGATIVAS PARA EL 16 DE ABRIL, SEGÚN DETALLÓ MADURO. ESAS PRUEBAS SEROLÓGICAS DE DETENCIÓN DE ANTICUERPOS DEBERÍAN SER SOMETIDAS A ESTUDIOS PCR PARA CONFIRMAR EL COVID-19


Según el gobierno, Venezuela ha realizado más de 458.737 pruebas hasta el 29 de abril. Lo que afirman ubica al país como el que más ha procesado en América Latina, por encima incluso de Chile, que cuenta con 49 laboratorios para procesar exámenes moleculares a diferencia de la nación venezolana, que solo tiene uno ubicado en Caracas.

El Gobierno nacional ofreció una cifra más detallada de pruebas el 19 de abril cuando anunció que Venezuela realizó 336.196. De ese total, 5.969 eran PCR y 330.200 eran test serológicos rápidos. Es decir, 98% de las pruebas no son test recomendados por la OMS para el despistaje. Ese día no se especificó cuántos test rápidos dieron negativos y positivos.

Se sabe, por los discursos oficiales, que 268.229 habían resultado negativas para el 16 de abril, según dijo Maduro. Esas pruebas serológicas detección de anticuerpos deberían ser sometidas a estudios PCR para confirmar el COVID-19, de acuerdo con las pautas de uso de la Administración Nacional de Productos Médicos de China.

La Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (Ocha) advirtió el 23 de abril que los test rápidos que el gobierno aplica en los despistajes masivos no son seguros ni identifican posibles casos. Pues el Ministerio de Salud, en esta línea, resalta, en su protocolo de tratamiento, que un caso será confirmado el que resulte positivo por una prueba de laboratorio de PCR.

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El Ejecutivo se atribuye el éxito al agrandar la cifra con más pruebas rápidas realizadas que de estudios RT-PCR, con las que han confirmado los 333 casos acumulados hasta el 30 de abril. Esta situación despertó una polémica reciente en España, uno de los países que registra más casos y muertes en el mundo, luego de que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde) bajara a la nación del puesto 8 al 17 del ranking de países con más pruebas realizadas para COVID-19, tras percatarse de que las cifras ofrecidas por el gobierno español no solo contaban estudios moleculares de PCR sino también test serológicos. Por eso, sus números de pruebas eran más altos.


EL EJECUTIVO SE ATRIBUYE EL ÉXITO AL AGRANDAR LA CIFRA CON MÁS PRUEBAS RÁPIDAS REALIZADAS QUE DE ESTUDIOS RT-PCR, CON LAS QUE HAN CONFIRMADO 301 CASOS ACUMULADOS HASTA EL 29 DE ABRIL


Un antiviral no aprobado

El gobierno de Maduro incluyó en el protocolo tratamiento oficial de Ministerio de Salud el antiviral interferón alfa B2 para atender síntomas de los pacientes con COVID-19 combinados con antirretrovirales, aunque la comunidad científica no tiene soporte que pruebe su efectividad en pacientes con COVID-19.

Sin embargo, Maduro anunció el 11 de marzo, dos días antes de la confirmación de los dos primeros casos de COVID-19, que tenían fármacos disponibles en el país, que fueron producidos y traídos desde Cuba. En el documento oficial sobre la pauta de tratamiento omite la posibilidad de un consentimiento informado para la aplicación de este antiviral y no resalta su uso con fines experimentales.

Protocolo de tratamiento de Ministerio de Salud para atender casos de COVID-19

Hasta ahora, la OMS señaló que no existe un tratamiento específico para atender síntomas de la enfermedad ni una vacuna para conferir inmunidad contra el virus.

La falta de evidencia preocupó al Centro Nacional de Bioética de Venezuela (Cenabi) que alertó que la aprobación del medicamento no cumplió con pasos previos que comprueben su utilidad y bajo riesgo al ser administrado en caso de coronavirus, como lo establecen normas nacionales y pautas de buenas prácticas internacionales.

Comunicado del Cenabi sobre uso de Interferón Alfa B2

La Comisión Presidencial para el COVID-19 justificó, en diferentes oportunidades, la aplicación de Interferón Alfa B2 para atender síntomas, al mencionar que había sido probado con éxito en China. Pero ese argumento defendido por el gobierno no hizo eco en la OMS. El organismo, en el marco del Proyecto Solidaridad, que emprende para buscar un tratamiento contra el COVID-19, no tomó en cuenta ninguna terapia con el tipo de antiviral que se produce en Cuba.

La iniciativa de la OMS plantea un ensayo clínico que compara cuatro opciones terapéuticas con la normativa asistencial para evaluar la eficacia de cada protocolo de tratamiento. Dentro de esos esquemas se consideró una terapia combinada de dos antirretrovirales (lopinavir y ritonavir) reforzado con el antiviral interferón beta, usado para el síndrome respiratorio de Medio Oriente. No está incluido el interferón alfa.

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Maduro también, desconociendo información de la OMS, recomendó el 23 de marzo remedios caseros realizados a base de plantas o hierbas para tratar síntomas de coronavirus. Se trata de un brebaje preparado con malhojillo, jengibre, saúco, pimienta negra, limones amarillos y miel. La receta del remedio está plasmado en tres artículos escritos por el médico científico venezolano, Sirio Quintero. “Yo confío en el médico, el que quiere que lo haga y el que no que me respete”, espetó Maduro, al salir de paso de las críticas que recibió tras promocionar las infusiones.

Los especialistas de la Academia Nacional de Medicina y la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales advirtieron que estas alternativas no curan los efectos graves de la enfermedad e instaron a la población a no automedicarse.

Arma biológica

“Una guerra biológica”. Esa era la apreciación que Nicolás Maduro mantenía sobre el virus SARS-Cov2, causante de COVID-19, antes de que la enfermedad comenzará a circular en Venezuela. “Hay muchos análisis en el mundo que demuestran que el coronavirus puede ser una cepa creada para la guerra biológica contra China (…) y contra los pueblos del mundo”, dijo Maduro el 27 de febrero. Dos semanas después, el COVID-19 llegó al país por dos casos importados desde Europa, según comunicó la vicepresidenta Delcy Rodríguez.

La hipótesis se teje en la posibilidad de que el patógeno, causante de la infección respiratoria severa, fue creado en un laboratorio de Estados Unidos para atentar contra China y desestima el origen animal del microorganismo. Es la misma idea que manejó Donald Trump, presidente de Estado Unidos y principal adversario del gobierno chavista, quien consideró que el virus salió accidentalmente de un laboratorio de virología chino.


Hay muchos análisis en el mundo que demuestran que el coronavirus puede ser una cepa creada para la guerra biológica contra China (…) y contra los pueblos del mundo

Nicolás Maduro

La OMS salió al paso de esta versión y aseguró que no hay evidencia científica que demuestre que el COVID-19 fue elaborado con fines conspirativos o bélicos. “Muchos investigadores han podido analizar las características genéticas del virus y no han encontrado indicaciones que apoyen la idea de que el virus se haya construido en un laboratorio”, indicó el 21 de abril, en declaraciones a la agencia EFE, la portavoz de la OMS en Ginebra, Fabela Chaib, quien cuestionó que los gobierno y algunos sectores escépticos difundan mensaje que confundan a la población en medio de la emergencia. Los científicos coinciden que el virus provino de un murciélago.

Uso de tapabocas

Tras la detección de los primeros dos casos de coronavirus el 13 de marzo en Venezuela, el Gobierno ordenó el aislamiento social para evitar la propagación del virus. Maduro tomó la medida a pesar de que el país estaba en la primera fase de contingencia epidemiológica en la que sus acciones, según la OMS, debían basarse en evitar el contacto físico y la promoción de la buena higiene y el lavado de manos y intensificación de campañas de prevención.

En este contexto, Maduro ordenó, en el marco de decreto de Estado de Alarma, el uso obligatorio de tapabocas a toda la población que saliera a la calle, pero la OMS recomendó las mascarillas solo para pacientes con síntomas de COVID-19 o con sistemas inmunes comprometidos y personal de salud. A las personas que no presentan dolencias por la enfermedad, el organismo sugiere evitar las aglomeraciones y espacios cerrados y mantener los metros de distancia.


Cuando no está indicada, la utilización de las mascarillas médicas da lugar a gastos innecesarios, obliga a adquirir material y crea una falsa sensación de seguridad

Organización Mundial de la Salud (OMS)

La OMS, en sus pautas, ha sido clara al señalar que la utilización de un cubrebocas por sí sola no protegerá a las personas de un posible contagio, por lo que resalta que su uso debe estar acompañado del lavado de manos. “Cuando no está indicada, la utilización de las mascarillas médicas da lugar a gastos innecesarios, obliga a adquirir material y crea una falsa sensación de seguridad que puede hacer que se descuiden otras medidas esenciales como la higiene de manos”, indica la OMS en un documento sobre consejos para uso de tapabocas, difundido el 29 de enero.

La preocupación manifestada también recae sobre el uso obligatorio de guantes, especialmente en el Metro de Caracas. La OMS no lo recomienda. “Puedes contraer COVID-19 a través de guantes de látex contaminados”, enfatiza.

¿Una gripe?

“El coronavirus es una gripe”. El ministro de Salud, Carlos Alvarado, dijo el 2 de marzo, entrevistado en Venezolana de Televisión (VTV), que el COVID-19 era una gripe. “No es una enfermedad con características particulares que la distinga de las demás, sino que es una gripe, que sí tiene unas condiciones particulares”, señaló Alvarado. Pero la OMS mantiene lo contrario. “Este virus no es la gripe”, dijo el 28 de febrero el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus. La OMS elaboró una nota para despejar estas dudas.

La OMS indica que este padecimiento se caracteriza por una infección respiratoria grave, que impide al individuo llevar aire a sus pulmones con normalidad. Se estima que 80% de los pacientes presenta síntomas leves o no llegan a sentir nada.

El organismo, en sus documentos, por ejemplo, explica que el periodo de incubación del COVID-19 es entre 6 a 14 días, la gripe común es de tres días. También resaltan que el coronavirus, a diferencia de la gripe, no afecta en gran medida a los niños y que su índice de reproducción es hasta de 2,5 personas, menor que el de virus de la influenza.

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